Casos muy especiales en los que no se aconseja vacunar a los niños

La vacunación es la mejor herramienta para prevenir algunas enfermedades infecciosas

Meybol Lorena Ramírez

Hay una larga lista de enfermedades prevenibles por vacunas, y a medida que avanza la ciencia y  tecnología, esta lista se va ampliando; por ello todo niño debe cumplir de manera rigurosa el calendario vacunal, y aunque existen variaciones de acuerdo a la epidemiología de cada país, en general, estas diferencias vacunales son mínimas. Aún así, existen unos casos muy especiales en los que no se aconseja vacunar a los niños.

La importancia de las vacunas para salvar vidas

la importancia de vacunas a los niños

Las vacunas son medicamentos biológicos elaborados a partir de agentes infecciosos, bien sea vivos, atenuados o inactivados. Una vez que penetran al organismo, desencadenan una respuesta en el sistema inmunológico (sistema de defensa), generando sustancias a las que se conoce como anticuerpos, que protegen al individuo de desarrollar cierta enfermedad cuando este entre en contacto con el germen involucrado por el cual se vacunó.

La vacunación es la mejor herramienta para prevenir algunas enfermedades infecciosas y es una de las medidas de salud pública que más vidas ha salvado a lo largo de la historia, aunque lamentablemente no siempre son accesibles.

La Asociación Española de Vacunología establece: “Las vacunas son los medicamentos más seguros que existen, pues para su autorización han debido realizarse estudios y controles que con ningún otro medicamento, principalmente porque están destinadas mayoritariamente a personas sanas”.

Las vacunas no están exentas de reacciones adversas (extremadamente raras), aunque por lo general, las reacciones que pueden ocasionar son leves, y bien toleradas por el individuo y, en raros casos, pueden producirse efectos de mayor gravedad.

Es importante recalcar que los preparados de vacunas están conformados no solo por antígenos (sustancias derivadas de la bacteria o virus) encargado de estimular la respuesta inmunológica (de defensa), sino que además presentan otros componentes (antibióticos, conservantes, estabilizantes o adyuvantes), cuyo fin es potenciar la respuesta de la vacuna, evitar contaminación o ampliar la caducidad, por lo cual cuando se presenta una reacción vacunal, puede ser debida a la vacuna en sí (antígeno) o a algún componente de la misma.

Cuando se habla de precaución, se refiere a que la administración de una vacuna puede condicionar un mayor riesgo de presentar alguna reacción adversa, bien sea porque ya se ha presentado anteriormente algún efecto no deseado atribuido a la vacuna o por alguna condición clínica presente en la persona que le impide obtener una respuesta post-vacunal adecuada y/o esperada.

Al hablar de contraindicación se refiere a una situación específica en la cual no se debe utilizar un fármaco, en este caso una vacuna, ya que puede ocasionar alguna reacción adversa incluso ser letal para la persona, por lo cual no debe ser administrada. 

Casos en los que no es recomendable la vacunación en niños

casos muy especiales en los que no se aconseja vacunar a los niños

Ahora bien, existen casos en los que no es recomendable la vacunación, en este sentido, el objetivo de este artículo es explicar detalladamente cuáles son esas situaciones, basadas en las Recomendaciones del Comité Asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría. ¿En qué casos no se recomienda la vacunación?

- Contraindicaciones absolutas o permanentes
Aquí nos referimos a un reacción anafiláctica (reacción alérgica severa) a dosis previas de una misma vacuna, a una reacción anafiláctica grave a alguno de los componentes de la vacuna (los productos más alergénicos son los antibióticos, las proteínas del huevo, las gelatinas y, en menos ocasiones, la levadura) o si se presenta una encefalopatía aguda en los 7 días siguientes a la vacunación con la vacuna de la tosferina (no se podrá administrar el componente de la misma, aunque sea una vacuna acelular).

