¿Educamos igual a un niño que a una niña?
Es muy entretenido mirar los comportamientos que los padres tenemos con nuestros hijos. Sin duda cada niño tiene su propia identidad y personalidad, y nosotros solemos adaptar nuestras habilidades educativas a ellas. Pero a mí me parece que no siempre somos equitativos con nuestros hijos: no exigimos lo mismo a los niños que a las niñas porque no esperamos lo mismo de ellos, aunque les queramos por igual.
Parece que hay unas
conductas diferentes, esperables e impuestas, entre niños y niñas. A los niños se les estimula, por norma general, a ejercer papeles más activos, así suelen practicar más deporte que las niñas y tienen más
juegos de acción, a las niñas, por el contrario, se les ofrecen papeles más responsables, creativos y tranquilos. No niego que en la observación de mis propios hijos, he visto una predisposición natural a la actividad más elevada en mis hijos, ellos prefieren juegos más movidos y más bruscos, mientras que mis hijas suelen realizar
juegos más imaginativos y reposados.

La
igualdad en el trato con nuestros hijos es del todo imposible e incluso puede considerarse no conveniente, pero creo que no debemos caer en las desigualdades entre niños y niñas. Veo en numerosas ocasiones como hay familias que a su hijo varón dan mucha más
independencia que a su hija: la niña permanece tranquila a su lado mientras el niño salta y se mueve sin que se le llame la atención ¿es esto una tendencia natural diferenciadora entre niños y niñas o es una
represión o despreocupación de los padres por alguno de los dos?
Hay ciertos
deportes que se ofrecen distintivamente para niños o niñas, como el fútbol para los niños o la danza para las niñas. Y no sé si es por presiones o temores sociales, pero solemos ver con mejores ojos que la niña entre en el terreno de los niños a que los niños lo hagan en el de las niñas; a muchos padres nos parecería muy bien que nuestra hija
practicara fútbol, pero no que nuestro hijo practicara
danza. Nos pondría bajo sospecha u observaríamos con cautela que nuestro hijo jugara con las muñecas, maquillara, vistiera o peinara a las barbies de su hermana, pero veríamos normal o aceptaríamos despreocupadamente que nuestra hija jugara a las carreras de coches o con juguetes de acción.
Pongámonos a examen para saber nuestros
miedos y las
expectativas que tenemos con nuestros hijos o hijas, para que no nos dejemos llevar de prejuicios o
temores infundados en su educación.
Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil.com
Comentarios
Jose RAmirez noviembre 28, 2011 21:36
en realidad es un tema muy delicado, porque yo tengo un hijo de 9 años y uno de 7 años , ambos tienen una educacion con valores y les gusta mucho el deporte, tengo una pregunta ¿es normal que les de curiosidad las partes intimas de su padre? quisiera una respuesta por este medio gracias
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