Guía para acabar con malos hábitos de los niños como morderse las uñas

Algunos son hábitos nerviosos pero en otros casos los padres somos responsables de estas feas costumbres

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

Un hábito o costumbre es una conducta que se repite en el tiempo de modo sistemático, de forma que llega a ser parte de nuestra vida por un tiempo considerable y en ocasiones para toda la vida. Varios de estas costumbres nos acompañan desde la infancia; es por ello que se vuelve tan importante en nuestra labor de padres guiar a nuestros hijos en el proceso de evitar malos hábitos como morderse las uñas, decir malas palabras o comerse los mocos...

Morderse las uñas y otros malos hábitos nerviosos de los niños

Malos hábitos de los niños como morderse las uñas

Todos tenemos hábitos, algunos nos dan mucha satisfacción y otros nos avergüenzan y nos encontramos en lucha permanente con ellos. En esta guía te contamos cómo los padres podemos ayudar a nuestros hijos y a adquirir buenos hábitos y detectar aquellos que no les traen ningún beneficio e incluso pueden traerles muchos problemas.

Algunos de los malos hábitos o costumbres en los niños pequeños son conductas producto de algún tema que les genera ansiedad y después permanecen en el tiempo, otros tienen que ver con conductas que les generan placer y algunas son producto de la imitación ya sea de los propios padres o de sus compañeros de colegio.

A continuación, algunos de los más frecuentes malos hábitos y cómo frenarlos:

Cuando el niño suele morderse las uñas

El morderse las uñas es uno de los hábitos nerviosos más comunes en los niños, ya que muchas veces se utiliza para reducir la ansiedad ante situaciones de estrés. También puede ser resultado de fatiga o aburrimiento y con el tiempo puede convertirse en un acto reflejo inconsciente difícil de abandonar.

Cuando esta conducta empieza a volverse recurrente es importante descubrir cuál puede ser la causa y trabajar en ello. Según su edad, debemos explicarle por qué no está bien y las consecuencias que puede tener como deterioro en la forma de las uñas, infecciones, inflamaciones y dolor, así como afectar su dentadura y mordida.

A los más pequeños debemos distraerles y en ambos casos darles algo que pueda temporalmente sustituir el hábito como una pelota para apretar o una bola de plastilina para moldear cuando están ansiosos.

Guía sobre los malos hábitos de los niños

El hábito de hurgarse la nariz y comerse los mocos

Es muy común en los niños pequeños hacerlo ya que lo encuentran de lo más natural; sin embargo, es necesario que en cuanto observemos la conducta les hagamos saber que es un comportamiento que no es aceptable y los frenemos cada vez que les veamos hurgándose la nariz o comiéndose los mocos.

Algunos niños más grandes llegan a hacerlo de forma inconsciente pero normalmente es señal de un problema mayor ya que denota una falta de autocontrol importante por lo que de ser una situación recurrente hay que buscar apoyo con un profesional. Sobra decir que los efectos de este hábito a nivel social son devastadores para los niños.

La mala costumbre de chuparse la ropa por ansiedad o nervios

De forma similar a comerse las uñas, muchos niños cuando están nerviosos tienden a chuparse la ropa, especialmente las mangas o el cuello del sweater o la chaqueta y puede volverse un hábito muy desagradable que genera rechazo en los demás.

Además de atacar la causa que genera su ansiedad es importante explicarle los efectos que genera en su aspecto y en la forma en que los demás se acercan a él y, como en otros casos de hábitos nerviosos, buscar alternativas que puedan generarle alivio temporal en situaciones de estrés. Algunas técnicas de relajación pueden resultar útiles.

Sigue la guía para acabar con los malos hábitos y costumbres

Los padres y las malas costumbres de los hijos

Como vemos los malos hábitos anteriores (o algunos similares) tienen un origen ansioso que en muchas ocasiones provienen de una causa que es necesario descubrir para poder ayudar de fondo a nuestro hijo; si el problema es severo, es indispensable acudir a un profesional que nos ayude en este proceso.

Por otro lado, los hábitos enlistados a continuación son casi causados por nosotros como padres cuando damos mal ejemplo, cuando no establecemos reglas y límites o cuando no somos consistentes en que se cumplan:

Cuando los niños dicen malas palabras o palabrotas

El decir malas palabras, insultos o palabras es uno de los malos hábitos más fáciles de regular ya que un niño que habla mal es muy que lo estén escuchando en casa.

Tener cuidado en el lenguaje que utilizamos en casa es básico y si el aprendizaje viene de otro lado, debemos ser firmes en que no es una conducta aceptable en casa. Podemos poner una multa o un pequeño castigo cuando alguien de la familia diga alguna y poco a poco podremos evitar que nuestro hijo se acostumbre a usarlas.

Comer mal y tomar refresco todo el tiempo en vez de agua

Elegir una mala alimentación (comida chatarra, refrescos, ultraprocesados) es otro hábito en el que nosotros los padres somos directamente responsables. Basta que gradualmente cambiemos lo que ponemos a su alcance para empezar a generar en ellos hábitos de alimentación más saludables incluyendo frutas, verduras (podemos hacerlo de forma divertida) y agua. Es importante que ellos sepan la importancia que representa para su salud hacerlo.

Frenar los malos hábitos de los niños

Si tus hijos suelen irse a la cama muy tarde

Hay niños que no tienen un horario establecido para irse a dormir y en ocasiones lo hacen muy tarde lo cual repercute en sus horas de sueño, en su rendimiento integral e incluso en su humor durante el día.

Obviamente a medida que crecen este es un hábito que puede ser muy difícil de erradicar porque gradualmente sus ciclos de vigilia y sueño se alteran y después, aunque estén en la cama a una hora razonable, no consiguen conciliar el sueño. Desde muy pequeños hay que establecer un horario para dormir que considere un mínimo de 8 horas y ser ocuparnos en que se cumpla.

Los malos hábitos de higiene

No bañarse, no lavarse las manos después de ir al baño y antes de comer, no lavarse los dientes tres veces al día son malos hábitos que repercuten en la salud y en la imagen personal de nuestro hijo. Si no nos mantenemos firmes y constantes en que se lleven a cabo consistentemente nuestro hijo pagará las consecuencias a nivel personal y social.

En cualquier caso, lo más importante es mantenernos atentos a descubrir el momento en que una conducta nerviosa, poco sana o inaceptable está volviéndose un hábito y actuar pronto para evitar que se vuelva un problema mayor o que nuestro hijo la arrastre consigo para siempre.

Esperamos que esta guía os haya servido de ayuda y que podáis establecer buenos hábitos en casa de una forma más sencilla. No solo estaremos ayudando al niño, sino que estaremos impulsando que haya una mejor convivencia en casa.

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