Cuando el profesor dice una cosa y tu hijo otra, ¿a quién creer?

Es una circunstancia muy habitual: el profesor te pone una nota en la agenda porque tu hijo no para de hablar en clase, pero cuando preguntas al niño, éste jura y perjura que no fue él, que fue "Manolito", pero que siempre le echan las culpas a él.

También puede suceder que el profesor se queje en la tutoría porque tu hijo en ocasiones se niega a hacer los trabajos y , sin embargo, cuando hablas con tu hijo sigue jurando y perjurando que nunca sucedió tal cosa, ¿a quién creer?, ¿debemos dar por hecho que el niño miente?

Cuando el profesor y el alumno están enfrentados

Mala relación entre el alumno y el profesor 

Son hechos habituales, que vienen ocurriendo desde que hay profesores y alumnos: el profesor regaña al niño por su mal comportamiento y el niño dice que él no fue. De hecho, es posible que lo hayas vivido en primera persona.

Partamos de la base de que en ocasiones pagan justos por pecadores, es decir, sucede que es un alumno el que está charlando en clase pero se lleva las culpas otro, ya sea el que suele charlar de forma habitual, o el que en ese momento hizo un simple movimiento. Lejos de estas pequeñas injusticias, la cosa se complica cuando no son regañinas aisladas, sino algo más frecuente: cuando el profesor relata cierta conducta de un alumno que éste niega en redondo.

¿Estará mintiendo mi hijo?, ¿le tendrá manía el profesor y exagera? En esa tesitura andamos los padres cuando hay confrontación entre profesor y alumno en la escuela. Ante la duda podemos:

- Preguntar a otro alumno de confianza sobre lo que está ocurriendo en clase, y que una visión imparcial te aporte más información para poder obrar en consecuencia.

- No desacreditar al profesor delante del niño, menospreciar su labor o llamarle "mentiroso", lo único que se consigue con ello es empeorar la situación.

- Tampoco es justo que llames mentiroso a tu hijo, quizás su percepción de la realidad fue otra, quizás sea cierto que el profesor le tiene en su punto de mira o quizás simplemente tiene miedo a tu reacción. Dale el beneficio de la duda y habla con él sobre lo que está ocurriendo en clase, intenta llegar hasta la verdad.

- Si crees que la relación entre el profesor y tu hijo se está deteriorando, sería conveniente acercar posturas con reuniones periódicas.

- Propón al profesor que apunte en la agenda escolar cómo fue el comportamiento del niño con caritas sonrientes o tristes. De esta manera, el niño también se sentirá reforzado a portarse mejor y traer muchas caritas sonrientes, sí es cierto que su actitud en clase no es adecuada o, al menos, tú podrás seguir día a día lo que está ocurriendo.