Beneficios de usar el ábaco con los niños

Qué pueden aprender los niños que utilizan ábacos

Parece mentira que en plena apoteosis de la tecnología, donde se introducen en las aulas el uso de las tablets, ordenadores y pizarras digitales, una de las mejores aplicaciones para aprender matemáticas sea el ábaco.

Inventado por los chinos hace miles de años, sigue siendo la principal herramienta para calcular todavía en muchos pueblos; pero no todos los ábacos son iguales, sino que existen diferentes tipos; los japoneses adaptaron el chino para poder hacer las operaciones básicas con mayor rapidez, y en la actualidad es el ábaco más eficaz; mientras que el ruso es el que solemos encontrarnos más a menudo y con el que vemos jugar a los niños. 

Cómo puede ayudar el ábaco con las matemáticas a los niños

Ábaco para aprender matemáticas

- El ábaco no solo nos ayuda a sumar y restar con mayor fluidez, sino que además podemos resolver operaciones más complejas como multiplicar, dividir, calcular raíces y potencias.

- En varios estudios recientes se ha podido comprobar cómo los niños que habían sido entrenados para utilizar el ábaco habían aumentado significativamente sus capacidades cognitivas en el mismo periodo de tiempo que los que habían usado los métodos tradiciones occidentales de cálculo. Los niños habían comenzado a trabajar con el ábaco desde los 5 años hasta los 12, y los resultados fueron sorprendentes ya que habían aumentado todas sus capacidades cognitivas, no solo las relacionadas con el cálculo.

- El ábaco les había ayudado a afrontar los problemas con nuevas perspectivas a los rígidos algoritmos clásicos, había aumentado su creatividad y su velocidad de cálculo. Eran capaces de enfrentarse a problemas más complejos porque se sentían más seguros de sí mismos, y tenían una mayor confianza en su aprendizaje.

- Durante los cursos de adiestramiento los alumnos desarrollaban una mayor resistencia mental y concentración, ya que requiere una atención plena en cada momento. Habían reforzado su memoria auditiva y visual, ya que pensaban en imágenes, y eran capaces de recordar un mayor número de cálculos.

- La rapidez de los movimientos que hacían con los dedos para mover las fichas había influido en una mejor motricidad fina y una mejor orientación espacial. Además permite desarrollar una mayor integración interhemisférica, es decir, una colaboración de trabajo entre las dos partes de los hemisferios del cerebro; tanto el derecho que maneja la creatividad y la imaginación, como el izquierdo que procesa la lógica, el análisis y el método. 

- El manejo del ábaco aumenta la capacidad de razonamiento, y es apto para niños con problemas visuales y ayuda en los tratamientos de TDAH y discalculia.  

Su uso no es nada sencillo, necesitaremos unas cuantas clases para aprenderlo correctamente, pero se ha revelado como una herramienta prometedora en las clases actuales.