La eclampsia. Causas, riesgos y prevención en el embarazo

Causas y riesgos de la eclampsia en el embarazo y en el parto

La eclampsia está motivada por la hipertensión durante el embarazo y es la fase grave de la preeclampsia. Se caracteriza por la presencia de convulsiones y estados de coma, que son los síntomas que la diferencian la eclampsia de la preeclampsia.

Generalmente, suele aparecer en el último trimestre del embarazo, durante primeras 24 horas desde el comienzo del parto o durante el desarrollo del mismo. Aunque sólo el 5 por ciento de los casos de preeclampsia evolucionan a eclampsia, cuando no está controlada es una causa importante de muerte materna.

¿Qué es la eclampsia en el embarazo?

La eclampsia es más frecuente en las mujeres de raza negra

Consiste en el agravamiento de la hipertensión arterial del embarazo, cuando afecta la vascularización cerebral. En este punto, la paciente sufre convulsiones y la enfermedad deriva en una eclampsia, que es una complicación muy grave para la vida de la madre y del feto. Actualmente, es poco habitual llegar a esta fase de la enfermedad, gracias a que los controles prenatales que se realizan la mayoría de las embarazadas pueden detectarla en sus inicios. Su aparición provoca espasmos en los vasos sanguíneos del útero, cortando el riego sanguíneo al feto y, por lo tanto, ocasionando una falta de oxígeno que puede dar lugar a sufrimiento fetal. En este caso extremo, también la madre corre peligro, debido a una posible complicación renal y a una disminución de oxígeno en el cerebro.

¿Qué factores desencadenan la eclampsia en el embarazo?

Todavía no han descubierto las causas que desencadenan la eclampsia, pero hay ciertos factores que influyen en la enfermedad como los antecedentes genéticos, la dieta, los morfología de los vasos sanguíneos y ciertos factores neurológicos. La eclampsia se presenta siempre después de una preeclampsia, que es una complicación grave del embarazo caracterizada por una presión sanguínea alta, aumento de peso y la presencia de proteínas en la orina.

La tasa de la eclampsia es de aproximadamente 1 por cada 2.000 a 3.000 embarazos y, por tanto, resulta difícil predecir qué mujeres de las que presentan preeclampsia grave con presión sanguínea alta, dolores de cabeza, cambios en la visión o exámenes sanguíneos anormales, padecerán las convulsiones y la pérdida de consciencia. No obstante, diversos estudios han observado que las siguientes características incrementan las probabilidades de que una mujer padezca preeclampsia: primer embarazo, embarazos en adolescentes, embarazos tardíos en mujeres de más de 35 años, ser de raza negra, albergar un embarazo múltiple o tener antecedentes de diabetes, hipertensión o enfermedad renal.

Prevención con controles médicos

Evitar la eclampsia no es tarea fácil, ya que no existe ningún método preventivo conocido para esta enfermedad. Sin embargo, es posible mantenerla a raya mediante controles prenatales tempranos a todas las embarazadas. La periodicidad de estos exámenes permitirán el diagnóstico y el tratamiento oportunos de la preeclampsia para evitar que se presente la eclampsia.

Riesgos de la eclampsia en el embarazo y en el parto

La eclampsia incrementa el riesgo de desprendimiento prematuro de la placenta y la enfermedad puede dar lugar a un parto prematuro. La mortalidad materna en la eclampsia es gira en torno a un 10-15 por ciento, aunque la mayoría de las pacientes mejoran notablemente en las siguientes 24 a 48 horas tras iniciar el tratamiento adecuado. Suele ser necesario interrumpir el embarazo tempranamente y practicar una cesárea.

Marisol Nuevo.