7 herramientas indispensables para educar a un niño sin castigar

Cómo poner límites a nuestros hijos sin necesidad de castigarlos

Estefanía Esteban

¿Cuántas veces hemos dudado sobre un castigo? ¿O el castigo de pronto deja de funcionar y nuestro hijo continúa 'por el mal camino'? Es cierto que debemos enseñar a nuestros hijos una serie de normas y límites que deben respetar. Pero... ¿qué hacemos si no lo hacen? 

Te ofrecemos alternativas al castigo, que según los defensores de la educación o disciplina positiva, funcionan a las mil maravillas con los niños. Prueba estas 7 herramientas para educar a un niño sin castigar y comprueba los resultados. 

Estas son las 7 herramientas básicas para educar a un niño sin castigar y conseguir que respeten las normas

Herramientas para educar sin castigar

Conseguir que los niños respeten las normas y los límites pueden ser una tarea compleja cuando la personalidad de nuestro hijo tiende a la rebeldía o al 'desafío' hacia los padres. Hay niños más sumisos que aceptan muy bien la imposición de normas, pero... ¿qué ocurre cuando nuestro hijo intenta rebasar los límites constantemente? ¿Le castigamos? ¿Y cómo le castigamos? ¿Privándole de algún juego? ¿Al rincón de pensar? ¿Una semana sin salir a la calle?

Los defensores de la educación positiva contemplan el castigo como última alternativa. Antes, según ellos, se debe intentar 'encauzar' al niño mediante otras herramientas. ¿Quieres saber cuáles? Apunta estas 7 herramientas indispensables para educar a un niño sin castigar:

1. Crea rutinas. Las rutinas ayudan al niño saber qué debe hacer en cada momento. Por ejemplo, si creas una rutina y respetas un horario de comida y cena, será más fácil a la hora de explicarle por qué debe dejar de jugar. Él tendrá interiorizado un horario. Ayudan mucho los horarios con pictogramas o imágenes, un horario visual que pueda tener siempre a mano para consultarlo, en algún lugar visible como puede ser el salón o su habitación. 

2. Ofrece opciones, pero limitadas. No se trata de dejarle libertad absoluta a nuestro hijo para que escoja lo que quiera, pero sí ofrecerle más de una opción. De esta forma, sentirá que su voz también es importante y que se respetan sus decisiones. Por ejemplo: '¿Prefieres los zapatos negros o los azules?'. '¿Quieres yogur de fresa o natural?'. Bastará con que le ofrezcas dos opciones. Él deberá elegir una de las dos.

3. Deja que ayude y participe en las tareas de casa. A veces los niños no hacen nada en casa porque no les damos opción... lo terminamos haciendo todo nosotros. Limpiamos, recogemos sus cosas... ¿Por qué no le 'impones' alguna tarea sencilla que pueda hacer en casa para que él también se sienta útil? Descubrirás cuántos beneficios tiene para él y para toda la familia. Tu hijo sentirá que confían en él y le beneficiará en el aumento de autonomía. Para ti resultará todo un alivio ver que colabora en casa. 

4. Muestra respeto hacia él y conseguirás que te respete. El respeto se consigue con respeto. Si escuchas a tu hijo, dejas que hable, le ofreces participar en tareas de casa, te asombras ante sus logros y le felicitas... Si muestras respeto hacia él, seguramente él te pagará con la misma moneda. 

5. Siempre con sentido del humor. El pensamiento positivo hace maravillas. El sentido del humor, también. No des tanta importancia a cosas banales y sí a lo que realmente lo tiene. Dedica a tu hijo sonrisas y risas, porque con sentido del humor, todo funciona mejor. Con ellos funciona muy bien el teatro, la ironía y la exageración. Por ejemplo, imagina que no tu hijo no quiere despertarse para ir al colegio... en lugar de gritarle que se levante ya, ¿qué tal si entras haciendo el sonido de un robot y le dices algo así como 'Hola, soy nono, el robot grúa. Vengo a levantar a los niños dormilones... yuuuu'. 

6. La empatía es clave. Si educas a tu hijo desde la empatía y consigues que él también la desarrolle, tendrás un gran tramo de camino recorrido para que respete las normas y los límites de casa. A veces los niños no quieren respetar los límites sencillamente porque no entienden por qué deben hacerlo. En cuanto se den cuenta de que no es de tu agrado pero debe ser así, que tú también sufres cuando tienes que regañarle... Serán más conscientes de la necesidad de respetar esos límites.

7. Kilos y kilos de paciencia. Piensa que al fin y al cabo tu hijo es un niño, y que aún está aprendiendo. Deja que se equivoque porque es la mejor manera de que aprenda, mediante el error. Sí, es cansado porque no es una, sino mil veces las que te desafiará, pero con mucha paciencia, al fin ganarás esa 'batalla'.