El derecho de las niñas a llevar pantalón en el colegio

El control del comportamiento de las niñas a través de la falda

Recientemente varios países, entre los que se encuentra España, han ganado varias luchas contra el uniforme clásico escolar en el que las niñas deben llevar falda y los niños pantalón.

El derecho de las niñas a llevar pantalones en el colegio implica ser iguales que sus compañeros en todo aquello que las diferencia socialmente, como puede ser llevar falda por obligación.

El derecho de las niñas a llevar pantalón en el colegio

El derecho de las niñas a llevar pantalones en el colegio

Cuando yo era pequeña, de eso hace ya unos 30 años, tenía la suerte de ir a un colegio en el que no había uniforme. Podía ponerme pantalones todos los días de la semana, tirarme por el suelo del patio sin miramientos, saltar y dar patadas a los balones, como cualquier otro niño del colegio.

No me encontraba diferente de los niños varones y no me planteaba si ir al colegio con falda o pantalón porque lo tenía muy claro: el pantalón me permitía hacer muchas más cosas que la falda.

Mis compañeras del colegio de al lado no lo tenían tan bien. Su uniforme incluía una falda que las obligaba a tener que estar más quietecitas o jugar a juegos tranquilos si no querían ser el objetivo de las miradas indiscretas de los niños.

Parece mentira que, después de 30 años y una lucha perpetua de la mujer por la igualdad, la educación, supuesta piedra angular del futuro social de nuestros hijos, siga anclada en el siglo XIX.

Claro, que si echamos la vista atrás podemos comprobar que el control de la mujer a través de la vestimenta se remonta a la época griega, siempre bajo alegando justificaciones de lo más variadas: religión, política, obscenidad, excesivo lujo…. Ya en el siglo VII a.c, se prohibía a las mujeres llevar vestidos dorados, mientras que en Roma se impedía usar el color púrpura en los vestidos, reservado únicamente para senadores y clases altas.

El pantalón fue considerado en la antigüedad una prenda para bárbaros antes de que su uso se extendiera por todo Occidente, aunque únicamente entre los hombres. No fue hasta el siglo XIX, momento en que las primeras mujeres se incorporaron a algunos trabajos más físicos, cuando el pantalón se convirtió un símbolo de lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, aunque, aún hoy, hay mujeres que son encarceladas por atreverse a usar pantalones en público.

Los niños no ven diferencias entre los distintos sexos si los adultos no se las marcásemos constantemente. Un ejemplo de ello es el vídeo que circula por las redes en el que se pide a varias niñas y niños de unos 7 años que “corran como una niña”, ninguno de ellos saben a qué se refiere la frase, y lo que hacen es correr de una manera natural.

La sociedad sigue empujando a las niñas a comportarse de manera diferente que los niños, y la falda es un instrumento para ello; así enseñamos que las niñas deben estar guapas antes que felices, que sean finas, tranquilas y correctas en sus posiciones corporales.

En la actualidad, en algunos colegios, se da la opción de que las niñas elijan entre falda y pantalón en el uniforme, sin embargo, lo que realmente se reclama por parte de las instituciones que defienden la igualdad, no es la opción de elegir, sino un solo uniforme unisex que no diferencie sexos. El derecho a las niñas a llevar pantalón en el colegio incluye que la prioridad debe ser que nuestros hijos estén cómodos por encima de la belleza.

Resulta curioso observar cómo cuándo los colegios que dan la opción de elegir a las niñas entre falda y pantalón, la mayoría de las niñas siguen escogiendo la falda, pero el motivo está claro: los niños pequeños prefieren sentirse integrados en el grupo y no salirse de las normas establecidas. Sin embargo, si a esas mismas niñas les das a elegir entre falda y pantalón a la hora de ir al parque a jugar o montar en bicicleta, casi todas eligen un pantalón.