Desprendimiento previo de placenta o placenta abrupta en el embarazo

Signos y síntomas de un desprendimiento de la placenta y los riesgos para el embarazo

Alba Caraballo Folgado

El desprendimiento prematuro de la placenta, también conocido por sus siglas DPP o placenta abrupta, es una de las complicaciones que pueden ocurrir en el embarazo.

Supone un riesgo grave aunque no suele ser un trastorno frecuente. Conoce qué es la placenta abrupta en el embarazo, qué síntomas tiene, cuál es su posible tratamiento, y qué riesgos puede representar para la mamá y el bebé durante el embarazo.

Para qué sirve la placenta en la gestación

 Placenta abrupta en embarazadas

La placenta es uno de los órganos que intervienen en el embarazo y solo disponen de placenta las mujeres embarazadas. Crece a lo largo de la gestación y es expulsado durante el parto tras el nacimiento del bebé. Tiene una apariencia viscosa, de forma más o menos circular y puede llegar a medir unos 25 cm de diámetro y a pesar medio kilo.

Se sitúa en la cara interna del útero y se forma a partir de las mismas células del bebé, es decir, del óvulo y el espermatozoide. Comienza a formarse en la segunda semana de embarazo.

Gracias a la placenta el bebé puede crecer y desarrollarse, y es que es el órgano que se encarga de facilitarle oxígeno y nutrientes.

Qué es la placenta abrupta en el embarazo

Se produce cuando la placenta se separa parcial o totalmente del útero durante la gestación. Un problema grave ya que el bebé se queda sin oxígeno y nutrientes y puede provocar la muerte del bebé.

Y es que, la placenta tiene dos caras, una de ellas está pegada a la pared del útero a través de vasos sanguíneos. Si el embarazo se desarrolla de forma normal, se desprenderá al final del embarazo, cuando el bebé haya nacido.

Si llega a desprenderse de la pared del útero durante la gestación, el bebé no puede recibir los nutrientes a través del torrente sanguíneo de la madre. A esto se le conoce como desprendimiento prematuro de la placenta o placenta abrupta. Cuanto mayor sea el desprendimiento, mayor será el riesgo para el bebé. 

Existen varios tipos de placenta abrupta: 

- Asintomático: se detecta tras el parto.

- Leve: el sangrado es ligero y no se aprecia sufrimiento en el bebé.

- Moderado: el nivel de sangrado es ausente o moderado y el bebé sí presenta sufrimiento fetal.

- Severo: la madre presenta shock circulatorio y no hay esperanza para la supervivencia del bebé.

Síntomas del desprendimiento prematuro de la placenta

Suele darse principalmente en el tercer trimestre de embarazo y sus síntomas son: 

  • Sangrado vaginal
  • Contracciones
  • Dolor abdominal

El sangrado vaginal es el principal síntoma que puede hacer sospechar que la embarazada padece de placenta abrupta, sin embargo, no siempre ocurre así. En ocasiones la sangre queda atrapada entre la placenta y el útero y no hay signo visible. Estos son los casos más peligrosos.

La madre puede sufrir un shock circulatorio debido a la pérdida de sangre, anemia severa o fallo renal, mientras que el bebé puede padecer sufrimiento fetal, nacimiento prematuro o muerte fetal.

Causas de la placenta previa en embarazadas

Algunas de las causas más frecuentes por las que puede darse un desprendimiento previa de placenta son: 

- Traumatismo o fuerte golpe abdominal.

- Preeclampsia o eclampsia.

- Tabaquismo.

- Haber tenido ya un desprendimiento prematuro en otro embarazo.

- Madre mayor de 40 años.

- Rotura temprana de la bolsa.

- Hipertensión arterial.

- Amniocentesis.

- Embarazo múltiple.

Tratamiento para la placenta abrupta durante la gestación

Hoy en día se desconoce la fórmula para volver a adherir la placenta a la pared del útero, por lo que el equipo médico suele recomendar reposo en el domicilio o incluso hospitalización para la embarazada.

Algunos medicamentos recetados por los médicos pueden ayudar al bebé a mantenerse nutrido y, si llega el momento del parto y se presentan complicaciones, el ginecólogo optará por una cesárea.