No puedo controlar a mis alumnos en el aula, ¿cómo remediarlo?

Consejos para que los profesores puedan controlar a su clase

Marga Santamaría
Marga Santamaría Coach educativa

Todos los docentes tenemos un modelo ideal, a nivel de comportamiento, del grupo de alumnos que queremos en nuestro aula, para algunos puede ser maravilloso que estén quietos y callados.

Pero la realidad es que los niños y las niñas se mueven, algunos quizá, pensemos que se mueven demasiado, que no paran de hablar, que no me escuchan cuando el profesor explica, y en ocasiones eso es lo que nos podemos encontrar. Pero, ¿qué hacer si no puedes controlar a tus alumnos en el aula?

Qué hacer para controlar a mis alumnos en el aula

Cómo controlar a mis alumnos

Es importante tener en cuenta que hay días e incluso momentos del día, que prácticamente todo el grupo de alumnos está más excitado de lo que consideramos habitual. Por ejemplo, lo días previos a los periodos vacacionales, las horas anteriores a una actividad o taller interesantísimo, los cambios bruscos de la temperatura o incluso la visita de un agente de la policía que viene a hablarnos de educación vial. 

Por otro lado, solemos caer en la tentación de pensar, que justo el día en el que me encuentro más cansada o cansado, ese día que no me aguanto ni yo, pues justo ese día es cuando más descontrolados están. Y he de deciros que ese pensamiento sólo nos lleva a perder más nuestra capacidad de control sobre el grupo y a estar de una forma más irritable.

Todo docente tiene que tener la flexibilidad adecuada y empatía necesaria, para entender lo anteriormente expuesto. 

Ahora os voy a dar unos consejos para favorecer un buen clima de respeto y armonía en el aula:

1. Es importante consensuar unas normas de clase, unas normas que sirvan para todos y que sean aprobadas por todos y todas las alumnas. De la misma manera, puede haber unas consecuencias, que no castigos, cuando esas normas se saltan. Estas normas y consecuencias deben estar adaptadas al nivel del grupo. 

Las normas deben redactarse a principio de curso; si no se hizo cualquier momento es bueno para comenzar. Y si se redactan en positivo mucho mejor.

2. El profesor debe llevar la clase bien preparada, tanto en contenidos como en materiales. Recordad que los primeros minutos son muy importantes, ya que la curiosidad que ahí provoquemos, puede llevarnos a una clase de éxito.

3. Ser firme y dejar los límites claros, aspectos no reñidos con el cariño y la amabilidad. Confiar en ti como docente, es una premisa fundamental, sentirte capaz y único en esa tarea. Se coherente con lo que dices y haces. 

4. No te dejes llevar por la ira y caigas en el grito y la desesperación. No conduce a nada y sentirás que has perdido, usando la rabia como arma. Recuerda que somos ejemplo para todo el alumnado.

5. Interrumpe la clase con algún juego o dinámica sencilla, o quizá con algún reto o anécdota curiosa, les encanta ver en nosotros esas otras facetas y así te los seguirás ganando. Habrás conseguido emociones agradables en ellos y querrán más de ti por ser el artífice 

6. Utiliza el lenguaje no verbal y los gestos, y bien dicen que una imagen vale más que mil palabras: puedes pactar con el grupo alguna señal para pedir el silencio, para el cambio de tarea o para anunciar una actividad sorpresa.

Recuerda que el aula debe ser un espacio seguro para todas las personas que pasen por allí,  y que el capitán del barco, el docente, el maestro, debe trabajar de forma consciente para conseguirlo y si así lo cree así lo creará.