Cosas que podemos hacer para fomentar las habilidades sociales en los niños

Pautas para potenciar las conductas sociales en nuestros hijos

Carola Álvarez Arce
Carola Álvarez Arce Psicóloga Infanto-Juvenil

A medida que crecen, los niños van adquiriendo conductas sociales, sin embargo, es muy importante que los padres contribuyamos a fomentar las habilidades sociales en los niños

Es esa capacidad que les permitirá relacionarse con los demás, comunicarse con ellos y también con su entorno. Son habilidades que se aprenden de forma natural desde las primeras etapas de la infancia pero que, los padres podemos estimular y fomentar.

La evolución de las conductas sociales en la infancia

Habilidades sociales en la infancia

Al pensar en altruismo o en conductas prosociales, inmediatamente aparece en mi mente una inspiradora película que se llama “Cadena de Favores”. Si aun no la han visto, les recomiendo que lo hagan. En ella se retrata a la perfección el significado del dar o colaborar con otro. Esa entrega desinteresada que nos impulsa a ir más allá de nosotros mismos.

Uno de los personajes de la película pregunta a sus alumnos: “¿Qué espera el mundo de ti? ¿Qué harías para cambiar el mundo?” Estas preguntas provocan un fuerte impulso en un joven estudiante quien decide comenzar a generar favores significativos en personas desconocidas. Estos favores significativos son precisamente lo que los investigadores llaman conductas prosociales, que son toda conducta social positiva que se realiza en pos del beneficio de otra persona. Son ellas las que es necesario poner atención en nuestros hijos.

Estas conductas tienen un importante vínculo con el desarrollo cognitivo y moral. Por esta razón, algunos niños de 2 o 3 años les resulta difícil prestar sus juguetes o incluso algunos propinan golpes, porque este hecho es una demostración de su proceso de crecimiento. Fuera de evitar estas acciones, lo importante es poder guiar esa conducta hostil, mostrando que no se puede dañar a otro y que es importante compartir. 

Mediante ese discurso, poco a poco los niños podrán ir incorporando normas que están dentro de lo que se conoce como el desarrollo moral. Este proceso de nuestra mente corresponde a una secuencia progresiva de períodos que, con el paso del tiempo, cambian en la medida que el desarrollo cognitivo aumente. Para que quede más claro miremos este ejemplo: para un niño de 5 años robar es malo y siempre lo será. Sin embargo, para un adolescente el robar algunas veces no es malo, porque tal vez el individuo robo para poder alimentar a su familia. Su desarrollo moral cambió de la mano con su crecimiento.

Cómo fomentar las habilidades sociales en los niños

Como padres, ¿qué cosas podemos hacer para aumentar y potenciar las conductas sociales en los niños?:

1. Educar con el ejemplo, en la medida que los hijos ven que el relato de los padres es concordante con los actos de ellos entonces se produce un efecto positivo en donde se quiere imitar esa conducta. Recordemos que el lenguaje no verbal repercute más que el verbal según varias investigaciones en el tema. Si tus hijos te ven haciendo conductas prosociales es más fácil que ellos también lo hagan.

2- Evita el sermón y favorece la inspiración. Puede ser que algunos padres puedan confundir el sermonear con el motivar. Desde la neurociencia se sabe que en la medida que nos emocionamos podemos incorporar mejor el aprendizaje. Entonces la idea es buscar las palabras precisas y el momento adecuado, para que los hijos puedan inspirarse a realizar una conducta altruista. que no sea desde la imposición si no desde la plena libertad e inspiración pregúntarnos ¿Cuál es inspiración cuando deseamos brindar una ayuda a otra persona? 

3- Utilizar un estilo disciplinario inductivo o democrático. Es decir, que las normas se expliquen, se reflexionen con los hijos sobre la importancia de que existan. De esta forma invitamos a nuestros hijos a poder discernir sobre lo bueno y lo malo, a conocer las consecuencias negativas de sus actos y sobre todo a que sepan cual es el rol que cumple esa determinada norma dentro de la casa, cual es su razón fundante.  

4- Enseña a tu hijo a pedir ayuda cuando lo requiera.  Fomenta el trabajo colaborativo y en equipo, porque no siempre podemos hacer todo. A veces el pedir ayuda es signo de grandeza. Así educamos en la concientización de los límites personales, 

5- Estimular el autocontrol, para que nuestros hijos puedan gestionar sus emociones negativas como la rabia, ya que en ocasiones puede llevar a conductas agresivas hacia otros o incluso hacia ellos mismos. Es imprescindible utilizar herramientas como la meditación o la atención plena para lograr canalizar la agresión. Es crucial que como padres podamos evitar los gritos o conductas de rabia, porque los niños y adolescentes aprenden a través del proceso de imitación. Si nos ven que no somos capaces de gestionar adecuadamente nuestras emociones, entonces la posibilidad que ellos lo hagan es casi nula. Para evitar esto se recomienda que como padres tengamos espacios de auto cuidado, en donde las emociones se puedan aquietar y calmar.   

Siguiendo estas prácticas, de seguro nos transformaremos como aquel profesor que inspiró al protagonista de “Cadena de Favores”. El niño podrá ver en nosotros una llama que nos invita a incendiar al mundo mediante la generoridad y el respeto hacia el otro. Y de esa forma, seremos junto con nuestros hijos luces –como las de los faroles- que orientan las acciones de los demás.