Para que tu hijo sea sensato y prudente, revisa el ejemplo que le das

Cómo enseñar a los hijos con vuestros ejemplos a ser precavidos, cautelosos, sensatos y actuar con prudencia en su día a día

La mayoría de los niños son grandes aventureros. La curiosidad y lo nuevo, les provoca ganas de hacer cosas, que en ocasiones, les lleva a cruzar la línea de la precaución y cautela. Por ello, como padres, debemos enseñar también a nuestros hijos el sentido de la prudencia. Pero recuerda: para que tu hijo sea sensato y prudente, debes revisar el ejemplo de coherencia que le das.

Ejemplos de prudencia para los niños en su día a día

Educar con ejemplos a hijos sensatos y prudentes

Es necesario, antes de seguir definir la prudencia (según la Real Academia Española) como: 'Templanza, cautela, moderación' o 'sensatez, buen juicio'.

En el día a día de nuestros hijos podemos ver muchos ejemplos de prudencia que nos invitan a tener reacciones precavidas que reduzcan los riesgos; que les permitan anticiparse a los problemas. Por ejemplo, mirar hacia ambos lados antes de cruzar una calle, usar casco cuando se usa la bicicleta, cepillarse los dientes después de comer, colocarse el cinturón al subirse al coche, utilizar un lenguaje claro, no reaccionar ante determinadas circunstancias o situaciones...

La prudencia está siempre orientada a la acción. El desarrollo de la sensatez dependerá de las experiencias y aprendizajes que nuestros hijos hayan vivido en casa. Lo que los padres tendremos que enseñar es dónde están los límites de lo que para nuestra familia será aceptable, sensato, no ofensivo y prudente frente a lo que otras familias o personas puede llegar a pensar referente a este tema. Y es que nos olvidemos que cada familia tiene un guía de valores diferente que nos guían.

Los niños no solo serán arriesgados en lo que hacen, también mostrarán imprudencia con lo que dicen, con los gestos o con lo que piensan. Y la cuestión de todo esto, se basa en que los niños son como esponjas que absorben lo que observan, escuchan y finalmente, repiten. Y, en este sentido, también debemos vigilar el tipo de actitud que nosotros, sus padres, tenemos hacia la prudencia.

Cómo enseñar a tu hijo a ser sensato y prudente

La prudencia y precaución al educar a los niños

Entonces, ¿por qué deberíamos enseñar a nuestros hijos a ser sensatos, cautelosos y precavidos? Las ventajas de aprender la prudencia para nuestros hijos son:

- La prudencia puede hacer que los niños sean vistos como niños a los que depositarles confianza, por lo tanto, otros niños confiaran en ellos.

- También les permitirá ser buenos amigos, valor en alza en los más pequeños.

- La imprudencia puede suponer que nuestros hijos se sientan rechazados e incluso a veces, que se pongan en riesgo en cuanto a su seguridad. Una persona que actúa de manera imprudente es posible que ponga en riesgo su vida y la de los demás.

- Y para todo ello, la prudencia conlleva enseñar valores como la empatía o el respeto y herramientas como la asertividad. Será, por tanto, esencial apoyar al niño para que adquiera estas habilidades tan necesarias para pasar a la vida adulta.

- Además, será necesario enseñar a nuestros hijos a tomar decisiones en base a su sensatez, buen juicio y conocimiento y no por temor. Darles la mejor experiencia hogareña que sea posible y ofrecerles las herramientas que necesite para participar en cualquier actividad sin riesgos.

Educar en la cautela a los niños a través de nuestro ejemplo

El ejemplo de los padres

Si eres padre o madre, y quieres ayudar a tu hijo a vivir en la prudencia, estos son algunos tips que puedes llevar a cabo:

1. Mantener una comunicación positiva con nuestros hijos y ayudarles a reflexionar
Es la mejor forma de ayudarle a desarrollar su potencialidad de adulto, porque se sentirán con la confianza de realizar preguntas y de recibir pautas y recomendaciones que les ayude a ser prudentes.

2. Ofrecerle juegos de rol-playing o posibles escenarios de situaciones
Este tipo de actividades les enseñarán a distinguir cuándo han sido prudentes o no y qué alternativas han podido llevar a cabo o podrán llevar a cabo en futuras situaciones.

3. Contarle cuentos, metáforas, fábulas...
Busca textos o historias en las que, por experiencia propia, se ha sido o no prudente y contarle alternativas, para posibles situaciones.

4. Ser asertivos y comunicarles cuándo no han sido prudentes
Estar atentos a los actos de los niños y recordarles cómo se podría haber hecho de otra forma más prudente o explicarles por qué han sido imprudentes en esas circunstancias.

5. Enseñar límites
Establecer dónde se puede llegar y cuándo se sobrepasa la línea de lo que no es prudente. Recuérdales a tus hijos que tanto la prudencia como la imprudencia tienen límites.

6. Practicar con el ejemplo siempre
En casa y fuera de casa, es necesario que nuestros hijos vean que nosotros, sus padres, somos prudentes. Es importante que observen que lo que nosotros decimos es coherente con lo que hacemos.

7. Por último, recuerda que con amor, todo es posible
Y nuestros hijos se educarán mejor cuando este ingrediente forma parte de la educación, dándoles la confianza y seguridad que necesitan para su desarrollo personal y emocional.

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