Un castigo distinto a medida que el niño crece

Aplicar disciplina según el niño va creciendo

Alba Caraballo Folgado
Alba Caraballo Folgado Directora de contenidos

Parto de la base que la palabra castigo ya es negativa en sí misma, sin embargo, está a la orden del día y no es sólo aplicable a la infancia. Así funciona nuestra sociedad, sancionando malas conductas. 

El castigo en la infancia tiene el peligro de no valer absolutamente para nada y ser perjudicial si es constante, desproporcionado y daña la autoestima del niño. Sin embargo, bien aplicado, en momentos de alta tensión en casa, y sin abusar de él, puede ser una herramienta útil.

Eso sí, si vas a aplicarlo, sigue estos consejos para aplicar un castigo distinto a medida que el niño crece.

Tabla para aplicar un castigo distinto a medida que el niño crece

Castigos para niños según su edad

Está claro que los psicólogos nos recomiendan no utilizar el castigo como método educativo porque, el castigo no enseña, sólo sanciona. Pero seamos realistas, ya quisiéramos ver a muchos psicólogos en nuestra casa en esos momentos de caos en que uno está berreando sin motivo, el otro ha cogido sin permiso tu móvil y lo ha estampado contra el suelo y si hay un tercero, seguro que algo hace.

Pues bien, para poner orden en esos momentos en que no valen las palabras pero tampoco queremos recurrir al cachete, hemos elaborado una tabla basada en un castigo distinto a medida que el niño crece.

Y es que, hemos de ser conscientes que no es lo mismo cuando un niño de 2 años hace una trastada a cuando la hace uno de 10, por lo tanto, debemos aplicar un castigo distinto según la edad del niño:

- A partir de los 2 años: regañar con voz firme y enérgica, mirando a los ojos al niño pero sin gritar, insultar o perder las formas.

- A partir de los 3 años: funciona la sobrecorrección, es decir, que ellos mismos enmienden el daño que han causado, si han roto algo a posta, deben aportar dinero de su hucha para reponerlo, si han pegado a un niño, han de pedirle perdón...

- De 3 a 10 años: tiempo fuera. Ya sabemos que el rincón de pensar no sirve para pensar, pero sí sirve para alejar al niño del lugar donde ha ocurrido la acción, pueda relajarse y entender que no participará con los demás si hay un mal comportamiento.

- Para todas las edades: retirada de privilegios. Este es un castigo del que no conviene abusar, debe ser inmediato a la acción y siempre estar en consonancia con la edad del niño. Es decir, si tiene 3 años y le castigamos una semana sin bajar al parque no es un castigo, es una crueldad.

Los castigos para niños más tradicionales y los más creativos

El mundo de los castigos es infinito e insondable. Cada uno los aplica como quiere y de la forma que considera más oportuno, y de esa teoría parten las injusticias más grandes. Seguro que recuerdas alguno de cuando eras pequeño que todavía te reconcome y martiriza. 

Algunos padres tienden a los castigos de prohibir al niño ver la televisión (hoy prohibir pantallas), no ir al cine, el rincón de pensar, quitar juguetes e incluso se sigue manejando la nalgada o el cachete como parte del proceso de aprendizaje, muy triste.

Otros padres, prefieren ser más creativos e idean castigos como:

- Una madre que pilló a su hijo jugando con el móvil después de haberse ido a la cama y su castigo fue acumular 500 puntos. Para completarlos tenía que realizar una lista de tareas, cada una de ellas con una puntuación asignada. 

- Un padre harto de los minishorts que llevaba su hija por la calle, contraatacó cortándose unos pantalones bien cortos y salió con su familia, incluída la hija, a cenar, con un look bastante bochornoso.

- Una madre agarró a su hijo fumando marihuana y le obligó a pasearse con un letrero que ponía "Fumé marihuana y me pillaron. ¿Soy cool? ¡No!"

Quizás deberíamos aplicar también un poco más de sentido del humor en la educación de nuestros hijos, ¿verdad?