Qué hacer si tu hijo suspende varias asignaturas

Causas y soluciones a las malas notas de los niños

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

El curso está acabando y llega el momento en el que los hijos llevan las notas a casa. Estas indicarán cómo ha sido el desarrollo, la evolución y el esfuerzo de los niños durante el año en el colegio. ¿Qué hacer si tu hijo ha suspendido varias asignaturas?, ¿cómo afrontar este fracaso académico?

Lo que significan las notas académicas de los niños

cuando el niño suspende varias asignaturas

Los padres creen que los resultados que se muestran en las notas son un indicador infalible sobre el rumbo que llevan los niños en la escuela. Debido a esto cuando los progenitores se encuentran que las notas que traen los niños son malas, afloran sentimientos de preocupación, decepción, enfado y temor tanto en los adultos, como en los pequeños. El drama en casa está servido.

Las notas son mucho más que una calificación, mucho más que algo cuantitativo. Cuando estas son malas nos indican que algo puede no ir bien y dan la señal a los adultos para buscar el verdadero problema y poder encontrar una solución. Cuando las notas no son del todo buenas puede ser por diferentes razones:

  • Pasa algo emocional. Puede que el niño esté preocupado o triste por algo. Lo que hace que tenga problemas de concentración y merme su rendimiento.
  • Tiene dificultades a la hora de aprender. El niño dedica mucho tiempo a estudiar pero obtiene los resultados esperados.
  • No sabe lo que es el esfuerzo. El pequeño está tan acostumbrado a conseguir todo sin esfuerzo que no comprende la necesidad de hacerlo a la hora de estudiar. Ya se lo solucionarán.
  • No sabe estudiar. No tiene ningún hábito de estudio, ni sabe las estrategias que pueden permitirle aprender a aprender.
  • Le falta motivación. Por tanto, no le interesa.

Qué hacer si los niños suspenden varias asignaturas

Cuando las notas que llegan a casa son malas los padres, con frecuencia, no saben cómo reaccionar. Las respuestas drásticas no son eficientes, no funcionan. Las decisiones que se tomen deben ir acompañadas de calma, seguridad y confianza. Para ello, los adultos pueden seguir unas sencillas reglas:

  • Usar la calma. Gritar y entrar en cólera no va a solucionar nada. Tampoco lo hará ser pasivo ante el problema. Entonces, lo mejor será controlarse en un primer momento y hablar con el niño un rato después más clamados.
  • Que le niño sea responsable. Ante unas calificaciones malas, los padres tienen que intentar que los hijos se hagan responsable de sus suspensos. Achacar los suspensos a la suerte o al “profesor me tiene manía” no ayuda. Deben de saber reconocer que los malos resultados se deben al poco esfuerzo mostrado.
  • “Stop dramas”. Existen padres que adoptan una actitud depresiva ante los suspensos de sus hijos. Hay que relativizar el problema. Animarse y ayudar a que el niño pueda a sacar adelante el problema.
  • Castigos no, pero si consecuencias. Suspender tiene consecuencias y el niño tiene que saberlo antes de que los suspensos aparezcan. Serán mejor solución que los castigos por venganza. Saber que habrá consecuencias hace que los pequeños sean más responsables y eficientes en el colegio.
  • Ayudar a que esté motivados. La motivación del niño no depende en totalidad de sus padres, pero estos pueden estimularla.
  • Ayudarles a estudiar. Se puede confeccionar junto a ellos un plan de trabajo realista en cuanto al número de horas es estudio y el esfuerzo puede verse recompensado de alguna manera. 
  • Las vacaciones no se cancelan. No hace falta quedarse sin vacaciones porque haya habido suspensos. Si se debe tener en cuenta que el tiempo se distribuirá de otra manera y que se quedará sin hacer todas las cosas que él quisiera porque habrá que dedicar tiempo a estudiar.