Qué es la pedagogía blanca y qué enseña a los niños

En qué consiste el modelo educativo infantil de pedagogía blanca

Estefanía Esteban

¿Alguna vez oíste hablar de la pedagogía blanca? Se trata de una de las nuevas corrientes educativas, basadas en el respeto del desarrollo individual de cada niño. Lejos de presionar para que adquieran una serie de conocimientos en un tiempo determinado, el aprendizaje se va adaptando a cada niño según su etapa madurativa

Te explicamos en qué consiste exactamente la pedagogía blanca y qué enseña a los niños (y lo más importante: cómo les enseña). 

6 cosas que debes saber sobre el método de pedagogía blanca en la educación infantil

Qué es la pedagogía blanca y qué enseña a los niños

La corriente educativa de pedagogía blanca es una de las nuevas corrientes adscritas a la 'enseñanza respetuosa'. Comparte muchas similitudes con modelos tan famosos como la escuela Montessori.

El objetivo de este modelo educativo de pedagogía blanca es desarrollar las capacidades del niño, pero dedicándose más a aquellas áreas por las que el niño muestra más interés y destreza. También se la conoce como 'aprendizaje natural'. Estas son algunas de las características de esta corriente pedagógica: 

1. Potenciar las habilidades del niño. La pedagogía blanca lo que persigue es encontrar los dones o habilidades de cada niño y potenciarlos. Para ello, se centra en áreas específicas por las que el niño muestra más destreza. Si a un niño se le da muy bien los números y disfruta con ello, se potencian las matemáticas, pero si otro niño prefiere el campo artístico, se hace todo lo posible porque pueda explotar todo su talento en este área.

2. Sí a la creatividad. Pero ante todo, la pedagogía blanca quiere ampliar el campo de creatividad de los niños y el pensamiento crítico. Quieren que los niños aprendan a pensar y hacer las cosas a su modo, sin seguir patrones estrictos. En lugar de decirles cómo hacer las cosas, les piden algo para que lo elaboren según les salga. Con ello, se potencia la individualidad y personalidad de cada uno de los niños.  

3. Más autonomía. La pedagogía blanca quiere niños autónomos, que sean capaces de conseguir sus logros por sí mismos. Para ello, es esencial ofrecerles responsabilidades y mucha confianza en ellos. Potenciar la autoestima es básico para que los niños se atrevan a hacer todo ellos solos. 

4. Trabajar las emociones. Entre las asignaturas básicas de la pedagogía blanca está la inteligencia emocional. Conscientes de que el control de las emociones es esencial para aprender en el resto de áreas, se afanan en ayudar a los niños a reconocer y gestionar sus emociones. 

5. Respetar el ritmo de cada niño. Cada niño madura a un ritmo diferente. En muchos colegios, los niños deben adaptarse a las normas y el plan escolar que establece que hay que aprender ciertos conocimientos a una edad determinada, pero muchos niños se frustran al no ser capaces de lograrlo y otros se aburren porque ya lo lograron hace tiempo... Esto al final lo que provoca es el temido fracaso escolar. El modelo de pedagogía blanca prefiere respetar el ritmo de cada niños y no se preocupan demasiado si un niño de 6 años aún no sabe leer mientras que otro de 5 ya lee perfectamente.

6. Disciplina positiva. Se basa en la llamada disciplina positiva. Es decir, que los castigos por ejemplo no existen, y sí los refuerzos al comportamiento positivo y las consecuencias educativas en el caso de que el niño haya tenido un mal comportamiento. 

En contra de esta corriente pedagógica, sin embargo, muchos padres piensan que este modelo puede repercutir de forma negativa en aquellos niños de maduración lenta, y que al cabo de unos años, cuando tengan que cambiar de escuela, los niños no sepan adaptarse al rígido método educativo de otros colegios.