Por qué prefiero ir a trabajar que quedarme cuidando a los niños

El sentimiento de culpa de las madres que nadie te cuenta antes de ser madre 

Lidia Nieto
Lidia Nieto Editora Jefe

Siempre que me preguntan qué he aprendido de la aventura de la maternidad, contesto lo mismo: "Ser madre me ha enseñado a ser mejor persona". Y es que esta experiencia ha sacado lo mejor de mí, pero también lo peor. Hay días que me siento mal porque prefiero ir a trabajar antes que quedarme cuidando a los niños.

El sentimiento de culpa de una madre: mejor ir a trabajar que cuidar a los niños

mejor trabajar que cuidar a los niños

Recuerdo las ganas locas que tenía de ser madre. Desde que estaba en el instituto tuve claro que algún día tendría hijos, por eso cuando me quedé embarazada de mi primera hija irradiaba felicidad. Mi deseado proyecto se iba a hacer realidad pronto. Tuve un embarazo 'normal' y un parto sin sustos ni complicaciones pero... mi estado de entusiasmo desapareció cuando llegué a casa con mi bebé.

Las noches sin dormir, los cólicos, su dependencia constante de mí, la lactancia materna... ¡Todo se me hizo un mundo y esto no acababa más que empezar! Y es entonces cuando me di cuenta de que cuidar de los hijos es más cansado que ir a trabajar, porque como explica un estudio publicado en Frontiers in Psychology, ser madre implica un trabajo físico, pero también un gran desgaste emocional elevado, y no solo eso, equivale a tener dos trabajo y medio.

Y en este momento apareció mi gran "enemiga", la culpa. Me sentía mal porque solo pensaba que los cuatro mes de maternidad + mes de vacaciones solicitados (¡en qué hora!) pasarán rápidos. Prefería ir a trabajar que quedarme cuidando a la niña.

Ir a mi oficina suponía salir del encierro de las cuatro paredes en el que me había metido yo solita; significaba hablar con compañeros y tener conversaciones alejadas de pañales, biberones o  extraescolares de las niñas; era tener que pensar qué ponerme cada día; ¡ir a trabajar me hacía recuperar mi 'libertad' y mi 'vida' por unas horas!

¡Pero no solo eso! Prefería hacer las tareas domésticas, bajar la basura o ir a comprar antes que estar en casa intentando dormir a la bebé o bañándola. ¿Qué me estaba pasando! ¡Sufría el síndrome de Burnout de los padres!

Qué el Síndrome de burnout en los padres

Burnout es una palabra inglesa que significa quemado. Suele asociarse con términos laborales, pero últimamente los psicólogos hablan del síndrome de burnout en los padres para referirse a aquellos (que son muchos) que están saturados, agotados y estresados con la maternidad/paternidad.

Según el estudio al que hemos hecho referencia anteriormente, un 12.9% de las madres entrevistadas y un 11.6% de los padres fueron diagnosticados con este síndrome.

Conciliar la vida laboral con la personal no es fácil y, a veces, puede desbordarnos y, lo que es peor, puede generarnos una depresión. Antes de llegar a este punto, ¡pide ayuda! Habla con tu pareja, consulta con algún familiar para que te eche una mano con las niñas/os y busca tiempo para desconectar y recargar energía. ¡No te conviertas en una madre monpet, es decir, en una madre sin tiempo real para ella!

5 cosas que nadie te dice antes de ser madre

Por qué prefiero ir a trabajar que quedarme cuidando a los niños

Los anuncios de televisión, las tiendas de bebés, las fotos de instagram de famosas y blogueras... Todo el mundo se empeña en ponerle mucho azúcar al papel de ser madre, pero la realidad es bien distinta. La maternidad es maravillosa, especial, única, pero sobre todo indescriptible.

Cada mujer lo vive de una manera distinta, pero con un denominador común: tiene una cara B. Sin querer quitarte las ganas de embarcarte en esta apasionante aventura y, poniéndole un poco de humor a esta situación, me gustaría repasar contigo esos momentos que podrían estar sacados de una película de Almodóvar, que muchas madres vivimos a diario y que no están escritos en ningún libro o post sobre maternidad.

1. Ser madre es el fin de tus 'dulces sueños'
Y es que se acabó eso de dormir hasta el mediodía... ¡no! A las 08.00 de la mañana toda la familia ya está en pie, por no hablar de las veces que te ha tocado despertarte a lo largo de la noche: "Mamá, pis", "Mamá, agua", "Mamá, mocos", "Mamá, tengo miedo". O de cuando el pequeño se mete en vuestra cama, ejem, ejem, ejem.

2. Ser madre es ducharse con la puerta abierta
¿Recuerdas esos momentos en los que llegabas del trabajo exhausta y te metías bajo la ducha para relajarte? Lo podrás seguir haciendo -lo de meterte bajo la ducha- pero no estarás sola. Seguramente te acompañarán tus hijas. ¡No querrán perderte de vista ni un momento! Eso sin mencionar el momento de sentarse en el retrete. ¿Hay algo más surrealista que hacer pis mientras tienes a tu hijo/a en el regazo de tus piernas?

3. Ser madre es ser seguidora de todos los programas infantiles
A tu repertorio de series favoritas -Friends, Walking Dead, El cuento de la criada- le vas a unir el universo de Fox, Pixar, Disney o Warner. Y es que, con niños en casa, el poder del mando recae casi siempre en ellos. ¿Me equivoco?

4. Ser madre es comerte "las sobras"
¿Qué se hacía en tu casa con lo que sobraba en la comida del sábado? ¿Cuál era su destino? ¿Ya no te acuerdas? Esas "sobras" se las preparaba tu madre para el día siguiente, y es que por no tirarlas y ya que nadie las quería, se las comía ella. Y, cosas de la vida, es algo que tú también haces ahora. ¡Quién te lo iba a decir!

5. Ser madre es llevar bolsos XXL
Atrás quedaron eso bolsos de mano que tanto te gustaban, ahora sobre tu hombro cuelga uno maxi donde caben tus cosas y las de tus hijos: juguetes, ropa de recambio, algo por si les entra hambre o sed... ¡Ni el de Mary Poppins daba para tanto!

Pero sobre todo, algo que muchas veces olvidamos contar a las futuras mamás: ser madre es la mayor y mejor experiencia que una mujer puede vivir. ¿Estás de acuerdo? ¿Qué es para ti ser madre? Déjanos un comentario en este post, ¡nos encantará leerte!