Sé como la luna y acepta todas las fases de tu hijo

Acompaña a tu hijo desde que es solo un bebé hasta que se convierte en un adolescente

Maya López
Maya López Licenciada en Filosofía y Letras

Ser madre o padre no es nada fácil. Si tú también lo eres seguro que te identificas con mis palabras o que al menos las comprendes y las entiendes. Y es que, durante el embarazo, por muchos miedos y dudas que se tengan, todo son expectativas maravillosas, ilusiones y amor, mucho amor hacia el hijo que aún no has visto pero que ya adoras con toda tu alma. ¿Te han contado lo que viene después? Pues cosas mágicas y otras que en verdad no lo son tanto. ¿Seremos los padres capaces de aceptar todas las etapas de nuestros hijos? Sé como la luna y acepta todas las fases de tu hijo.

Períodos de desarrollo por los que pasan los niños y niñas, todos y sin excepción

las fases de la luna y ser madre

Recuerdo como si fuera ayer cuando di a luz a mi primera hija. Ahora que tiene un año y medio, su padre y yo empezamos a dormir, más o menos, por las noches. Recuerdo que cuando la fui a coger en brazos me dijo la enfermera: '¿No te han contado lo que viene ahora?'. Debe ser que se percató de la cara de susto que tenía. Pues no, no me lo habían contado, sabía que era duro, pero no me imaginé que tanto.

Los primeros meses de un hijo en los que nadie va a dormir bien

No me malinterpretes, sé que la maternidad es complicada, con razón dicen que te cambia la vida. Pero una no se da cuenta hasta que lo vive en primera persona y... Surgen las dudas, se duerme poco, no hay tiempo ni para darte una ducha en condiciones y tienes mil cosas que hacer, entre ellas, atender a las muchas visitas, y además las hormonas, las queridas hormonas (nótese la ironía) hacen de las suyas para que estés triste o tremendamente alegre.

El caso es que esta etapa en la que tienes en casa a un recién nacido, tal vez, sea la más complicada de todas, por lo que ya he dicho y por mucho más que ya te imaginas. No puedes ni con tu alma y te lo cuestionas todo. Por otro lado, se dice, yo estoy de acuerdo con ello, que es una fase mágica en la que no puedes apartar ni un segundo la vista de tu pequeño, no quieres perderte nada, deseas estar ahí para él y darle lo mejor de ti.

Luego vienen los 2 años con sus crisis y sus rabietas incluidas

Según he oído, igual tú tienes otra teoría, hay una edad entorno de los 3 a los 5 años a la que llaman la edad de oro de la infancia. ¿Por qué? Pues porque todo es amor, cariño, besos, abrazos y dulzura. Ahora bien, antes de esa etapa maravillosa que una servidora piensa aprovechar al máximo, hay que pasar por los dos años. Sí, también son increíbles, sin embargo, según sea cada peque y según sea cómo actuemos los padres, pueden estar marcados por las rabietas y eso que llaman los terribles dos años. ¡Habrá que armarse de paciencia!

Ahora damos un salto hasta los 6 años

¡Qué mayor se ha vuelto! ¡Ha cumplido los 6 años! El otro día leía una cosa muy interesante sobre esta etapa (unos niños la muestran a los 6 y otros a los 7 e incluso a los 8): decía que los padres debemos aceptar el lugar que nos toca ahora. Esto se debe a que niños y niñas crecen y, donde antes el plano social estaba en su segundo lugar, pues ahora está en el lugar más importante para ellos.

Necesitan socializar, hacer amigos y definir su personalidad. Este es el motivo por el que nuestros hijos pueden dar alguna que otra contestación poco adecuada, levantar la voz y cosas por el estilo. ¿Será un anticipo de lo que nos espera?

La preadolescencia de nuestros hijos, ¿qué podemos esperar?

Esto que te acabo de contar que le sucede a los niños entorno a los 7 años, se vuelve a dar con más fuerza a los 12. Sí, has acertado, ¡la preadolescencia! Que me da a mí que va a ser más temida que la propia adolescencia.

Los amigos siguen siendo importantes para ellos y hasta cierto punto beneficiosos porque les ayudan a definir la personalidad, les ayudan a saber quiénes son en verdad. Lo que ocurre es que no es sencillo ese tira y afloja con los padres en el que los niños demandan su espacio porque, como no podía ser de otra manera, ellos se ven mayores cuando en realidad todavía pasan por unos niños.

Y, para colmo, la adolescencia

No hace mucho, hablando con una vecina, le contaba yo lo duro que se me hacía eso de dormir poco, de estar cansada y de dar el pecho a mi bebé a cada rato. A lo que ella me contestó: 'Qué más quisiera yo volver a esa etapa, mi hijo adolescente entra y sale de casa como si nada. Tú al menos tienes a la tuya a tu lado'.

Supongo que no se puede comparar, es cierto, pero me puedo hacer a la idea de ese dolor emocional de dejar que tu hijo se haga independiente, de que te cuente solo lo que quiere y de que se meta en su habitación para no salir en toda la tarde. La adolescencia, más tarde o más temprano, va a llegar y hay que estar preparado para ello.

Las fases de la luna nos enseñan a aceptar las etapas de desarrollo de nuestros hijos

fases del desarrollo del niño

La luna tiene sus fases, a veces se muestra llena, otras apenas está visible. Te hago esta comparación porque nuestros hijos también van a pasar por ciertas fases sí o sí, lo queramos o no. Lo que podemos hacer es aceptarlas, respetarlas, estar ahí y mostrar amor y comprensión. Algo que tanto mamá como papá debemos hacer ya sea a la hora de preparar un biberón a las tres de la mañana o quedarnos despiertos porque son las 12 de la noche y tu hijo de 17 años todavía no ha vuelto a casa.

¿Seremos capaces de superar todo esto? ¡Por supuesto que sí! Recuerda que cuanto más enseñes con tu ejemplo, más te comuniques con tu hijo, más le tengas en cuenta y más orgulloso te sientas de él...¡más sencillo te va a resultar todo!

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