Por qué los padres no deben ser amigos de sus hijos

Es fundamental definir el rol de padres e hijos dentro de la dinámica familiar

Eduard Estivill

Muchas veces la relación entre padres e hijos puede resultar complicada, antiguamente se empleaban métodos demasiado autoritarios en la crianza de los niños, lo que ha hecho que hoy en día la educación de un giro de 360 grados y ahora se  base en una relación mucho más cercana e informal, pero que muchas veces puede tener el riesgo de ser demasiado permisiva y acabe por sobrepasar los límites, es por ello que los padres no deben ser amigos de sus hijos.

¿Es posible la amistad entre padres e hijos?

porque los padres no deben ser amigos de sus hijos

El Doctor Eduard Estivill asegura que la amistad entre padres e hijos no funciona y nos comenta un caso en concreto. “Muchas mamás especialmente cuando sus hijas llegan a la adolescencia te dicen: “yo soy la mejor amiga de mi hija”, esto es un error no se puede ser amigo, el concepto amigo para un adolescente es alguien que es confidente, que le puede explicar todo. La mamá tiene que seguir el rol de ser mamá”.

Así es como los padres tienen que marcar los límites entre ser demasiado condescendientes, sin llegar a ser demasiados estrictos. Esto se logra desde pequeños cuando se les enseña una buena educación que permitirá una relación estable entre padres e hijos, basada en el respeto, la confianza y el cariño.

Los padres no deben ser amigos de sus hijos ya que el principal problema de ello es que cuando se pretende establecer una relación entre iguales, el adulto se trata de poner al mismo nivel del niño y esto puede llegar a confundirlo, le genera dudas y como consecuencia el adulto pierde por completo el control sobre él.

Cómo llevar una buena relación con tu hijo

Tal y como menciona el doctor Estivill, es mucho mejor dedicar media hora al día cenando en familia, compartiendo experiencias y hablando, que 3 horas sentados frente al televisor sin cruzar palabra. Si este tipo de comunicación la estimulamos desde temprana edad, cuando llegue a la adolescencia el niño o la niña tendrá la capacidad de comunicarle a sus padres sus problemas, pero dejando siempre muy en claro una figura paterna o materna que podrá escucharlos y apoyarlos sin perder autoridad.