Por qué no debes usar el chantaje emocional para educar a tus hijos

El chantaje emocional de padres a hijos

El chantaje emocional no es solo empleado por los niños. Los adultos también recurrimos con relativa frecuencia al chantaje emocional sin ser prácticamente conscientes de ello en la inmensa mayoría de circunstancias.

En muchas familias, el chantaje emocional es utilizado como una herramienta más a la que recurrir para ejercer control y dominación sobre los hijos durante el periodo de crianza. Pero, lo que a priori puede parecer una estrategia inofensiva, no lo es. El chantaje emocional influye negativamente en el bienestar emocional de los pequeños.  

Por qué no debes recurrir al chantaje emocional con tus hijos

Chantaje de padres a hijos

Recurrir al chantaje emocional para que los niños se comporten de la manera que deseamos o consideramos oportuna, es una estrategia absolutamente inadecuada, tóxica y perjudicial para la fortaleza psicológica del niño. 

Si utilizamos el chantaje emocional, cuando interactuamos con nuestro hijo, le estamos impidiendo desarrollarse saludablemente. Como padres, debemos asumir la responsabilidad de criar niños felices, autónomos, responsables e independientes emocionalmente. Y, el empleo de estrategias como la manipulación emocional favorece que los niños crezcan y se conviertan en adultos inmaduros, inseguros, dependientes e  inestables emocionalmente.

En definitiva, el niño percibe que las personas a las que más vinculado está afectivamente le amenazan, de manera más o menos sutil, con castigarlo de alguna manera si no hace aquello que ellos quieren. ¡Debemos evitarlo!

Seguidamente, detallamos aquellas expresiones, basadas en un tipo de comunicación errónea, que dirigimos a nuestros hijos sin ser conscientes de que lo que estamos haciendo es chantaje emocional:

- ¡Ya no te quiero!
- ¿Por qué no me das un abrazo? ¿Es que no me quieres? ¿Es que quieres que llore?
- ¡Si no le pides perdón a tu hermano yo no te voy a querer igual!
- ¡Tienes que ir a casa de los abuelos o harás que se pongan muy tristes!
- ¡Si no hubieses hecho eso papá y yo no nos habríamos peleado!
- ¡Me he puesto enfermo por el disgusto que me diste ayer!
- ¿Te lo has pasado bien en el cumpleaños? ¿No me has echado de menos? Yo he estado solita toda la tarde.  
- Si no te comportas bien, le voy a contar a todo el mundo lo que pasó el otro día en casa.
- ¡Papá no te va a querer más si te vuelves a portar mal en colegio!
- ¡Cuándo no te comes la comida haces llorar a mamá!

En fin, estos son tan solo unos ejemplos de cómo utilizamos en nuestro día a día el chantaje emocional para comunicarnos con nuestros hijos sin darnos cuenta de ello. 

Si consideras que recurres al chantaje emocional en algunas ocasiones, no te preocupes, simplemente cambia la manera en la que te comunicas con ellos a partir de ahora. 

“Nuestros padres siembran en nosotros semillas mentales y emocionales, y esas semillas crecen con nosotros. En algunas familias, esas semillas son de amor, respeto e independencia. Pero en muchas otras lo que se siembra son semillas de miedo, de obligación o de culpa”. Susan Forward.