Lactancia materna para alimentar el alma del bebé - Beneficios para el niño

Razones para que una madre apueste por dar el pecho a su bebé recién nacido

La leche materna es, sin duda, el mejor alimento para el recién nacido durante sus primeros meses de vida. Y es que no se trata de algo que permite al niño crecer en altura, coger peso y desarrollarse de manera saludable sino que también la lactancia materna alimenta el alma del bebé. Y es que todo son ventajas que tiene para el bebé que tome lactancia materna: desde cómo se refuerza el vínculo materno hasta los beneficios físicos corto, medio y largo plazo. ¡Descúbrelo con nosotros!

La leche materna alimenta el cuerpo y el alma del bebé

la lactancia materna para el bebé

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) se recomienda la lactancia materna de manera exclusiva en los primeros seis meses de vida del bebé, continuamente junto a una alimentación complementaria hasta el año o más en función de los deseos y las circunstancias personales de cada madre. 

Todo esto tiene una razón, y es que como se explica en el informe 'Lactancia materna: ventajas, técnica y problemas', realizado por L. de Antonio Ferrer, pediatra del Centro de Atención Primaria Florida Norte. L’Hospitalet de Llobregat. Barcelona (España), 'no hay ninguna otra intervención en la salud que tenga un beneficio tan grande para las madres y sus bebés'.

- Está demostrado que la lactancia materna reduce el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y muerte durante el primer año de vida.

- La composición de la leche materna refuerza y protege el sistema inmune del bebé.

- Protege al recién nacido de contraer muchas enfermedades gastrointestinales y respiratorias e infecciones y, en el caso de darse, su gravedad es mucho menor.

- Se trata de una leche que no produce alergias y, por tanto, a nivel digestivo es más fácil de digerir para el niño.

- Los niños que son alimentados a través del pecho de mamá tienen menos probabilidades de sufrir los temidos cólicos del lactante porque tragan menos aire al succionar.

- Según los últimos estudios, se ha demostrado que los niños que toman este líquido de oro son menos propensos a desarrollar obesidad, sobrepeso o diabetes en su vida adulta.

Beneficios de apostar por la lactancia materna para la madre

beneficios de la lactancia materna para la madre

Siempre hablamos de las ventajas que supone para el bebé que su madre le dé el pecho, pero es que lo mejor es que amamantar a un recién nacido también tiene consecuencias positivas para la mujer. ¿No las conoces? 

- Dar el pecho protege a la mujer de sufrir cáncer de mama, de ovario y de útero, además de otras enfermedades cardiacas, una posible diabetes tipo 2 u osteoporosis.

- Facilita la recuperación posparto, ya que ayuda a perder peso tras el embarazo. ¿Sabías que se queman al día 500 calorías si das el pecho? Para que te hagas una idea, equivale a una hora de bicicleta.

- Se produce una conexión más rápida y se crea un vínculo afectivo más intenso con el bebé.

- Previene la depresión posparto. Mientras amamantas a tu bebé se libera oxitocina que nos permite mantenernos más relajadas y tranquilas.

[Leer más: Síntomas y tratamiento de la depresión posparto]

- Supone un ahorro de tiempo (no hay que preparar biberones) y de dinero (no hace falta acudir cada semana a la farmacia para adquirir la leche de fórmula).

Recomendaciones para tener éxito con la lactancia materna

tener éxito con la leche materna

Amamantar al bebé es algo natural. Un bebé nace, a la madre se le ponen al pecho (siempre y cuando no haya sido cesárea o haya habido alguna complicación en el parto) y el recién nacido, seguido por el olor que desprenden los senos de la madre, trepa hasta llegar al pezón. ¡Es algo instintivo!

Contado así puede resultar de película, ¡demasiado fácil para ser realidad! Y es que es cierto que en ocasiones, fruto de la inexperiencia de la madre, pueden surgir dudas que se convierten en complicaciones. Para ayudarte a tener una lactancia materna con éxito, ¡te dejamos aquí una serie de consejos!

- Asesórate antes de dar el pecho. Aunque bien es cierto que dar el pecho no es una actividad que se pueda entrenar con tiempo, sí que puedes asistir a algún grupo de madres lactantes, leer libros o consultar vídeos en youtube para que vayas entiendo un poco la dinámica de cómo se hace.

- Amamanta lo antes posible. La primera toma debe realizarse en la misma sala de partos dentro de los primeros 20 minutos de vida del bebé, ¡ya verás cómo así todo será más fácil!

- Ofrece el pecho siempre que tu bebé te lo pida. Dar el pecho no entiende de horarios ni de prisas, así que deja el reloj a un lado y disfruta de este momento único, ¡luego no podrás dar marcha atrás! Y, como nosotras lo hemos pasado, sabemos que la noche es lo más difícil, pero tu bebé se despertará para comer también de madrugada. Para que no acabes agotada, después por el día pide ayuda para tú puedas descansar.

- Asegúrate de que el bebé succiona correctamente. Si el bebé se engancha eficazmente, ¡todo será un camino de rosa! Tomará la cantidad que a él le sacie, a ti no te dolerá ponerle al pecho (recuerda que si sientes dolor al amamantar es que algo no va bien), evitarás que te salgan grietas... Hay mujeres que lo consiguen a la primera y otras a las que les cuesta más. El truco está en encontrar la mejor postura.

- Ofrece ambos pechos. Puedes empezar por el derecho y luego cambiar al izquierdo, pero eso sí, recuerda que en la siguiente toma debes empezar por el último, en este caso, el izquierdo. Lo que consigues con esta práctica es que ningún pecho se congestione y desarrolles una posible mastitis.

- Evita el uso de chupetes en los primeros días. Hasta que no esté establecida con éxito la lactancia materna es recomendable no ofrecer chupetes porque el bebé 'se puede confundir' y cuando le pongas al pecho rechazarlo. Lo mismo ocurre si le ofreces algún biberón. Como chupar de una tetina es más cómoda (sale la leche sola) se volverá 'vago' y no querrá comer de tu pecho.

- Cuídate. Después de dar a luz puede que tu cuerpo no te guste y por tu cabeza pase la idea de ponerte a dieta, algo que no te recomendamos aunque sí abogamos por una alimentación sana y equilibrada en la que primen los productos naturales y se excluyan los ultraprocesados, azucarados y con alta carga calórica.

- Siéntete confiada. Lo vas a hacer (y lo estás haciendo) muy bien, así que haz caso omiso a los opinólogos y a los que se creen que todo lo saben y confía en ti y en tu cuerpo.

Optando por la lactancia materna le estarás dando a tu hijo el mejor regalo del mundo, ¡no lo olvides! Pero recuerda que si en algún momento decides decantarte por la lactancia mixta o artificial, ¡no pasa nada! Las mujeres no somos vacas lecheras y podemos darle amor a nuestro hijo de otras muchas maneras.

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