La falta de besos y abrazos a nuestros hijos les marca de por vida

La falta de contacto físico con el bebé deja huella en sus genes

Alba Caraballo Folgado

Algunos padres perseguimos incansablemente a nuestros hijos para besarles, mecerles, achucharles o abrazarles, no podemos evitarlo. A otros les cuesta expresar los sentimientos tanto física como verbalmente. 

Quizás tu no eres una mamá o un papá muy cariñoso, quizás te cuesta dar besos y abrazos a tus hijos, quizás nunca te has planteado la importancia que tienen. Pues bien es hora de empezar a cambiar eso, un estudio reciente revela que la falta de besos y abrazos en nuestros hijos deja una huella en sus genes de por vida.

La falta de besos y abrazos a nuestros hijos deja una huella en sus genes

Cuidado con la falta de besos y abrazos a nuestros hijos

Este es el primer estudio que muestra en humanos que el simple acto de abrazar y besar a nuestros hijos tiene consecuencias profundamente arraigadas de por vida en su expresión genética.

Según una reciente investigación realizada por la Universidad British Columbia y del British Columbia Children’s Hospital Research Institute, publicada en la revista Development and Psychopathology el 27 de noviembre de 2017, afirma que la falta de besos marca a los niños.

Este estudio concluyó que la cantidad de contacto cercano entre los bebés y sus padres o cuidadores puede afectar a los niños a nivel molecular. Además mostró que los niños que habían estado más angustiados cuando eran bebés y habían recibido menos caricias, abrazos o besos, tenían un perfil molecular subdesarrollado para su edad, esto llevó a los investigadores a pensar que podían estar rezagados frente a otros bebés a nivel biológico. 

Para probar esto, los investigadores estudiaron a 94 niños sanos, los expertos pidieron a los padres que desde las 5 semanas de edad de su bebé llevaran un diario del comportamiento es decir, registraran cuánto dormían, si lloraban mucho o poco o cómo estaba siendo su alimentación. Al llegar a los cuatro años y medio, se tomaron muestras de su ADN. Lo que observó fueron diferencias entre bebés que habían recibido un alto contacto y los que habían recibido escaso contacto. Estos últimos tuvieron una edad genética menor a su edad real, es decir, una inmadurez biológica. 

Los investigadores seguirán estudiando a estos niños para tener más datos sobre el impacto de la falta de besos y abrazos en la salud de los niños. 

Beneficios de los besos y los abrazos para el bebé

- Los besos y abrazos desde el mismo momento del nacimiento del bebé fortalece el vínculo y el apego entre padres e hijos.

- El contacto físico y el cariño activa las endorfinas, unas hormonas que aumentan la sensación de bienestar y alegría y alejan las de ansiedad o malestar.

- Abrazar y besar a nuestros hijos es altamente beneficioso porque les aporta una enorme sensación de seguridad y confianza, les hace ser personas más confiadas en sí mismas. 

- Fortalece la autoestima del niño.

- Activa una respuesta neuroquímica en el cerebro que llevan a la organización de los sistemas cerebrales responsables de las funciones emocionales, conductuales, sociales y fisiológicas.

- Causan impacto a corto, medio y largo plazo. El contacto físico constante desde los primeros años de vida del bebé impactan en la constitución de su personalidad y su forma de ser para toda la vida. 

- Ayudan a tranquilizar y a calmar a niños y bebés si se encuentran en un estado de ansiedad, rabieta o enfado.

- Fomenta el desarrollo de su inteligencia emocional.