¿Qué ocurre en el cerebro de los niños cuando hacen una rabieta?
Te decimos cómo acompañar a tus hijos cuando tengan un berrinche, una rabieta o se enojen
- Las rabietas o berrinches - Una forma de comunicación de los niños
- Anatomía de una rabieta - El cerebro de los niños cuando hacen berrinche
- 5 maneras de acompañar a tus hijos cuando tienen un berrinche
Las rabietas o berrinches forman parte del desarrollo emocional normal de la infancia, en especial entre los 2 y los 5 años. En esta etapa los niños aprenden a expresar lo que sienten, pero todavía no cuentan con las habilidades para regular emociones intensas como la frustración, la rabia o la tristeza. Por eso, cuando algo no sale como esperan o cuando no saben expresar lo que sienten con palabras, su cuerpo y su mente reaccionan con una explosión emocional. Aquí, ¿qué ocurre en el cerebro de los niños cuando hacen una rabieta?
Las rabietas o berrinches - Una forma de comunicación de los niños

¿Sabías que niños y niñas necesitan a nivel emocional tener rabietas y berrinches? Lo que no es tan fácil para los padres es saber gestionar correctamente esta explosión de sentimientos que muchas veces llega sin avisar. ¿Qué pasa en el cerebro infantil cuando los niños tiene una rabieta? ¿De qué modo le afecta llorar tanto rato sin parar? ¿Alguna vez eso pasará?
El niño llora, grita, patalea, se tira al suelo, puede pegarse, darse golpes contra el suelo, decir palabras hirientes, aislarse... ¿te suena? Cuando un niño o niña tiene una rabieta, en su cerebro se producen unos cambios que pocas veces nos detenemos a analizar, el primero de ellos, que sienten una pérdida de control: después de la rabieta viene la tristeza que no saben gestionar.
Muchos especialistas en desarrollo infantil explican que las rabietas o berrinches de los niños son una forma propia de comunicación. A través del llanto, los gritos o el enfado, el pequeño nos dice: 'no puedo manejar esto que estoy sintiendo'. Por ello, más que ser un comportamiento negativo o caprichoso, las rabietas forman parte de su proceso de aprendizaje emocional.
Por eso, entender las rabietas desde esta perspectiva ayuda mucho a los padres. En lugar de verlas como un problema de conducta, podemos comprender que son momentos en los que el niño necesita más acompañamiento, paciencia y guía emocional. A medida que su cerebro madura y aprende a poner en palabras lo que siente, las explosiones emocionales se vuelven menos frecuentes.
Anatomía de una rabieta - El cerebro de los niños cuando hacen berrinche

Para tranquilidad de padres y madres, lo primero que debemos decir es que los berrinches son totalmente normales, necesarios incluso para el correcto desarrollo emocional de los niños, ya que están formando su identidad. Por eso, sea tu hijo de rabietas o no (todos los niños pasan por estas etapas, unos con más intensidad que otros) no has de alarmarte, pues se trata de algo normal.
En ese sentido, podemos hablar de la anatomía de una rabieta o qué ocurre en el cerebro de un niño cuando hace un berrinche. Este entra en lo que los expertos llaman 'secuestro emocional', lo que significa que la parte emocional del cerebro, en especial la amígdala, toma el control. Dicha amígdala es una estructura que detecta amenazas y activa una respuesta emocional intensa.
Al mismo tiempo, la corteza prefrontal todavía está en desarrollo en los niños pequeños. Su importancia radica en que es la zona encargada del autocontrol, la reflexión y la toma de decisiones, por eso, durante una rabieta el niño literalmente no puede razonar ni controlar lo que siente: simplemente su cerebro está reaccionando como si estuviera en una situación de alerta.
Durante este proceso ocurren varios cambios físicos y neurológicos, como el aumento de la activación del sistema nervioso simpático, la liberación de hormonas del estrés como el cortisol, la aceleración del ritmo cardíaco y la respiración, así como la intensa sensación de frustración. Por eso el niño grita o se tira al suelo: su cuerpo está tratando de liberar la intensidad emocional.
5 maneras de acompañar a tus hijos cuando tienen un berrinche

Ahora que ya sabemos qué es lo que sucede en el cerebro infantil cuando los niños tienen una rabieta, lo tendremos mucho más fácil para ayudarle a gestionar sus emociones antes, durante y después de este proceso.
1. Ponte en el lugar de tu hijo, ¿cómo te sentirías tú?
Las rabietas de los niños nos incomodan, más cuando ocurren en público, te pueden las prisas para llegar a tiempo al trabajo o te sientes cansado al final del día. No obstante, el primer consejo de todos es que te muestres tranquila y serena y que trates de ponerte en el lugar de tu hijo: él no quiere tener una rabieta, simplemente no sabe qué hacer con ese barullo de sentimientos.
2. Conecta con tu hijo
Una vez que el niño esté calmado, podemos hablar del comportamiento que ha tenido, ir a la raíz de la rabieta y buscar juntos soluciones. Lo primero de todo es tratar de que se calme bien ofreciéndole un abrazo o bien dejándole un poco de espacio. Mira a tu hijo a los ojos y descubrirás qué es lo que necesita en ese preciso instante de rabieta en el que tanta falta le hace que tú estés ahí para él.

3. Ocúpate también de tus propios sentimientos
Qué fácil es dejarse contagiar por el mal humor, ¿verdad? Así que no te pongas a gritar tú también o a caer en el tópico de las regañinas y las charlas interminables... pero, como ya te estarás imaginando, la cosa no va solo de ayudar al pequeño a gestionar sus emociones, tú misma tendrás que hacer acopio de buen humor y de tranquilidad, es decir, de calmar tu enfado y tu irritación.
Cuanto más te centres en calmarte a ti y a él, menos durarán las rabietas en el tiempo y menor intensidad irán teniendo.
4. Busca un momento distendido para hablar con tu hijo
Ahora sí, una vez que estamos todos calmados, podemos empezar a hablar sobre el berrinche. Pero no tiene por qué ser justo cuando ya haya pasado el enojo. Una buena opción es buscar un paseo en familia, a la vuelta del colegio... se trata de comentar juntos qué fue lo que pasó y qué soluciones podemos llevar a cabo (utiliza frases y preguntas cortas para que le sea más fácil).
5. Usa todos los recursos que tengas a tu alcance
Para ayudar a los hijos a que entiendan sus emociones y que las expresen, algo clave para que las rabietas vayan cayendo en el olvido, no solo utilizaremos las charlas de tú a tú, sino que también podremos valernos de otros recursos como son los cuentos, las tablas con normas y acuerdos de convivencia, así como distintas técnicas de relajación: manualidades, posturas de yoga...
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Bibliografía
- De-Damas-González, M., Gomariz-Vicente, M. A., (2020) La verbalización de las emociones en Educación Infantil. Evaluación de un Programa de Conciencia Emocional. Estudios sobre Educación. 38, pp.279 - 302 https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7267315