Los mejores dictados largos para niños

Dictados para mejorar la ortografía de tu hijo

Estefanía Esteban

Los dictados son la mejor forma de acabar con las faltas de ortografía. También es importante que tu hijo también lea mucho, ya que la lectura consigue que el niño asimile de forma mucho más rápida ciertas reglas ortográficas. 

Desde Guiainfantil.com apostamos por los dictados como herramienta de aprendizaje para los niños, y por eso hemos seleccionado 3 dictados largos para que tu hijo practique su ortografía. Aquí tienes los mejores dictados largos para los niños. ¡A practicar!

Estos son los mejores dictados largos para niños 

Dictados largos para niños

En un dictado largo puedes encontrar numerosas reglas ortográficas y poner a prueba a tu hijo. Ayúdale a practicar su escritura y a deshacerse de algunas de las faltas de ortografía más comunes en la infancia. Con estos dictados largos, inspirados en textos de escritores y poetas famosos, tu hijo practicará al escribir palabras con 'b', 'v', 'h', al tiempo que practica las reglas ortográficas de acentuación. ¿Empezamos? 

1. Primer dictado largo: 

'Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de

azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.

Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas…

Lo llamo dulcemente: «¿Platero?», y viene a mí con un trotecillo alegre que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…

Come cuanto le doy. Le gustan las naranjas mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su

cristalina gotita de miel…

Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña…; pero fuerte y seco por dentro, como de piedra. Cuando paso sobre él,

los domingos, por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:

—Tien’ asero… Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo' ('Platero y yo'- Juan Ramón Jiménez).

2. Segundo dictado largo: 

'Mire vuestra merced- respondió Sancho - que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

- Bien parece- respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometerI. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:

- Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete' ('Don Quijote de la Mancha'- Miguel de Cervantes).

3. Tercer dictado largo: 

'Preciso tiempo, necesito ese tiempo que otros dejan abandonado porque les sobra o ya no saben que hacer con él. Tiempo en blanco, en rojo, en verde, hasta en castaño oscuro. 

No me importa el color, cándido tiempo que yo no puedo abrir y cerrar como una puerta. Tiempo para mirar un árbol, un farol, para andar por el filo del descanso, para pensar qué bien hoy es invierno, para morir un poco y nacer enseguida y para darme cuenta y para darme cuerda.

Preciso tiempo, el necesario para chapotear unas horas en la vida y para investigar por qué estoy triste y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo. Tiempo para esconderme en el canto de un gallo y para reaparecer en un relincho y para estar al día, para estar a la noche. 

Tiempo sin recato y sin reloj. Vale decir preciso o sea necesito, digamos me hace falta tiempo sin tiempo ('Tiempo sin tiempo- Mario Benedetti).