Lactancia inducida o el poder dar el pecho a un bebé sin haber parido

Que nada ni nadie te impida experimentar lo hermoso de alimentar a tu hijo con tu propia leche

Meybol Lorena Ramírez

Definitivamente el cuerpo humano funciona a la perfección, tanto que una mujer, aún sin haber estado embarazada, puede ser capaz de producir leche materna de sus pechos si se le prepara. Sí, así como lees, y a ello se le conoce con el nombre de lactancia inducida o el poder de dar el pecho a un bebé sin hacer parido. Este proceso siempre debe ser guiado y supervisado bajo un profesional de la salud con conocimientos en el tema. 

Cuándo una mujer puede recurrir a la lactancia inducida

dar pecho sin haber parido

Muchas mujeres con hijos adoptivos, infértiles o aquellas que por alguna condición ya no pueden volver a embarazarse pudieran tener el deseo de amamantar y experimentar lo hermoso de alimentar con su propia leche a un hijo.

¡Tenemos buenas noticias! Ello se puede lograr en la mayoría de los casos siempre y cuando la mujer tenga el deseo ferviente de hacerlo, además que esté preparada para asumir todas las técnicas y el proceso necesario para lograrlo, tomando en cuenta que puedan obtenerse resultados positivos como a la vez negativos.

Además deberá contar con un estado de salud adecuado, sin trastornos de la glándula pituitaria o hipófisis, con pechos anatómicamente adecuados (sin hipoplasia mamaria) ni causas de hipogalactia verdadera (falta o pobre producción láctea), como puede ser déficit congénito de prolactina, síndrome de sheehan o alteraciones en el tejido mamario. Y, por supuesto, ninguna otra enfermedad materna que impida la producción de leche.

Hay muchos factores de los que va a depender la producción de leche. La madre puede estar muy motivada, pero ello no va ser lo único que se requiera para producir leche, sino que van a influir además circunstancias dependientes del lactante como, por ejemplo succión, enfermedades, alimentación previa, duración de las mamadas, adaptación a la técnica empleada, edad del lactante... ¡Todo este conjunto va a determinar el éxito de lograrlo!

Cómo preparar a una madre para la lactancia inducida

la lactancia inducida

La preparación de la inducción lleva tiempo, y no es igual en todos los casos, ya que cada mujer tendrá particularidades en cuanto a antecedentes y al momento de tener al bebé consigo. Puede hacerse con administración de medicamentos, es decir, una terapia hormonal con estrógeno, progesterona y galactogogos (sustancias o medicamentos que aumentan la producción de leche).

A este proceso se le llama inducción farmacológica, un método ampliamente conocido y propuesto por Dr Jack Newman y Lenore Goldfarb, cuyo objetivo es simular los eventos fisiológicos conseguidos en el embarazo (aumentar el tamaño de los pechos con proliferación de conductos mamarios y alcanzar niveles de prolactina en sangre).

Esto se consigue con la administración de los medicamentos anteriormente descritos y tomando en cuenta que los estrógenos y la progesterona se deberán suspender una vez que se inicie el amamantamiento; por supuesto, ello prepara todo el terreno en el organismo, simulando haber tenido un embarazo. Una vez que la mujer tiene al bebé con ella, se deben realizar estimulaciones y extracciones frecuentes para poner a trabajar los pechos.

Hay que tener en cuenta que no habrá la fase de calostro, sino que la leche producida desde el inicio será  leche madura. Es fundamental realizar estimulación del pecho y eso ello se logra con la combinación de  masajes en ambos pechos, técnicas que aumenten la oxitocina (pensamientos alegres, masajes en la columna cervico-dorsal...), contacto piel con piel y extracciones frecuentes y cortas en vez de largas y espaciadas que hacen aumentar la prolactina.

Los masajes pueden realizarse con las manos o con extractores mecánicos; como se sabe, la producción láctea depende de la succión al pecho, por ello, en la mayoría de casos, es necesaria la utilización de relactadores con la administración de fórmulas hasta conseguir una adecuada producción de leche como para dejar en lactancia materna exclusiva. Con este proceso, el bebé se alimenta a la vez que se estimulan los pechos.

Como explican también en el informe 'Lactancia materna', elaborado por la Consejería de Sanidad de La Riojo (España), lo más importante es dejar que el bebé mame cuanto más mejor, al menos unas 10-12 veces en 24 horas, es decir ofrecerle el pecho cada dos horas y siempre que demuestre interés. Cuando tome el pecho, déjale el tiempo que necesite hasta que se retire espontáneamente. Si al principio no quiere comenzar a succionar del pecho, se le puede 'engañar' echando leche con un cuentagotas o un vaso sobre el pecho mientras está mamando, bien directamente o como se muestra en la fotografía. No usar chupete, les cansa y les quita la fuerza necesaria para mamar después.

La inducción es un proceso que no se logra de la noche a la mañana. Lleva su tiempo, pudiendo alargarse varias semanas. Es necesario acompañar a la madre, pero también hacerla saber que puede encontrar piedras en el camino que pudiera llevar a que el proceso no sea exitoso. 

Sea cual sea el resultado final, lo importante es el vínculo afectivo que se logra con el contacto con su hijo y los beneficios que se obtienen de ello tanto para la madre como para el hijo; así que si la inducción fue 'fallida' o no se pudo completar con éxito la lactancia materna exclusiva, quedará la satisfacción de la madre de ese apego que es único y maravilloso.

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