Pedagogía tóxica, uno modelo educativo aun vigente en muchos colegios

Consecuencias de la pedagogía tóxica para los niños

Todos conocemos el dicho popular: “la letra con sangre entra”. Cuantas veces lo escuchamos cuando íbamos al colegio y aún seguimos percibiendo en el ambiente.

En los colegios se gestiona el conocimiento de los niños y para ello los profesores pueden y deben elegir entre los muchos modelos educativos que existen para poder conseguir que los niños adquieran estas competencias.

Existe un gran problema y es que todavía en muchos colegios hay un modelo que sigue estando legítimamente por encima de todos y que los docentes de manera inconsciente acaban utilizando: la pedagogía tóxica.

¿Qué es la pedagogía tóxica?

Pedagogía tóxica

La pedagogía tóxica se refiere al modelo tradicional basado en el aprendizaje memorístico que se practica desde tiempos de la revolución industrial. Es un modelo de no-educación que paradójicamente busca que el niño nunca esté formado ya que se basa en:

- Que los alumnos se formen a partir de un conocimiento importado (lo que les dicen como verdad absoluta) y que sean incapaces de formar su propio conocimiento.

- Se centra en los resultados en vez de estar centrado en el propio aprendizaje.

- La evaluación y las calificaciones fomentan la competitividad y el único objetivo es ser el mejor. Lo que relega a segundo plano a una minoría que no sigue el ritmo.

- Lo que los alumnos aprenden se selecciona sin tener en cuenta los intereses de los estudiantes. 

- El profesor es el único poder y no interesa la participación del estudiante.

Consecuencias de la pedagogía tóxica: la pérdida de la creatividad

Hay estudios que demuestran que utilizando este tipo de pedagogía la creatividad de los niños decrece a medida que los pequeños permanecen “aprendiendo” con este modelo educativo. Así, la curiosidad y la búsqueda de experiencias van dando paso a comportamientos más rígidos e inflexibles.

Esto ocurre porque desde la pedagogía tóxica que se utiliza se le está enseñando al niño a amoldarse a lo establecido y adoptar un pensamiento convergente. Si el pequeño se sale de la ruta marcada por el docente, no gusta y, por tanto, limita el potencial del estudiante, e inconscientemente, le vuelve torpe y menos inteligente ya que no pueden utilizar la imaginación

Desde este modelo el éxito escolar significa sacar buenas notas y quienes lo hacen son los que se adaptan, repiten los patrones establecidos y no se arriesgan a innovar para no cometer errores. En el futuro no sabrán buscar soluciones propias ya que solo han aprendido a hacer las cosas como les dicen, de una única manera y sin pensar diferente.

Sociedad diferente, pedagogía diferente

El tipo de pedagogía que se sigue utilizando y a la que denominamos tóxicas tenía su razón de ser en sociedad industrial donde formarse significaba acumular información para aplicarlo después en el futuro trabajo. Hoy en día vivimos en la sociedad del emprendimiento y de la información donde, gracias a internet es fácil encontrar cualquier dato.

Así, los estudiantes necesitarán de la creatividad además de desarrollar las habilidades y capacidades necesarias para poder encontrar soluciones a los problemas y saber discernir lo positivo de entre toda la información que nos bombardea.