Enseñar a los niños a ser prudentes y a anticiparse a los problemas

La prudencia es una virtud que alimenta la moderación. Educar a niños prudentes es enseñarles a tomar decisiones correctas

Beatriz Martínez
Revisado por Matti Hemmi, Experto en autoliderazgo, el

¿Qué es la prudencia? ¿Qué significa ser precavidos? ¿Cuál es el mejor modo para enseñar a los niños a ser prudentes para poder anticiparse a los problemas? Los consejos que vas a leer a continuación te ayudarán a fomentar estos valores esenciales en la infancia de nuestros hijos. ¡Toma buena nota! La precaución es una de las cualidades que trabajamos dentro de nuestro proyecto 12 meses, 12 cualidades.

Por qué enseñar a los niños ser prudentes y precavidos

Anticiparse a los problemas de los niños

Cuando hablamos del éxito nos suelen venir a la mente valores como el esfuerzo, la perseverancia o el tesón, pero ¿sabías que la prudencia y la planificación también son clave a la hora de lograr nuestras metas en la vida? Sin olvidarnos de lo necesario que es ser precavidos y de lo importante que es no confundir este concepto con el miedo o el temor a salir de nuestra zona de confort.

La prudencia es más práctica y resolutiva que el miedo o cualquier otra sensación que nos haga pensarnos las cosas demasiado antes de actuar. La precaución nos habla de la planificación y de cómo y qué debemos organizar y plantear para llegar a alcanzar nuestros sueños. Ser prudentes significa anticiparnos a todos los posibles problemas u obstáculos que pudieran surgir a la hora de acercarnos a nuestras metas.

Para enseñar a nuestros hijos conceptos complejos como la prudencia y la precaución, debemos hacerles ver con el ejemplo que es posible minimizar los riesgos si pensamos antes de hacer, si valoramos las consecuencias y si tenemos en cuenta a dónde queremos llegar realmente.

Actuar con atención nos hace estar en una especie de alerta que nos sirve para hacer las cosas bien y lograr el resultado esperado. Nuestra mente ha de estar en consonancia con lo que hacemos, parece complicado, pero es tan sencillo como hacer una cosa en lugar de varias a la vez. Todo ellos se reduce enseñar a los niños a tener un pensamiento estratégico, desde la prudencia.

[Leer +: Cuento sobre las imprudencias]

Cómo enseñar a tus hijos a anticiparse a los problemas

Cómo enseñar a los niños a ser prudentes

Sé un ejemplo para tus hijos y enséñales a tener un pensamiento estratégico, y para ello toma buena nota de los siguientes consejos. Estas pautas enseñarán a los niños a ser prudentes y precavidos.

1. Enseña a pensar a tus hijos a largo plazo
Ayuda a tus hijos a pensar cómo se ven un futuro. ¿Siendo policías o bomberos? ¿Colaborando con una ONG, tal vez? ¿Salvando vidas o enseñando idiomas? Para llegar a estas y cualquier otra meta que nos planteemos debemos trazar la estrategia aquí y ahora. ¡Hay que tener un ojo en el presente y otro en el futuro!

2. De los errores se aprende mucho
Si planificamos y nos anticipamos a los problemas, tenemos en cuenta los riesgos y somos conscientes de qué queremos y qué tenemos que hacer para lograrlo será muy probable que lo consigamos. Con todo y con ello cometeremos errores y he ahí otra excelente fuente de aprendizaje que nos sirve de guía los próximos pasos que demos.

3. Habla con tus hijos sobre la prudencia y la planificación
Puede parecer un concepto complicado para los niños, pero tiene cabida en la infancia; en verdad es algo que ya estás haciendo en casa.

Si, por ejemplo, tu hijo te dice que mañana quiere ir a jugar al baloncesto, coméntale que para ello hay que preparar: la pelota, el tiempo; organizar; hacer los deberes antes o después; y entender el porqué de dicha actividad: es algo que nos gusta, nos motiva, nos hace estar en forma y nos permite pasar tiempo de calidad en familia. ¡Es casi como preparar una aventura!

Con este sencillo ejercicio de pensamiento estratégico estarás enseñando a los niños a anticiparse a todos los problemas y estar preparados para todo ello. Es una manera también de ser prudentes y precavidos.

Niños precavidos y cautelosos

4. Cuéntales cómo es tu día a día
Los agobios y las prisas forman parte de nuestro día a día, tanto es así que muchas veces hace que prime la improvisación sobre la planificación. No dudes en hablar con tus hijos y explicarles qué fue lo que te ocurrió la última vez que no organizaste ni tuviste tiempo de planificar antes de ir al trabajo. Será una forma de que tus hijos vean que los adultos también pueden aprender.

5. Enséñales con tu ejemplo 
Si tú te organizas, tus hijos se van a organizar. Si tú no dejas las cosas para el último momento, tus niños copiarán tu ejemplo. Si tú hablas de cómo de sientes, de cuáles son tus metas y qué sueños tienes ahora tus hijos no tardarán en hablar de sus inquietudes, ¡y esa es una conversación que no tiene precio!

6. A tener paciencia también se aprende
La prudencia y la organización dan la mano a la paciencia. Trabaja con tus hijos este aspecto, por ejemplo, cuando toque esperar en la fila del supermercado, cuando deban ahorrar para comprarse el juguete que quieren o cuando quieran aprender algo nuevo como a tocar la guitarra o a jugar al fútbol dentro de un equipo.

¿Y tú? ¿Cómo enseñas a tus hijos a ser pacientes, prudentes y a trabajar bajo la organización? ¡Te leemos en comentarios!

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