4 condiciones básicas para hacer dictados a los niños

Cómo lograr que los niños se impliquen a la hora de hacer dictados

Para prepararse a jugar un gran partido de fútbol, es necesario –por unos minutos- precalentar y estirar los músculos. Recuerdo que una vez, por falta de tiempo y apresurado, se me ocurrió enfrentar un desafío deportivo sin realizar esta preparación. El dolor que sentí después fue tan infernal que me impidió disfrutar tanto esa actividad como cualquier otra. 

Con las tareas escolares pasa lo mismo, es necesario que se den una serie de condiciones para que la tarea pueda ser resuelta con éxito. Estas son las condiciones básicas para hacer dictados a los niños. 

Pautas para hacer dictados a los niños

Cómo hacer dictados a los niños

Ese tipo de recuerdo me permite reflexionar sobre la práctica del dictado dentro de la clase o en el hogar. Para que esta herramienta tenga efectos reales para nuestros hijos, pienso en las siguientes condiciones:

1-  Que los textos que se utilicemos para realizar cualquier dictado deben ser caracterizados, o en otras palabras, dramatizarlos para captar la atención.

2- Textos breves pero que en su contenidos tengan una relación entre el nivel de los niños que van a escribirlos y el contenido que se aborda en el texto.

3- Un empleo adecuado de los vocablos, entregándoles una tonalidad propia que trasmita, por el sólo hecho de pronunciarlas, la energía vital que existen en esas palabras. 

4- Una adecuada relación del contenido del texto con el gusto y el interés de los niños.

Como ven, las condiciones permiten darle fruto a la herramienta pedagógica. A veces la tentación de nosotros es leer lento y en forma repetitiva, elegir el primer texto que tenemos a mano y leerlo sin vincularse con su energía vital. Sin embargo, es muy importante preparar lo que se quiere dictar pero a la vez, emocionarse con lo que uno está leyendo, así el niño puede percibir esa emoción.

Por lo mismo, para los profesores y educadores esta es una invitación a indagar en sus emociones y también atarse sentimentalmente con los textos. Una buena preparación requiere necesariamente adentrarse a lo más propio de cada uno para poder reproducirlo y ayudar a los niños a enamorarse de los textos.

Jorge Marin Labbe

Maestro y Máster en Ciencias de la Familia