El error es creer que por dar una sola cachetada al niño no pasa nada

Fernanda Restrepo y la dra Adí Nativ nos hablan sobre crianza respetuosa y las consecuencias de pegar a los hijos

Todos queremos que nuestros hijos sean felices, que se sepan desenvolver, que sean resolutivos y que tengan éxito. Y, sin embargo, muchas veces cometemos los errores de hablarles mal y de ponerles castigos a través de la violencia. Tendemos a pensar que por dar una sola cachetada a los niños no pasa nada; pero lo cierto es que pegar nos lleva a entrar en una dinámica de violencia muy dañina para la autoestima y el cerebro de los niños.

¿Cuáles son las consecuencias de criar a un niño con golpes? ¿Qué mecanismos defensivos se activan en su cerebro infantil? ¿En qué se basa la crianza respetuosa? Vamos a descubrirlo de la mano de la pediatra Adí Nativ, que ayuda a los padres a tener una crianza más respetuosa, y Fernanda Restrepo, especialista en crianza y fundadora del proyecto Ni una palmadita para acabar con el maltrato infantil.

Por qué nunca debes dar una cachetada a un niño

Errar de dar una cachetada a un niño

Nunca debemos pegar a nuestros hijos. El chancletazo o la correa no educan. Todo lo contrario, intimida, asusta, produce miedo (no respeto), ansiedad y tiene consecuencias negativas para el desarrollo de su mente. La crianza respetuosa nos enseña a poner límites a los hijos de un modo empático, educativo y sin violencia.

'Un cachete a tiempo y verás qué diferencia', 'por un azote no pasa nada'... Son frases que hemos oído más de una vez. ¿Qué es lo peor que le has hecho a tus hijos? ¿Darles un golpe? ¿Dejarles fuera de la casa? ¿Decirles frases hirientes, tal vez? ¿Y cuál ha sido el motivo, lo que hizo el niño? Seguro que en ese momento ni lo piensas, solo actúas por miedo a que te pierda el respeto, a que según vaya creciendo su comportamiento sea peor, cuando en verdad las acciones negativas las estamos cometiendo nosotros.

1. El error está en pensar que por una bofetada no pasa nada. Las consecuencias pueden ser muy negativas para el bienestar de los hijos.

2. De la violencia solo se aprenden los mismos patrones. Si nosotros pegamos, los hijos harán lo mismo a otros niños o incluso a nosotros.

3. De los golpes solo queda el miedo y la inseguridad, el no sentirse querido. Los hijos no van a entender por qué no deben hacer esto o aquello, solo sienten el miedo cuando hacen una cosa determinada.

4. No estamos enseñando a los hijos a gestionar su ira ni su rabia. Simplemente queremos que se sometan a lo que le decimos nosotros o cualquier otro adulto que pase por su vida.

5. Los hijos van a recordar su infancia con gritos y golpes. Este recuerdo tapará a otros momentos de felicidad en el que mamá le enseñó a montar en bicicleta o papá le llevaba al parque al salir del colegio.

6. Naturalizar la violencia verbal o física es acomplejar a los niños. Si te paras a pensarlo, incluso los niños dicen palabrotas o insultos cuando algo no les gusta.

Consecuencias pegar a los niños para su cerebro

Pegar a los niños, que viven en un entorno violento

Sabemos lo perjudicial que es pegar a un niño y, sin embargo, no podemos evitar pensar en qué dice la ciencia respecto a las consecuencias para el cerebro de los niños el hecho de vivir en un entorno violento.

Cuando un niño recibe golpes de las personas que se supone más deberían cuidarle, lo que sucede en su cerebro es una especie de inundación de hormonas que tienen que ver con la huida, con la anulación y la frustración. Efectos que se ven a corto y a largo plazo en su inseguridad, ansiedad y nerviosismo. Además, no podemos olvidar que nuestra forma de ser ya de adultos con lo que vivimos en nuestra infancia?

Según la forma que tenga de reaccionar el adulto frente a un berrinche o comportamiento negativo de los hijos, así se irá formando sus experiencias y su personalidad. Cuando el niño recibe respuestas negativas, se activan todos los sistemas defensivos que le ponen en alerta frente a un posible peligro.

El tema del castigo físico infantil también se estudia desde un punto de vista del desarrollo del niño cuando llega a la edad adulta. Se ha demostrado que las personas que no tienen una infancia feliz no solo no sabrán relacionarse correctamente y de forma sana llegados a la vida adulta, sino que además serán personas menos resolutivas, creativas y con menores capacidades de aprendizaje.

La importancia de educar desde la crianza respetuosa

Educar con crianza respetuosa a los niños

Educar sin gritos es posible, también lo es criar a los hijos sin cachetadas, bofetadas, nalgadas, ni violencia. La crianza es difícil, muchas veces nos vemos sin recursos para que los hijos nos hagan caso, menos aún cuando el niño desafía al adulto cuando este le pone un límite, pero no por ello debemos dejarnos llevar por la rabia o el mal humor.

Los límites que propone la crianza respetuosa se refieren a la educación basada en el diálogo y no en las consecuencias negativas. Si los padres contamos con recursos suficientes podremos educar a los niños sin golpes, pero sí con la comprensión, con el respeto, a través de la empatía, sabiendo ponernos en el lugar de nuestros hijos.

- No repitas el modelo de maternidad o paternidad que viviste en tu infancia si ya te has dado cuenta de que no es el correcto.

- Ponte el límite a ti mismo y no temas porque tu hijo dijo una palabrota o ha dado una cachetada. Si tú gritas, chillas y pegas, ellos se fijarán en tu ejemplo. Si tú mantienes la calma, ellos, poco a poco, dejarán de manifestar sus emociones a través de la agresividad.

- Llorar no es algo malo, hay que validar las emociones de los hijos, pero también las nuestras.

- Te puedes enfadar, tus hijos te pueden ver llorar, pero no te pueden ver pegar, golpear o perder los papeles. Dite a ti misma que tú tienes el poder de cambiar las cosas a mejor.

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