Los valiosos beneficios de cada etapa del juego en los niños

El juego es esencial en la infancia de tus hijos porque es una gran herramienta de aprendizaje

Jimena Ocampo Lozano

Si hay algo que les gusta a los niños, es jugar. Es la actividad por excelencia de la infancia y contribuye de forma fundamental al desarrollo y aprendizaje de los niños. Los pequeños van pasando por distintas etapas del juego según van haciéndose mayores, y cada una de ellas tiene unas características que ayudan al niño de una manera distinta, que le aportan un aprendizaje diferente. En Guiainfantil.com las analizamos.

Por qué es tan importante el juego para los niños

La importancia de cada etapa del juego en los niños

Los niños juegan para divertirse, pero también es una forma de expresión de emociones, inquietudes, sentimientos... Cuando el niño se disfraza, construye, pinta o hace de profesor, está expresando su mundo interior, a la vez que explora lo que le rodea y experimenta. El mundo del juego es aquel en el que los pequeños pueden ser aquello que quieren ser, imaginan, inventan y crean mundos en los que pueden hacer aquello que en la vida real no pueden. Es una herramienta clave para el desarrollo de la imaginación y la creatividad.

El juego, además, influye en todas áreas de desarrollo y en los procesos de construcción del conocimiento de uno mismo y de la realidad exterior, el desarrollo del lenguaje, etc. 

Cada etapa del desarrollo tiene un juego característico, y podemos distinguir entre:

- El juego funcional.

- El juego simbólico.

- El juego de reglas.

- El juego de construcción.

Es importante conocer cómo es cada tipo de juego y sus beneficios para poder proporcionar a los niños, las experiencias necesarias para su desarrollo y práctica.

Etapa hasta los 2 años. El juego funcional

Hasta los 2 años predomina el juego funcional o de ejercicio que básicamente consisten en repetir una y otra vez una acción por el puro placer de obtener un estímulo. Agitar un sonajero, tirar una y otra vez un objeto que le damos, arrastrase por el suelo, sonreír, etc. Si después de una acción que ellos hacen, ocurre algo que es estimulante para ellos, lo repiten una y otra vez.

A través de estos juegos los niños exploran el mundo que les rodea, manipulan y exploran sensorialmente objetos (cuando muerde un juguete descubre su dureza, la textura, la temperatura...), y se desarrolla y favorece su desarrollo social.

Este tipo de juego favorece su desarrollo psicomotor (cuando gatean, se arrastran o corretean), el desarrollo sensorial, la interacción social (cuando buscan al adulto para jugar con él), el desarrollo del lenguaje y la comunicación, aprenden nociones como la permanencia del objeto (cuando jugamos a esconder juguetes, por ejemplo), etc.

Muchos de los grandes aprendizajes e hitos evolutivos en la etapa de infantil se logran a través del juego, y por eso es muy importante dejar que los niños exploren su entorno, que les dejemos manipular objetos diversos, que les hablemos, les cantemos...

De los 2 a los 7 años. El juego simbólico

Las etapas de juego de los niños

Otro tipo de juego, el juego simbólico, se da entre los 2 y los 7 años, y consiste en simular situaciones, objetos y personajes que no están presentes en el momento del juego. Es decir, jugar a los médicos, a mamás y papás, a profesores, coger un palo y hacer que es un caballo, o un cepillo y hacer que es un teléfono...

A través de este tipo de juegos los niños representan la realidad que les rodea y expresan también a veces sus tensiones y preocupaciones, pero también sus intereses. Cuanto más amplio es su conocimiento del mundo, y más experiencias tienen, más rico y variado es este tipo de juego.

El juego simbólico contribuye al desarrollo del lenguaje en el niño, les permite adoptar diferentes roles, asimilan la realidad que les rodea, favorece su desarrollo emocional, cognitivo y social y es un importante marcador del nivel de desarrollo del niño

El juego de reglas y el juego de construcción

Paralelamente a estos dos tipos de juego, se desarrolla el juego de reglas y el juego de construcción.

El uso de las reglas en los juegos aparece ya en el juego simbólico. En estos juegos de reglas los jugadores saben qué es lo que tienen que hacer (por ejemplo, en el “El Escondite Inglés”). Dependiendo de la edad de los niños esas reglas son más o menos flexibles.

El juego de construcción aparece alrededor del primer año de vida y se realiza simultáneamente a los demás tipos de juego, y también evoluciona a lo largo de los años. Involucra distintas actividades como hacer torres con juguetes apilables, jugar con piezas que encajen, juguetes que permitan crear aviones, casa y demás, etc.

Los beneficios del juego para los niños

Estos son los beneficios del juego para tus hijos

Las relaciones con los iguales en el juego del niño también evolucionan cambian. Antes de llegar al juego compartido, las relaciones que se establecen entre los niños pasan por una serie de etapas: el juego individual (hasta los 2 años), el juego paralelo en el que los niños juegan cerca pero no interactúa (de 2 a 4 años), y el juego compartido, que empezamos a ver a partir de los 4 años.

Conocer cómo es el juego de los niños y cómo se relaciona con su desarrollo motor, cognitivo, afectivo y social es de gran ayuda para padres y educadores, ya que nos va a permitir proporcionar a los niños experiencias de juego de calidad. Y es que, el juego tiene muchos beneficios para los niños. Estos son algunos de ellos.

1. El juego facilita y fomenta el adecuado desarrollo de los más pequeños. 

2. Además el juego es el vehículo de aprendizaje por excelencia, mientras los niños juegan aprenden. Sus primeros aprendizajes se fundamentan en el juego, por lo que no deberíamos perder de vista su papel en la enseñanza como herramienta pedagógica y didáctica.

3. Por otro lado, el juego es una potente herramienta terapéutica y de reeducación. 

4. El juego, además, puede servirnos también como instrumento para evaluar el desarrollo de los niños.

Así que es fundamental que los niños jueguen. No debería faltar un ratito de juego diario, no solo en el colegio, sino en casa, con padres, hermanos, amigos o ellos solos, pero que jueguen.