Por qué debes alegrarte de tener un hijo curioso

6 consejos para incentivar la curiosidad en los niños

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Los niños son curiosos desde muy pequeños. Es algo innato. Es el motor que les incita a “moverse”, que les provoca y que les estimula a tener el interés necesario para aprender. Por eso, y por mucho más, debes alegrarte de tener un hijo curioso; uno de esos niños que no paran de hacer preguntas y de explorar.

Aunque los niños son curiosos desde la más tierna infancia, también serán de gran ayuda los estímulos externos que el niño reciba de su entorno, por lo que padres y educadores tendrán la misión de estimular la curiosidad de los más pequeños para que disfrute de los beneficios en su aprendizaje.

Debes alegrarte de tener un hijo curioso; tiene sus ventajas

Te contamos por qué debes alegrarte de tener un hijo curioso

Según recientes estudios se ha llegado a la conclusión de que la curiosidad, además de facilitar el aprendizaje de los niños, también mejora el recuerdo de lo que aprenden. Es decir, beneficia el aprendizaje de la siguiente manera:

- Cuando los pequeños tienen curiosidad por saber la respuesta de algo que les interesa, serán mejores averiguándola.

- Cuando se estimula la curiosidad, aumenta la actividad en la zona del cerebro que se relaciona con las recompensas. Ha quedado demostrado que cuando el pequeño es curioso se activan las áreas del cerebro que están involucradas en la motivación.

- En los niños que son más curiosos se refleja mayor actividad en el hipocampo, zona del cerebro con gran relevancia en la formación de nuevos recuerdos.

Qué hacer para incentivar la curiosidad de los niños

Algunos consejos para incentivar la curiosidad de los niños

Los adultos del entorno del niño son fundamentales en la tarea de incentivar la curiosidad de los niños. Si los pequeños son curiosos, estarán predispuestos a aprender, a involucrase en las tareas y a poner todo el empeño en conseguir sus objetivos. Así, su aprendizaje les resultará más natural y sencillo.

Por tanto, los adultos pueden facilitar esa curiosidad del niño siguiendo algunas de estas pautas:

1. Dejar que el niño explore
Muchos adultos no dejan que los niños “investiguen” su entorno por el hecho de que tienen miedo a que se hagan daño o rompan algo. Pero si los adultos acompañan a los pequeños en esta actividad supervisando desde la distancia, dando libertad al niño, preguntándole cada vez que descubre algo, etc., la curiosidad será muy beneficiosa.

2. Ser un ejemplo
Al ser el “espejo en el que se reflejan”, los padres han de dar ejemplo para que los niños aprendan. Es decir, si queremos que los niños sean curiosos tendremos que serlo también los adultos.

3. Permitir que pregunte todo lo que quiera
Hay muchos niños que preguntan todo el tiempo, y sobre todas las cosas. Muchas veces se les confunde y etiqueta como niños entrometidos. Pero lejos de esta creencia, es importante animar a los niños a preguntar todas las cosas que quieran saber. Esto enseña a los pequeños que no pasa nada por no saber la respuesta de todas las cosas y que si no preguntan y no son curiosos, no podrán averiguar lo que les interesa.

4. No dar respuestas a la primera
Cuando pregunte, no debes darle la respuesta inmediata. Al dejarle descubrir las cosas por sí mismo y darle la oportunidad de cometer errores se fomenta su curiosidad, su autoestima y su motivación. Es decir, se beneficia su aprendizaje.

5. Si algo le gusta al niño, que lo haga
Los adultos deben apoyar los intereses de los niños. Como por ejemplo, si al niño le gusta dibujar, los adultos deben facilitarle las pinturas, los lienzos, que vaya a clases, etc.

6. El juego
Jugar es una gran herramienta de motivación y un mecanismo natural que despierta la curiosidad de los pequeños. Es placentero y permite a los niños adquirir capacidades para desenvolverse en el entorno. Jugar a las adivinanzas, repetir trabalenguas, contar chistes o recitar poemas serán actividades lúdicas que incentivan la curiosidad de los niños.