Los pies de los bebés

El crecimiento y los cambios de los pies de los bebés

María AlgueróAtención Temprana

Los pies de los bebés miden al nacer un tercio de lo que medirán cuando formen parte del cuerpo de un adulto. Suelen medir alrededor de 8 cm y tienen una forma triangular porque los huesos del tobillo no se han fortalecido aún con la marcha. Su función principal es la detección sensorial a partir de las terninaciones nerviosas que envían información sobre su entorno.

¿Cómo cambian los pies de los bebés?

La salud de los pies de los bebés

Al año de vida, los pies de los bebés pueden llegar a alcanzar la mitad de su tamaño final. En un año crecen una media de 12 centímetros y de este momento en adelante no paran de modificar tu tamaño y estructura. Durante los primeros 15 meses de vida, los pies de los bebés crecen medio número (3 milímetros) cada dos meses aproximadamente. De los 15 meses a los 2 años, medio número cada tres meses y de los 2 a los 3 años, medio número cada tres o cuatro meses. Cada talla de calzado infantil es 6 milímetros mayor que la anterior, y los huesos de los pies suelen crecer hasta los 15 años de vida aproximadamente, antes de osificarse por completo.

Además de la diferencia de tamaño, los pies del bebé también son distintos a los de un adulto en su anatomía. Tienen una capa de grasa mayor, por lo que son más blandos y redondos que los pies del adulto y, sobre todo, más flexibles porque los huesos aún están desarrollándose. Y en cuanto a la postura, los pies de los bebés tienden a girarse hacia dentro como consecuencia de la postura que el bebé tenía en el útero durante los meses de embarazo. Estas características se suavizan cuando el bebé empieza a caminar y a desarrollar la musculatura debido a la marcha.

A medida que van pasando los meses, los pies de los bebés van teniendo más fuerza. No debemos preocuparnos si cuando empiezan a andar lo hacen con las piernas arqueadas y los pies hacia dentro, ya que esta postura va desapareciendo cuando caminan con más seguridad, por tanto, no debemos acelerar el proceso.

La sensación que a la vista producen los pies de los bebés cuando comienzan la marcha es que son planos y, por este motivo, les tiemblan los tobillos al andar. Para corregir esta falsa creencia se comenzaron a diseñar zapatos especiales para andar, rígidos y con suelas de cuero. Pero investigaciones recientes han demostrado que los bebés no tienen los pies planos, sino que tienen una musculatura débil. Mueven el pie igual que los adultos del talón a la punta de los dedos y los tobillos les proporcionan equilibrio, pero su musculatura no está entrenada. Al empezar a andar necesitan práctica y de la repetición se endurecen los músculos y los ligamentos.

Hay estudios que demuestran que los niños que crecen descalzos tienen menos problemas en los pies que los que utilizan zapatos. Esto es porque si el bebé camina descalzo, los pies crecen de forma natural, desarrollan unos músculos más coordinados y fuertes que los niños que van calzados constantemente. El calzado da mayor sujeción al pie. Los zapatos no deberían usarse para andar por casa, para que los pies cojan la fuerza suficiente.

A los bebés les gusta llevarse el pie con la mano a la boca, un logro que consiguen por su elasticidad y la curiosidad que sienten por su propiocuerpo. Además, hay que tener en cuenta que la manera de explorar de los bebés es llevarse todo a la boca. Cuando ya controlan sus manos son capaces de cogerse los pies y meterse los dedos en la boca para chuparlos. Además, el descubrimiento de los pies como el de las manos les invita a jugar no sólo físicamente, sino también mentalmente. Poco a poco, van descubriendo que sus manos y pies forman parte de su cuerpo.