6 pistas para ayudar a los niños a que se conozcan más y mejor

Trabaja el autoconocimiento con tus hijos e hijas y fomenta la inteligencia emocional

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

El autoconocimiento es uno de los pilares fundamentales para un adecuado desarrollo de la Inteligencia Emocional. Y el beneficio que a la larga esto conlleva es extraordinario. Desde pequeños nos enseñan las letras, los colores y los números…, y afortunadamente cada vez se habla más de emociones. Pero ¿cómo podemos ayudar a los niños a que se conozcan más y mejor?

Ayudar a los niños a que se conozcan a ellos mismos

Algunas pistas para que los niños se conozcan a ellos mismos más y mejor

Si bien el autoconocimiento es algo que nuestros hijos tienen que trabajar, los padres les podemos ayudar. Solo debemos estar atentos a la manera en la que nos dirigimos a ellos y los cimientos sobre los que descansa la relación que hemos ido construyendo. A continuación os proponemos algunas pistas para que ayudes a tus hijas e hijos en su autoconocimiento.

1. Ante una situación nueva o un conflicto, por ejemplo, en el que el niño se sienta limitado a resolver, en vez de darle la solución le podemos preguntar cómo cree él o ella que lo puede solucionar. Es importante también invitarle a que proponga varias opciones, de esta manera también contribuimos a su pensamiento creativo. Además, es necesario verbalizarle su capacidad para buscar una o varias soluciones, así le ayudamos a ser consciente de esa capacidad, que como cualquier otra se puede entrenar.

2. Ante un fracaso o una situación desagradable para él o ella, es importante estar cerca, preguntarle cómo se siente y que reflexione sobre qué le ha hecho sentir así. Así sabrá cómo nos sentimos en función, muchas veces, de las circunstancias que acontecen a nuestro alrededor, y que una vez que somos consciente de ello, tenemos derecho a sentir lo que sentimos.

3. Decirle lo que ha hecho de forma adecuada o decirle lo bien que se le da algo es importante para que sea consciente de sus capacidades. Sin embargo, de la misma manera, también hay que decirle las cosas que no se le dan tan bien y en las que es necesario que mejore.

4. Pedirle opinión sobre algo que ha ocurrido en el colegio o en el parque, por ejemplo, le ayudará a analizar las experiencias de una manera objetiva. De esta forma contribuimos a su pensamiento crítico. Una vez más valoraremos su opinión.

5. Jugar a escucharnos el cuerpo, por ejemplo, observar cómo está el corazón antes de ir a la excursión de fin de curso, o cómo está el estómago o las manos justo antes de la actuación de Navidad. El cuerpo también me da información y nos ayuda a conocernos si tomamos conciencia.

6. Hacer un listado, junto con el niño o la niña, de todos los miembros que vivimos en casa y escribir las comidas que les gustan y las que no, las actividades o tareas que hacen bien y las que no, etc. A partir de ahí, debemos validar ese listado como bueno, como único, ya que es el de nuestra familia. Y es fantástico conocer y reconocer nuestras fortalezas y debilidades.