Padres que manipulan a sus hijos

Cómo detectar a esos padres que ejercen la manipulación sobre sus hijos

Sofía Gil Guerrero
Sofía Gil Guerrero Psicóloga General Sanitaria

El tema de este artículo es controvertido porque hablar de padres que manipulan a sus hijos no es nada fácil y seguramente muchos de vosotros leeréis este artículo con incredulidad y cierto escepticismo. Pero, la manipulación de padres a hijos es un hecho innegable que por desgracia sucede con mucha frecuencia. 

Es cierto que la gran mayoría de padres y madres sienten un amor incondicional hacia sus hijos y se ocupan de educarlos para que sean adultos independientes, autosuficientes y responsables. Pero, en ocasiones se da el caso de padres que manipulan a sus hijos.

Características de los padres que manipulan a sus hijos

  Padres que manipulan a sus hijos

Lo más común es que lo padres ofrezcan a sus hijos todo lo que está en sus manos e intenten de manera genuina darlo todo por ellos. 

Incluso los padres con mejores intenciones terminan cometiendo errores, esto es absolutamente normal y no debemos preocuparnos por ello. Pero, en otras ocasiones nos encontramos con padres que van más allá de los errores cotidianos que todos cometemos durante la crianza y realizan conductas tóxicas que dañan el bienestar emocional y la autoestima del niño. 

La manipulación que los padres ejercen sobre sus hijos no es inocua sino que por el contrario altera el bienestar emocional de los niños. Pero, ¿cómo son esos padres que manipulan a sus hijos?

- Se victimizan dando pena para tener en todo momento asegurada la atención y el cariño del niño. Utilizan su situación de vulnerabilidad para mantener al niño cerca de ellos: “Puedes ir a casa de tu amigo pero si me baja el azúcar no voy a tener a nadie que me ayude a llamar al médico”, “puedes ir este fin de semana con tu padre pero yo me voy a quedar muy triste”, “tu padre no te quiere, no me da dinero para que te pueda comprar cosas”.

- Protegen a los niños en exceso. Intentan inculcar en los niños emociones negativas (por ejemplo, miedo) para retenerlos a su lado y conseguir así que no sean niños autosuficientes e independientes. Son padres que se sienten solos y no quieren que su hijo vuele y se aleje de ellos: “El campamento es peligroso, si vas es posible que tengas algún accidente y tengan que mandarte al hospital. Lo mejor es que no vayas”, “el trabajo de clase tengo que ayudarte a hacerlo, tú no vas a saber”.

- Control excesivo. Se entrometen en la vida privada del niño para tener toda la información posible sobre lo que el niño hace. Esta información muchas veces la utilizan en su contra: “La película que viste con tus amigos a mí también me hubiera gustado verla, parece que te gusta más hacer cosas con ellos que conmigo”.

- Generan sentimiento de culpa. Hacen que el niño se sienta culpable para que así deje de hacer lo que tenía previsto: “Puedes irte a jugar pero yo no me sentiría muy bien yendo a jugar si tienes un examen mañana”. 

Estos son solo algunos ejemplos en los que se ve con claridad cómo los padres en muchas ocasiones manipulan a sus hijos. Sin embargo, hay muchas otras situaciones en las que los padres hacen uso de la manipulación para lograr manejar a su antojo a los más pequeños.