Niños que rechazan el contacto físico

Niños que no quieren ser besados o abrazados

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Todos necesitamos el afecto de los demás. El contacto físico es beneficioso y necesario para el desarrollo emocional, físico y cognitivo de los niños, especialmente en las etapas tempranas de la vida.

El contacto corporal también es una necesidad de los padres, de hecho es una forma de comunicarse de manera íntima e intensa. En cambio, podemos encontrarnos con niños que rechazan el contacto físico como abrazar o besar.

Por qué algunos niños rechazan el contacto físico

Cuando el niño rechaza el contacto físico 

Puede ocurrir que algunos niños rechazan el contacto físico como besos o abrazos por diversos motivos:

- Porque esté pasando por una fase evolutiva: A medida que los niños crecen, entre los tres y los seis años, los niños empiezan a ser autónomos y el rechazo hacia el afecto físico es una de las maneras en las que muestra su independencia.

- Por el poco contacto físico recibido de sus progenitores: Muchos padres, quizá por falta de tiempo, porque de pequeños les faltaron también las caricias, o porque ese es su carácter y temperamento no muestran demasiado cariño a sus hijos. De este modo, al no manifestar afecto hacia sus hijos están dificultando que cuando sean mayores no puedan relacionarse con soltura y no aprendan a dar y recibir afecto con la adecuada expresividad corporal y de manera espontánea.

- El niño es tímido y siente vergüenza interactuando con otras personas.

- Manifiesta esta conducta como forma de captar la atención de los padres.

Todos los niños son diferentes. El contacto físico que puede llegar a desear los pequeños variará en cada uno, no existiendo una cantidad “normal” de afecto a nivel universal.

Niños que no quieren recibir besos y abrazos a medida que crecen

En este caso, los niños siguen necesitando el cariño y el afecto, pero no lo demuestran con tanta facilidad. Esto pasa porque:

- A medida que crecen se empiezan a controlar más siendo menos espontáneos y muchos más vergonzosos. Están aprendiendo a manejar sus emociones.

- Se sienten más independientes y más mayores y el rechazo es una manera de hacer que se note para demostrar que ya no son bebés.

- El niño tiene malestar emocional y utiliza este rechazo para “llamar la atención” de algo que le ha molestado de sus padres. Eludir el contacto físico suele ser un signo de celos o envidia hacia un hermano pequeño que equipara toda la atención.

Qué pueden hacer los padres cuando los niños rechazan el contacto físico

Muchos padres cometen el error de obligar al niño al contacto físico cuando lo rechaza porque para ellos no es “normal”. Esta no es la mejor manera de actuar. Cuando el niño siente rechazo es importante que los padres sigan estos consejos:

- Respetar al niño. Debemos respetar su criterio y su manera de expresarse con el entorno. En definitiva, entender que no son propiedades y si son personas libres.

- Ser comprensivos con sus cambios de actitud.

- El contacto físico cambia en forma de reconocimiento. Si el niño rechaza los abrazos y las caricias, los padres pueden darle muestras de cariño en forma de sonrisas, elogios, compartiendo tiempo de juego, etc. El niño siempre ha de sentirse querido.

- No utilizar el chantaje emocional para obligar al niño cuando no quiera contacto físico.