Saber ganar y saber perder - Valores con sabiduría para niños
Tolerar la frustración es enseñar a los niños a aceptar que las cosas no siempre salen como a uno le gustaría
- Saber ganar y perder para niños - A veces se gana y otras se pierde
- Importancia del juego en equipo y la tolerancia a la frustración en niños
- Cómo enseñar a los niños a saber ganar y saber perder en 6 pasos
- Herramientas para enseñar a tus hijos a saber ganar y saber perder
- Conductas que debemos enseñar a los niños para saber ganar o perder
- Cuentos cortos infantiles que hablan de la frustración en los niños
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¡Qué bien sabe la victoria! Ganar un partido, un torneo o una partida es una fiesta para todo el mundo y sobre todo para los niños. Sin embargo, tan importante como celebrar la victoria es saber perder y además hacerlo dignamente. Este es un valor que hay que enseñar a los niños, porque de la misma manera que hay que respetar a los rivales, debemos ser conscientes de las virtudes propias.
Saber ganar y perder para niños - A veces se gana y otras se pierde

Dentro de la educación en valores que ofrezcamos a nuestros hijos, debemos enseñarles a saber ganar y perder cuando participen en algún juego o competición. Saber ganar no es demostrar que uno es superior, y saber perder no es ocultar el enfado o la tristeza. Ambas experiencias ofrecen a los niños la oportunidad de practicar el respeto, la perseverancia y el juego limpio.
Enfadarse después de perder es algo normal, no es solo cosa de niños y llevar a la práctica la famosa frase de consolación 'lo importante es participar' es un reto que requiere esfuerzo y voluntad por parte de cada uno. Por eso no debemos exigir al niño que sonría después de perder. Es mejor reconocer su emoción con una frase como: 'Comprendo que estés enfadado porque querías ganar'.
Para los niños es más difícil todavía porque no tienen la madurez emocional necesaria para controlar sus sentimientos, son muy egocéntricos justamente por su condición de niños, desean ser el centro de atención de todos los que les rodean y no llevan bien eso de no obtener lo deseado. Así que hay que ayudarles a calmarse por completo antes de hablar sobre lo sucedido.
En este sentido, es muy importante que los padres trabajemos en la familia la tolerancia a la frustración, puesto que esta va a ser una emoción (muy desagradable) a la que los niños se van a enfrentar en muchas ocasiones a lo largo de su vida adulta. Hay que dejarles claro que no podemos evitarlo y que se deben enfrentar a ese sentimiento para saber controlarlo.
Importancia del juego en equipo y la tolerancia a la frustración en niños

En ocasiones, los niños convierten su terreno de juego en un campo de batalla. Todos quieren llevar la voz cantante, decidir a qué se juega, la formación de los equipos... Así, antes de empezar a jugar ya se han convertido en pequeños 'mandones', líderes en potencia a los que les gusta decidir a qué se juega, cómo y con quién, aunque aún deben aprender a hacerlo de una forma asertiva.
Una vez dentro del juego, algunos llegan a hacer trampas para salirse con la suya y ganar a toda costa, pero ganar o perder no depende solo de uno mismo, generalmente es una labor de equipo, a la que cada uno debe contribuir con su granito de arena y la suerte es un azar que también juega, unas veces a favor y otras en contra. Así, los niños aprenden que no siempre ganan.
Cuando un niño hace trampas, lo mejor es detener el juego y señalar la conducta sin etiquetarlo, usando frases como: 'Cambiar las reglas no es jugar limpio, sigamos las que ya establecimos'. Después se puede repetir la partida respetando las normas que todos conocen. La presión excesiva por ganar puede favorecer las trampas, el abandono y la frustración en los pequeños.
Todos los niños deben aprender que hay juegos o deportes en los que no siempre ganarán, lo que es completamente normal. Para que ellos puedan lidiar con la frustración es que sus padres les ayuden a lidiar con ello y esto se logra con el ejemplo y con la propia regulación parental, es decir, con el ejemplo. Si desde casa actuamos de manera adecuada, los niños imitarán esa conducta.
Cómo enseñar a los niños a saber ganar y saber perder en 6 pasos

