El labio leporino y el paladar hendido no solo afecta a la parte estética de la carita del bebé, como también puede presentar otras complicaciones asociadas a la alimentación, al lenguaje, a la dentición, e incluso puede afectar al oído. Conozca algunas de ellas:
Labio leporino y los problemas con la alimentación
El primer problema con lo que van a depararse los padres, y el más común asociado a estas anomalías, es la alimentación del bebé. A causa de la mala formación, los bebés tienen más dificultades para succionar la leche. Los bebés que tienen sólo labio leporino normalmente no tienen tanta dificultad, pero los que presentan paladar hendido presentará más complicaciones para alimentarse.
Un bebé que presenta esas anomalías puede y debe ser amamantado. Exigirá más tiempo y paciencia, además de algunas técnicas y métodos alternativos, pero todo se arreglará. Es un proceso lento y muchas veces frustrante, y que exigirá persistencia y constancia. Piensa que sólo de esa forma tu bebé recibirá las calorías necesarias para aumentar su peso y seguir un desarrollo normal. Aquí tienes algunos consejos:
- Es aconsejable que el bebé reciba la leche a través de tomas frecuentas y cortas.
- Se puede usar un saca-leche para que el bebé pueda disfrutar de la leche materna sin problemas.
- En cada toma, es aconsejable que mantengas al bebé en posición erguida para evitar que el alimentos se le salga por la nariz.
- Existen muchos tipos de biberones y de tetinas que pueden ayudar en la alimentación del bebé que tenga esos problemas. Por ejemplo, Tetina NUK, biberón Mead Johnson Nurser, biberón Haberman Feeder, e incluso algunas jeringuillas, en la que se une un tubo suave de goma a su extremo, y el otro a la boca del bebé.
Es de fundamental importancia que los padres de bebés con esas anomalías consulten al médico acerca del mejor método de alimentación o de algún complemento alimentario para su bebé. Sólo el médico podrá determinar la mejor solución para cada caso.
Labio leporino y los problemas del habla y del lenguaje
En consecuencia de la abertura del paladar y del labio, puede que el bebé presente problemas de aprendizaje en cuanto al desarrollo del habla. Algunos presentan una voz con cualidad nasal, no llegan a pronunciar correctamente las vocales y consonantes, y otros presentan balance de resonancia. En esos casos, según lo que diga el médico, es necesario un trabajo conjunto con un especialista, un terapeuta del habla y del lenguaje. Un logopeda realizará una evaluación integral del habla de tu bebé para evaluar sus capacidades de comunicación y lo supervisará de cerca durante todas las etapas de su desarrollo.
Dependiendo del grado de la anomalía, es necesaria una cirugía reconstructiva lo más rápido que sea posible para que no se altere en demasía los problemas con el habla.
Labio leporino y los problemas de oído y pérdida auditiva
Un bebé que padece de esas anomalías suele enfermarse más de infecciones del oído, debido al desarrollo incompleto del paladar y de los músculos palatinos, que son necesarios para abrir las trompas de Eustaquio (que se encuentran en cada lado de la garganta y conducen al oído medio). En el caso de que eso suceda con mucha frecuencia, se puede producir una pérdida de la audición. En ese caso, es necesaria la intervención de audiólogo (especialista en audición), quien acompañará y vigilará la evolución y el control de las dificultades auditivas que tu bebé pueda tener; o de un otorrinolaringólogo (especialista de garganta, nariz y oído), quién asistirá en la evaluación y control de las infecciones de oído y de la pérdida auditiva que pueden ser efectos secundarios de la anomalía del bebé.
Labio leporino y los problemas con los dientes
Como consecuencia de las anomalías, es posible que el desarrollo de los dientes del bebé presente algunas alteraciones. Puede que no nazcan dentro del tiempo correspondiente, o que al nacer presenten algunas deformaciones cuento a la posición o el tamaño. En esos casos, es necesaria la intervención de un odonto-pediatra, quién evaluará y cuidará de los dientes de tu hijo, y de un ortodoncista, quién evaluará la posición y alineación de los dientes de tu bebé.
Un niño con labio leporino y/o paladar hendido puede alcanzar la seguridad necesaria para hablar, actuar, y tener un aspecto como todos los demás niños. Aunque el tratamiento tarde algunos años, vale la pena esperar. Los beneficios llegarán y los padres los notarán.