Cuando el niño anda de puntillas

Qué es el trastorno de marcha de puntillas idiopática en los niños

El momento en el que el bebé al fin consigue dar sus primeros pasos es realmente un hito en su evoución a nivel psicomotriz. Poco a poco el bebé gana en velocidad, y es entonces cuando de pronto puedes observar que no termina de plantar el pie al andar, sino que anda con la punta del pie.

Te explicamos si es normal que el bebé comience a andar de esta forma y cuándo debemos preocuparnos. Descubre qué sucede cuando el niño anda de puntillas.

Qué patología existe cuando el niño anda de puntillas

Anda de puntillas

Si tu hijo ya anda solo y aumenta la velocidad de su marcha, pero observas que da sus pasos de puntillas, puede que comiences a preocuparte. Pero... ¿es normal que camine de este modo?

Hasta los dos años y en exclusión de patologías neurológicas se puede considerar normal. Sin embargo, a partir de los tres años si anda y corre de puntillas, aunque realice el apoyo voluntario de pies, se puede considerar patológico. En ese caso sí sería conveniente consultar con el podólogo

Es curioso, pero este tipo de patologías afecta más a los niños que a las niñas. Además, la herencia genética puede ser un factor de este síndrome.

Al examinar a tu hijo, el especialista tendrá en cuenta lo siguiente:

- Si ha sido prematuro.

- Los riesgos que tuviste en tu gestación y durante el parto.

- Si siendo bebé el niño gateó.

- Si el niño ha usado andador.

- Si has detectado episodios de torpeza en su deambulación, calambres o caídas.

Tratamiento de la marcha de puntillas idiopática en los niños

Los últimos estudios científicos indican que el tratamiento más eficaz para esta patología relacionada con la marcha del niño será el realizado por un equipo multidisciplinar: pediatras, podólogos, fisioterapeutas y neurólogos trabajarán de forma conjunta.

Lo ideal será un control pediátrico rutinario pautado un mínimo de 2 veces al año en edades muy tempranas.

Desde el punto de vista podológico, el tratamiento va orientado a prevenir el acortamiento definitivo de los músculos que causan la deformidad. Esto se lleva a cabo mediante tablas de ejercicio personalizadas y supervisadas por el profesional sanitario que va a ir valorando la evolución, para que en un futuro la marcha se normalice.

Fuente: Unidad de Podopediatría Clínica Universitaria de Podología Universidad de Extremadura (UEX)