Siguiendo con la idea anterior, tener un mal perder lleva a algunos niños a no querer participar en los partidos o competiciones deportivas cuando sospechan que van a perder, a abandonar y a echar la culpa al entrenador o a cualquier otro responsable de sus lamentos. Y justo de eso se trata el que les enseñemos el tema de la tolerancia a la frustración para que puedan gestionarlo.
Estamos de acuerdo en que perder con una sonrisa en el rostro es muy complicado, sí podemos enseñar a los hijos que el mundo no se hunde a sus pies si no logran lo que desean:
1. Unas veces se gana y otras se pierde
En esta difícil tarea de educar a los hijos resulta esencial que comprendan que unas veces se gana y otras se pierde, que no saber perder hará que se ganen la antipatía de sus compañeros y que ser un tramposo para lograr la victoria solo conseguirá que los demás le cuelguen el cartel y prefieran no jugar con él porque no practica el juego limpio.
2. Alégrate siempre que tu hijo gane o pierda
Debemos festejar cuando nuestros hijos ganen, pero también cuando pierdan. De esta forma se darán cuenta de que no está tan mal perder. Esto no significa celebrar de la misma manera una victoria y una derrota, sino mostrar interés por la experiencia completa.
3. Reflexiona sobre el ejemplo que das a tu hijo
En este sentido tenemos que enseñar a los niños a través de nuestro ejemplo que hay que respetar a nuestros rivales cuando nos ganan, pero también cuando pierden. ¿Alguna vez te has parado a reflexionar cómo te diriges tú al árbitro cuando ves un partido de tu equipo favorito? ¿Qué tipo de frases dices durante la retransmisión? Recuerda que nuestro ejemplo educa a nuestros hijos.
4. Alienta y motiva a los niños
Por otro lado, siempre se habla de que debemos usar frases para motivar a nuestros hijos a sacar lo mejor que llevan dentro. Sin embargo, es importante tener en cuenta que nuestras palabras deben servir para reforzar y alentar a nuestros hijos (y no tanto elogiarlos). Por ejemplo, resulta mucho más alentador que digamos 'Puedo ver cuánto te has esforzado durante el partido' que 'eres el mejor del mundo mundial'.
5. Refuerza su esfuerzo (y no el resultado)
Enfoquémonos en el esfuerzo que nuestros hijos han hecho y no tanto en el resultado que han obtenido (para que aprendan a apreciar lo que ellos han conseguido, en lugar de tener la necesidad de aprobación de los demás). Para cambiar la idea de que 'ganar es lo único que importa', valora otros logros como haber respetado las reglas, colaborado con el equipo o haber felicitado al rival.
6. Entrena la tolerancia a la frustración
Para lograr estos objetivos es fundamental que los niños se acostumbren a oír la palabra no, porque el no también educa, que conozcan el verdadero significado de la palabra respeto, que evitará la humillación y el ridículo del perdedor, y que vuestro ejemplo sirva de hoja de ruta para el comportamiento del niño en el futuro. Ganar unas veces y perder otras es el precio por disfrutar de una actividad compartida.
Herramientas para enseñar a tus hijos a saber ganar y saber perder

