Los niños nacidos en diciembre sacan peores notas

Iván es el más pequeño de su clase y los resultados de sus evaluaciones no son buenos. Su madre justifica sus resultados diciendo que haber nacido en diciembre condiciona su madurez con respecto a los demás niños de su mismo curso, que le sacan entre seis y once meses de desarrollo, y en estas edades se nota mucho.

Esta apreciación curiosa, que manifiesta que nacer a finales de año pueda condicionar la vida de un niño, ha encontrado base científica en un estudio realizado en Francia por el investigador Julien Grenet y publicado en la revista Revue Économique. Según revelan las estadísticas, los peores resultados académicos por curso corresponden a los niños nacidos a final de año.

Nacer a finales de año influye en las notas de los niños

Nacer en diciembre influye en las notas

La diferencia madurativa entre nacer en diciembre o en enero puede ser de hasta once meses y, como consecuencia, esto se refleja en sus evaluaciones. Pero, lo que más llama la atención es que este retraso se va fijando, en lugar de atenuarse a medida que el niño va creciendo, en contra de lo que se creía. Así, según se desprende de los resultados del estudio, un niño tiene un 51 por ciento de posibilidades de retraso en su curso si ha nacido en diciembre, pero solamente el 35 por ciento si ha nacido en enero. Además, las gráficas muestran que las dificultades van aumentando desde el comienzo de la Educación Primaria.

La edad cronológica en la escuela admite a los niños en los cursos por años naturales, a pesar de que los cursos escolares van de septiembre a junio. Los criterios de evaluación son los mismos para todos, sin excepciones, ni adaptaciones curriculares para los nacidos a final de año. En este sentido, muchos niños se ven con dificultades por ser los pequeños de la clase y están obligados a esforzarse el doble para conseguir los mismos resultados que el resto. Actualmente, dos niños nacidos en el mismo año, pueden empezar Primaria con edades muy diferentes: así mientras uno puede comenzar el curso con seis años y medio, el otro puede tener cinco y faltarle todavía tres meses para cumplir seis. Por tanto, lo ideal sería que los niños tuvieran la oportunidad de tener una educación más personalizada atendiendo a que no se puede esperar de los más pequeños la misma capacidad de asimilación de conceptos que de los nacidos a principios de año.

En esta búsqueda de alternativas pedagógicas más flexibles, destacan las clases adaptadas, que existen en algunos centros escolares en la etapa de Educación Infantil. Conscientes de que no puede pedir ni ofrecer lo mismo a un niño de 3 años que a otro de 4 años y medio, y como los criterios de evaluación no se rigen por el mismo rasero que en Primaria, porque no hay notas puntuables, los profesores suelen dividir a sus alumnos en pequeños grupos de trabajo para tener más en cuenta las particularidades de cada niño y ofrecerles una educación es más personalizada. Por eso, tanto si crees que nacer a finales de año puede condicionar la vida académica de un niño como si consideras que este aspecto no influye, cuéntanoslo a través de nuestra página oficial en Facebook.

Marisol Nuevo.