Espina Bífida. Qué es y prevención

Es una patología que deja al descubierto la médula espinal del feto

Se trata de una patología que deja al descubierto la médula espinal del feto, debido a un déficit o desarrollo incompleto del cierre del canal óseo de la columna vertebral, en los primeros 26 días de gestación.

Las fibras nerviosas que forman parte de la medula espinal, quedan abiertas y no desarrollan su función transmisora de una forma correcta. Como todos sabemos la medula espinal es una estructura muy importante porque lleva impulsos sensitivos hacia los centros nerviosos superiores, y conducen respuestas elaboradas desde aquellos a los músculos.

La espina bífida en niños

Bebé con espina bífida

Dónde se localiza la espina bífida

La espina bífida puede localizarse en cualquier punto de la médula espinal, aunque sea en la zona lumbar y sacra, donde existen más incidencias. El grado de afectación motora dependerá de la altura en que la medula está dañada, pudiendo causar desde una pérdida de la flexibilidad de los dedos de los pies, hasta la paraplejia total en sus casos más graves. Cuanto más cerca de la cabeza esté localizada la lesión, más graves son sus consecuencias y, al contrario, cuanto más lejos esté de la cabeza menos graves serán. Tres de cada mil bebés nacen con espina bífida. Las secuelas se pueden manejar, pero no curar del todo.

Aunque la espina bífida afecta principalmente al sistema nervioso central, no afecta a la capacidad intelectual ni al desarrollo cognitivo del feto, pero puede provocar malformaciones en multitud de sus órganos:

- Hidrocefalia: acumulación de líquido en el cerebro que provoca un aumento del tamaño de la cabeza. Se suele utilizar un drenaje para eliminar el exceso de líquido.

- Parálisis de las extremidades con sensibilidad por debajo del nivel de lesión medular.

- Alteraciones ortopédicas: con luxación de cadera y deformaciones de los pies.

- Alteraciones de los esfínteres: con incontinencia urinaria y fecal.

El tratamiento de espina bífida

Además del cariño y de la atención de su familia, del control y del cuidado de su pediatra, los bebés con espina bífida necesitarán también de la orientación de especialistas pediátricos, como neurólogo, neurocirujano, urólogos, ortopedas, durante toda su niñez. En las primeras 72 horas de vida, se realiza una cirugía para reparar el defecto óseo. A partir de ahí, si es necesario, se hace otra cirugía para resolver el problema de la hidrocefalia. Lo demás será a base de terapias, medicinas, y controles. En casa, el cuidado es el mismo que para cualquier recién nacido. Los padres recibirán orientaciones médicas y ayudas específicas para tratar al bebé.

Prevención de la espina bífida

Tomar ácido fólico es una medida de prevención muy sencilla y eficaz ya que consigue prevenir un 78 por ciento de que el feto padezca espina bífida. La administración de un preparado polivitamínico, rico en ácido fólico, desde un mes antes de quedarse embarazada hasta la segunda falta menstrual, reduce con éxito el riesgo de que se repita la espina bífida en el próximo embarazo. Para la madre que haya dado a luz a un bebé con espina bífida, existe el riesgo, de aproximadamente un 4%, de que vuelva a tener otro bebé con el mismo problema. El riesgo es pequeño pero real. Por ello, en caso de un nuevo embarazo, los padres deben acudir lo más pronto posible al obstetra para su control y vigilancia.

Fuentes consultadas:

- Proyecto Aprender- M.E.C.

- Sanidad del gobierno de Canarias