La cultura del buen trato a los niños

Tratar bien a los niños desde que son pequeños es la mejor manera de educarles para construir una sociedad mejor. Si tenemos en cuenta que los niños aprenden a desarrollar comportamientos por imitación, es decir, copiando las conductas de sus padres, la cultura del buen trato a los niños es la clave para la construcción de una sociedad sin violencia.

Por un mundo mejor, trata bien a los niños

Por qué tratar bien a los niños

Entender el comportamiento de los hijos no siempre es fácil, hay que tener en cuenta su edad y otros muchos aspectos como el contexto, las personas con las que nos relacionamos en cada momento, el vínculo afectivo que tenemos con ellas, el estado de ánimo o de cansancio que tengamos.... 

Por este motivo, no me sorprende que algunos especialistas consideren tan importante educar a padres como a hijos a partes iguales. La estrategia de educación a los padres consiste en enseñarles comportamientos verbales, gestuales y paraverbales –tonos, formas, ritmos, etc.– que les ayuden a comunicarse asertivamente con sus hijos, ya que los hijos suelen aprender a través de la imitación de las conductas de sus padres.  

Pero, ¿cómo hacerlo? Para ser más prácticos e ir al grano la Asociación Española de Pediatría (AEP) en colaboración con otras sociedades pediátricas y sociales ha elaborado la Guía Práctica del Buen Trato al Niño. Entre los consejos que se ofrecen a los padres para educar a los niños dia a día se sugiere la realización conjunta de tareas en el hogar porque permite a los hijos no solo disfrutar de la compañía de sus padres mientras llevan a cabo una obligación, sino que permite que se sientan útiles y aceptados por lo que pueden aportar en el hogar, así como más autónomos y competentes.

 

Para desarrollar el respeto mutuo entre padres e hijos y la responsabilidad de asumir tareas proporcionadas a su edad, es fundamental marcar límites y saber escuchar. Y es que los niños necesitan sentir que los adultos les escuchan y reconocen sus méritos y las cosas que han hecho bien. Así, diversos estudios sobre el desarrollo humano han revelado que los hijos necesitan percibir que sus padres y madres les dedican atención, afecto y reconocimiento, con independencia de las circunstancias personales y familiares por las que atraviesen los adultos en cada momento. 

 

Tratar con asertividad a los hijos no significa dejarles hacer lo que quieran, siempre hay que guiarles porque los niños necesitan normas y límites que les ayuden a regular mejor sus comportamientos espontáneos para ser respetuosos con los demás y con todo lo que les rodea. La orientación de los padres a sus hijos es la mejor manera de asumir las normas de convivencia

 

Marisol Nuevo.