7 consejos clave para enseñar a los niños a ser felices en el colegio

El ejemplo es la mejor herramienta para que los niños vayan al colegio con más ganas

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

Inmersos en la rutina de colegio, de trabajo, de tareas escolares y del hogar es posible caer en la monotonía y encontrar algunos niños y niñas que, por diferentes motivos, no se encuentran a gusto en su centro escolar. Es importante estar muy atentos, desde casa y desde el colegio, a ese malestar que puede generar ir a la escuela. Los indicadores nos pueden dar grandes pistas sobre qué puede estar ocurriendo.

Nuestro papel como padres es enseñar a los niños a ser felices en el colegio, a disfrutar aprendiendo y a tener una actitud positiva hacia sus rutinas diarias. Y el ejemplo puede ser una herramienta muy valiosa. 

7 Consejos para ayudar a los niños a ser felices en el colegio

Debes enseñar a los niños a ser felices en el colegio mediante el ejemplo

En el afortunado caso de haber descartado una situación de acoso, se hace necesario saber y entender qué le puede estar ocurriendo al niño o a la niña. Esa desgana y apatía al ir al colegio pueden estar originadas, por ejemplo, por aburrimiento, por no gustarle su clase o su profesor, por no divertirse en los patios y recreo... Y esta puede llevarle a un estado emocional que le impida continuar de una manera óptima y saludable su proceso educativo, y por lo tanto, ser sumergido en un profunda tristeza de la que luego resultaría más difícil salir.

Como principales referentes de nuestros hijos e hijas, podemos mostrarles cómo nosotros hacemos por ser felices en nuestro trabajo:

1. Si mi actitud frente a mi inicio de semana, por dura que sea, es una actitud positiva y así lo verbalizo, me muestro satisfecha o satisfecho por todo el aprendizaje que me espera y además agradezco las nuevas experiencias que se me ofrecen, mi hija o mi hijo lo verá y eso es lo que aprenderá. Sin dejar de tener en cuenta que, por supuesto, el cansancio o la pereza son legítimas.

2. Ofrécele retos para cada día, ya que cada día es una nueva oportunidad. Levantar la mano en una clase en la que no se atreve, jugar con algún compañero nuevo, agradecer la comida que le preparan…

3. Apúntate al desayuno vital, como muchos profesores lo llaman. Este consiste en dejarle un mensaje positivo y motivador en la bolsa para su comida de media mañana. Se llevará una gran sorpresa y alegría al verlo.

4. Si muestro a mi hijo o hija cómo yo cuido a las personas de mi entorno, cómo hablo de mi jefe y de mis compañeros, etc. él acabará aprendiéndolo. Si yo hablo mal de mi jefe, no puedo pretender que él o ella hable con respeto hacia su maestro, por ejemplo.

5. Si yo me muestro irascible todos y cada uno de los lunes, eso es lo que verán mis hijas e hijos en mí, y entenderán que es lo habitual y lo que está bien. Esto no quita que, en alguna ocasión, a ser posible las menos, yo me muestre irascible antes de comenzar mi jornada de trabajo. También cómo gestione esa poca motivación para empezar la semana, será una enseñanza para ellos.

6. La Madre Teresa de Calcuta decía que no nos preocupáramos tanto de lo que le decimos a nuestros hijos, sino de lo que hacemos, ya que ellos nos observan constantemente. Nuestros hijos harán lo que nosotros, madres y padres hagamos. Mi actitud frente a mi trabajo será fuente de inspiración para ellos y ellas.

7. A la hora de charlar con mi hija o mi hijo de cómo fue el día en el colegio, es mejor hacerlo con preguntas cerradas, evitemos las preguntas universales que, por lo general, nos darán una respuesta universal; a la pregunta '¿Cómo fue el día en el colegio?' la respuesta será 'Bien, mami'.

Te recomendamos que le preguntes, por ejemplo, qué tres situaciones le gustaron más del día y qué tres menos. Eso dará pie a que realmente sea una conversación consciente, y nuestro hijo se dará cuenta todo lo que me interesa, tanto él como su vida en el colegio. De la misma manera yo le puedo contar de mi día.

IMPORTANTE: La comunicación familia-escuela es fundamental, no olvidemos que el objetivo es común: la felicidad de los niños y las niñas.