Qué es el autismo en niños - Síntomas, diagnóstico temprano y tratamiento
Conoce las señales de autismo en la infancia y cómo actuar como padres
- ¿Qué es el autismo infantil o trastorno del espectro autista (TEA) en niños?
- Tratamiento y cómo pueden acompañar los padres a los niños con autismo
- ¿El autismo tiene cura? Los padres y su apoyo a los niños con autismo
- Qué pueden hacer los padres para ayudar al niño dentro del espectro autista
Cada 2 de abril es el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas para fomentar la comprensión y el respeto hacia las personas con autismo y sus familias. Este día es para informar, sensibilizar y fomentar una sociedad más inclusiva para los pequeños y adultos dentro del espectro autista. Aquí, qué es el autismo en niños - Síntomas, diagnóstico temprano y tratamiento.
¿Qué es el autismo infantil o trastorno del espectro autista (TEA) en niños?

El autismo es un trastorno que afecta directamente sobre la empatía y la forma que tiene el niño de relacionarse con el exterior. Influye en la comunicación del niño y su relación con el medio que le rodea. Su origen continúa siendo un misterio. El niño autista nace con esta condición y aunque no tiene cura, su diagnóstico precoz ayuda a que se consiga una mejora de la calidad de vida.
Hoy en día, los especialistas utilizan el término Trastorno del Espectro Autista (TEA) y es una afección del desarrollo neurológico que tiene que ver con la comunicación, la interacción social y el comportamiento. Se presenta desde los primeros años de vida y varía de una persona a otra, por eso se habla de 'espectro': hay niños que necesitan más apoyo y otros tienen gran autonomía.
Los niños que presentan autismo pueden tener varias características como dificultades para comprender gestos sociales, mantener conversaciones, interpretar las emociones o adaptarse a los cambios. También pueden mostrar algunas conductas repetitivas, intereses muy específicos o una mayor sensibilidad a los sonidos, las luces, texturas u otros estímulos sensoriales.
En la actualidad, expertos y asociaciones hablan del autismo desde la perspectiva de la neurodiversidad. Esto significa que el autismo no se entiende ni se trata solo como un trastorno, sino como una forma diferente de percibir y procesar el mundo exterior. Este enfoque ayuda a reducir un poco el estigma, a la vez que promueve la inclusión y el respeto hacia las personas con TEA.
Tratamiento y cómo pueden acompañar los padres a los niños con autismo

Antes de hablar de tratamiento, hay que entender que el autismo NO es una enfermedad que deba 'curarse', sino una condición del desarrollo que acompaña a la persona toda la vida. Por ello, el objetivo de las intervenciones es favorecer el aprendizaje, la comunicación, la autonomía y el bienestar. La educación especial es el tratamiento fundamental y puede darse en la escuela específica.
También se puede dar a través de una dedicación individualizada ('maternage'). Se puede recurrir a la psicoterapia, aunque los resultados son escasos debido a que el déficit cognitivo y del lenguaje dificultan la terapéutica. Hoy, los programas de intervención temprana han demostrado ser beneficiosos porque suelen incluir terapias del lenguaje, ocupacional e intervención conductual.
Por otro lado, se utilizan estrategias para mejorar la comunicación, como sistemas de comunicación alternativa (pictogramas o dispositivos electrónicos). El apoyo familiar es de gran utilidad y los padres deben saber que la alteración autista no es un trastorno relacionado con la crianza. Es recomendable buscar y mantener contactos con asociaciones para padres de niños autistas.
Hay que considerar también el tratamiento farmacológico, indicado por un especialista. En algunos casos, la medicación es para tratar síntomas como ansiedad, problemas de sueño, hiperactividad o irritabilidad, pero no es para 'curar' el autismo. Las asociaciones de familias y los grupos de apoyo suelen ser una gran ayuda, ya que permiten encontrar recursos educativos y terapéuticos.
¿El autismo tiene cura? Los padres y su apoyo a los niños con autismo

El autismo no tiene cura. Es un síndrome que definió en 1943 el psiquiatra de origen austriaco Leo Kanner y hoy en día, más de 60 años después, aún no se conocen las causas que originan esa dificultad para relacionarse. La investigación actual señala que el autismo tiene un origen multifactorial, lo que significa que intervienen diversos factores, especialmente genéticos y neurológicos.
Dichos factores influyen en el desarrollo del cerebro y no existe una causa única ni una forma de prevenirlo. A pesar de que el autismo no tiene cura, muchos pequeños con TEA desarrollan ciertas habilidades importantes con el apoyo adecuado. La detección temprana, el acompañamiento y las intervenciones educativas especiales pueden marcar una gran diferencia en su desarrollo.
Hoy se sabe que las personas con autismo llevan vidas plenas, estudian, trabajan y desarrollan talentos en áreas como la música, la tecnología o las matemáticas. Por eso, cada niño con autismo es único. Algunos necesitarán más apoyo que otros, eso es verdad, pero todos aprenden, crecen y desarrollan sus capacidades si cuentan con acompañamiento y oportunidades adecuadas.
En la actualidad, el objetivo principal no es 'cambiar' al niño con autismo, sino tratar de comprender su forma de percibir el mundo y ofrecerle las herramientas necesarias para desenvolverse en él de la mejor manera. En ese aspecto, el psiquiatra infantil puede orientar a los padres para que puedan crear un ambiente favorable para el desarrollo y la enseñanza de su pequeño.
Qué pueden hacer los padres para ayudar al niño dentro del espectro autista

Los padres que sospechan que su niño puede ser autista, deben consultar al pediatra para que los refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes, quien puede diagnosticar con certeza el autismo y su nivel de severidad. El autismo es una condición que puede dejar una incapacidad seria para toda la vida, pero con el tratamiento adecuado, pueden desarrollar aspectos de independencia.
En la actualidad, el diagnóstico del autismo suele realizarse entre los 2 y los 4 años de edad, aunque algunos signos pueden observarse incluso antes de los 18 meses. Entre las señales tempranas están:
- Poco contacto visual
- Retraso en el lenguaje o ausencia de palabras
- Falta de respuesta cuando se le llama por su nombre
- Dificultad para señalar o compartir intereses
- Juegos repetitivos o movimientos repetitivos

Los profesionales que participan en el diagnóstico son pediatras del desarrollo, neurólogos infantiles, psicólogos o psiquiatras infantiles, además de especialistas en lenguaje y desarrollo infantil. Los padres deben alentar a los niños para que desarrollen esas destrezas que hacen uso de sus puntos fuertes, de manera que se sientan bien consigo mismos.
El psiquiatra, además de tratar al niño, puede ayudar a la familia a resolver el estrés; por ejemplo, puede ayudar a los hermanos, que se sienten ignorados por el cuidado que requiere el niño autista, o que se sienten abochornados si traen a sus amigos a la casa. Además, los padres pueden ayudar mucho a su pequeño con algunas acciones del día a día, como:
- Celebrar los avances del niño, por pequeños que parezcan
- Usar instrucciones simples y visuales
- Establecer rutinas claras y predecibles
- Favorecer juegos que desarrollen habilidades sociales
- Fomentar la paciencia y la comprensión en toda la familia
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Bibliografía
- Hervás Zúñiga, A., Balmaña, N., et al. (2017) Los trastornos del espectro autista (TEA). Revista Pediatría Integral, vol. XXI, núm. 2. Hospital Universitario Mutua Terrassa (ed.) España, pp. 92-108 Disponible en: https://www.adolescenciasema.org/ficheros/PEDIATRIA%20INTEGRAL/Trastorno%20del%20Espectro%20Autista.pdf