Por qué bailar o mover las manos ayuda a hablar mejor

Las actividades psicomotoras pueden tener influencia en el lenguaje

Cristina Avecilla

¿Sabías que hay una relación entre la destreza que tenemos con el movimiento de nuestro cuerpo y la facilidad con la que vocalizamos?

Sincronizar los brazos, manos, dedos, pies y piernas, pecho, hombros y caderas es algo que implica un nivel elevado autoconocimiento que facilita el movimiento harmónico que ocurre, por ejemplo, cuando bailamos. 

El control de los movimientos del cuerpo, incluídos los de la cara, influyen en la capacidad para vocalizar bien. Te contamos por qué bailar o mover las manos ayuda a hablar mejor.

La razón de por qué bailar o mover las manos ayuda a hablar mejor

Por qué bailar o mover las manos ayuda a hablar mejor

Desde que nacemos vamos practicando la coordinación con cada uno de los músculos implicados en el movimiento, y las bases de esta destreza no estará bien aprendida hasta pasados unos cuantos años, así que es necesario muchísima práctica a diario.

Esto mismo sucede tanto con músculos pequeños (los de la cara) como grandes (el resto del cuerpo). La diferencia entre unos u otros está en que los músculos de la cara, que deben coordinarse entre sí, están mucho más cerca los unos de los otros y además son mucho más pequeños, por esa razón es más difícil percatarse sobre cómo podemos conseguir pronunciar bien las palabras, independientemente de lo largas y difíciles que sean. 

En ambos casos se trata de precisión, y de hecho, es muy probable que si tu hijo es hábil en las actividades motrices, también lo sea para hablar. 

Así que si a tu hijo le cuesta pronunciar bien las palabras, fíjate en si es brusco jugando con los demás y sus movimientos son poco sutiles, porque de ser así podéis entrenar esta sutileza haciendo actividades relajadas que permitan centrarse en el movimiento de dedos o manos para lograr los resultados que buscas, como por ejemplo dibujando y pintando con diferentes pinturas (el pincel es más fino y requiere más precisión que la tiza). 

Hacer actividades plásticas requiere poner atención en el movimiento y la presión que ejercen distintas partes del cuerpo, así como permiten hacer visibles los resultados que se consiguen si ejercemos más o menos fuerza con el material que estamos usando, por lo que los niños se sienten motivados por ser más precisos en sus movimientos.

Lo mismo ocurre si queremos aprender una coreografía para un baile concreto, pero en este caso la atención irá dirigida a todo el cuerpo y no necesitará tanta precisión porque los músculos que tienen lugar en el baile son más grandes que en el caso de las actividades manuales. 

Tenemos la ventaja de que este tipo de juegos son extrapolables a la hora de vocalizar mejor, ya que en todos los casos se trata de tener más conocimiento de lo que somos capaces de hacer con nuestro cuerpo. Son especialmente interesantes los juegos que requieran más precisión, porque se asemejan más a los músculos de la cara (lengua, labios, mejillas...). 

Además, al ser un tipo de actividad muy distinta a hablar, es más fácil que el niño no se sienta presionado por hacerlo bien y colabore con más ganas.