- Contraindicaciones relativas o temporales
1. La edad es un factor importante a tomar en cuenta, ya que si una vacuna se cumple antes de la edad recomendada, la respuesta inmunológica no sería la esperada, por ello, puede tomarse como una contraindicación, tal es el caso de:

- La vacuna triple vírica no se aconseja administrarla antes de los 12 meses de edad ( salvo en situaciones epidémicas que puede cumplirse a partir de los 6 meses de edad).

- La vacuna frente a la hepatitis A se administra a partir de los 12 meses de edad.

- La antigripal a partir de los 6 meses.

2. En el caso del prematuro, deben cumplirse según su edad cronológica y no según edad corregida, independientemente del peso y edad gestacional al nacer.

3. Durante el embarazo, las vacunas de virus vivos están contraindicadas por el riesgo potencial daño en el feto. Son excepciones la vacuna de la polio, antitifoidea y la de fiebre amarilla, que en casos donde el riesgo sea elevado, se pudiera cumplir, tomando en cuenta, la evaluación previa por el personal sanitario.

4. En pacientes con inmunodeficiencias, las vacunas con gérmenes vivos como Triplevírica (sarampión, rubeola, parotiditis, varicela y fiebre amarilla fundamentalmente) están contraindicadas, ya que pueden provocar la enfermedad de forma grave.

5. Cuando exista alguna infección aguda moderada y grave, diarrea grave, vómito, fiebre, crisis asmática, cardiopatía, nefropatía, diabetes descompensada o infecciones neurológicas, las vacunas NO deben administrarse, pero al recuperarse debe cumplir el esquema; si por el contrario, existe una enfermedad no grave o banal, como lo es el caso de catarro común, diarrea leve o alguna enfermedad infecciosa viral con o sin fiebre, la vacunación no debe ser postergada.

6. En el caso de enfermedades como VIH, SIDA, cáncer y terapia de inmunosupresión (metabolitos, quimioterapia) cada caso debe ser evaluado de manera particular e individualizada.

7. Se debe tomar la precaución para las dosis posteriores en el caso de vacuna contra la tos ferina: convulsiones en los 3 días siguientes a la vacuna, llanto con grito de más de 3 horas de duración y síndrome de hipotonía e hiporrespuesta en las primeras 48 horas tras la vacunación.

8. En la madre que amamanta, el niño puede recibir las vacunas acorde con la edad, la excepción sería la vacuna contra la fiebre amarilla.

9. Si el niño padeció la enfermedad por la que están vacunando en la actualidad, no existe ningún riesgo.

10. Los pacientes con diagnóstico de epilepsia en situación estable y los que presentaron convulsiones febriles pueden vacunarse sin riesgos.

11. Historia de síndrome de Guillain-Barré en  las 6 semanas posteriores a la administración de una vacuna. En este caso deberá valorarse con precaución la conveniencia o no de administrar una dosis posterior de dicha vacuna.

12. Los antibióticos no son contraindicación para las vacunas, a excepción de la vacuna antitifoidea oral.

13. No es posible predecir qué persona podría tener una reacción ante una vacuna, si bien existen unas pocas contraindicaciones para algunas vacunas. La observancia de las contraindicaciones puede minimizar el riesgo de efectos adversos graves.

14. Existen varias vacunas en el mercado en cuyo proceso de síntesis interviene el huevo como son la vacuna antigripal, la vacuna contra la fiebre amarilla y la triple vírica. Los niños con alergia anafiláctica al huevo  pueden recibir dichas vacunas esperando posteriormente 15-30 minutos en la sala de espera y bajo supervisión médica en el centro de salud y, también, pueden recibir vacunas inactivadas frente a la gripe y la vacuna contra la fiebre amarilla en el centro de salud.

Si las enfermedades prevenibles por vacunas no fueran en su gran mayoría mortales, sencillamente no se insistiría en cumplir con los esquemas vacunales, por ello es importante que tanto la madre como el personal sanitario reconozca las verdaderas contraindicaciones, para no perder una oportunidad vacunal.