¿Debes dejar a tus hijos ganar siempre para evitar que se frustren? No. Dejarles ganar en todas las partidas les impide practicar cómo afrontar una derrota real. Si son pequeños, adapta la dificultad, ayúdales a comprender las reglas o a combinar juegos de habilidad con otros de azar para que puedan experimentar la derrota sin relacionarla directamente con la capacidad personal.
Algunas otras herramientas que pueden aplicarse en casa son:
- Explicar las reglas antes de comenzar y no cambiarlas durante la partida.
- Acordar una frase final: 'Buen juego', 'Gracias por jugar' o 'Felicidades'.
- Practicar con juegos breves para que la frustración sea manejable.
- Modelar cómo se pierde: 'Me habría gustado ganar, pero disfruté jugando'.
- Reconocer el esfuerzo, el respeto y la mejora, no solo los puntos.
- Permitir que el niño se calme antes de hablar sobre su conducta.
- Repetir el juego otro día si la emoción es demasiado intensa.
Si el niño tiene una rabieta al perder, mantén la calma, impide que golpee, insulte o rompa objetos y evita discutir en pleno enfado. Cuando se calme, revisa lo sucedido y ensaya una respuesta alternativa, como respirar, contar hasta 10, apartarse un momento o pedir una pausa. Recuerda que tu hijo todavía está aprendiendo a manejar la decepción y necesita límites serenos.
En el caso de que siga haciendo una rabieta y de este modo consigue que ustedes cambien el resultado, repitan la partida hasta que gane o le den un premio, entonces tu pequeño aprenderá que una explosión emocional sirve para obtener lo que desea. También ayuda jugar en equipo, donde toda la familia tenga que superar un reto y no solo jueguen para derrotar a otra persona.
Conductas que debemos enseñar a los niños para saber ganar o perder

Saber ganar implica celebrar sin humillar ni provocar, felicitar o agradecer al rival, reconocer el esfuerzo que han hecho los demás, evitar presumir continuamente, respetar las reglas y ayudar a cerrar el juego con respeto. Si el niño se burla de los demás al ganar, hay que actuar de inmediato y con claridad: 'Sé que estás contento por haber ganado, pero no está permitido que te rías de quien perdió'.
Después, es necesario reparar la conducta al ofrecer disculpas, reconocer algo positivo del rival o repetir la celebración de manera respetuosa. Nunca le rías la gracia ni la justifiques por la emoción del momento. Explícale que saber perder implica aceptar el resultado sin hacer trampas, expresar su enfado sin insultar ni agredir y felicitar al ganador cuando esté preparado.
También debes enseñarle a evitar culpar siempre a compañeros, árbitros o entrenadores, a reconocer qué salió bien y qué puede mejorar, y luego volver a intentarlo en otra ocasión. Eso sí: no lo obligues a felicitar al ganador si está llorando o muy alterado, deja que tome una pausa para calmarse y después cumpla con el gesto de respeto acordado. Así le dices que su emoción es válida.
Como padres, debemos explicar que las conductas dañinas no tienen cabida y para ello debemos vigilar nuestras propias reacciones. Gritar desde la grada, criticar al árbitro, comparar al pequeño o mostrar decepción por el marcador refuerza la idea de que el resultado vale más que la experiencia. Una frase muy útil sería: 'Es fenomenal ver como te esfuerzas y respetas a tus compañeros'.
Cuentos cortos infantiles que hablan de la frustración en los niños
Los cuentos cortos son un recurso educativo muy útil para que los niños aprendan a reconocer, identificar y gestionar la frustración, una emoción que suele resultar muy desagradable pero que, lamentablemente, se suele sentir de forma frecuente. A continuación te proponemos algunos cuentos para trabajarlo con tus hijos.
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Bibliografía
- Cañizares, M.J. Batanero, C. Serrano, L. Ortiz, J.J. (1999) Comprensión de la idea de juego equitativo. Números, revista didáctica de las matemáticas, (37), pp 37-56. Disponible en: https://www.ugr.es/~batanero/pages/ARTICULOS/JUEGOS.pdf
- Vila Merino, E.S. (2006) Educar en valores, educar por los derechos humanos: la reflexión y el diálogo como estrategias mediadoras para la prevención y resolución de conflictos. Revista Iberoamericana De Educación, Vol 37(5), pp 1-13. Disponible en: https://rieoei.org/historico/deloslectores/1138Vila.pdf