La terrible broma de un monitor a un niño antes de tirarse por una tirolina

¿Dónde está el límite en las bromas que hacemos a los niños?

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

"Aquí se han caído un montón de niños a lo largo de los años, pero no todos se han muerto". Esta es una de las polémicas frases que dice el monitor a un niño antes de tirase por la tirolina muerto de miedo en un campamento de verano.

Se trataba de una broma del monitor, que terminó asustando al niño, quien quiso bajarse de la actividad por el miedo que tenía, y eso nos hace replantearnos: ¿hasta dónde deben llegar las bromas que hacemos a los niños?

La broma del monitor que atemorizó a un niño antes de tirarse por una tirolina

No hay que ser un lumbreras para darse cuenta de que este niño lo está pasando mal. El monitor le pregunta al principio de la actividad si tiene miedo, y él afirma que si. Sorprendentemente, el monitor, en vez de tranquilizar al niño, le da toda serie de explicaciones, a cual más sui géneris con el objetivo de atemorizarlo.

La broma, puede que hubiese resultado divertida si se la hubiese hecho a un adulto, y solo digo “puede” porque más de uno se hubiera bajado del armatoste a la primera frase.

El niño se encontraba subido a la plataforma de lanzamiento de la tirolina, escuchando las instrucciones del monitor, con frases del tipo: "Si se rompe la cuerda y te caes, intenta caerte sobre las ruedas. El casco es de plástico malo, pero algo te amortiguará".

La broma del monitor que atemorizó a un niño antes de tirarse por una tirolina

La broma continua, aunque el niño no se ríe en absoluto, e incluso llega a decir: ""me estás asustando, ya no me quiero tirar". Pero el monitor no sabe parar la broma, y continúa con la frase:"en el caso de que tú veas que se va a romper la cuerda...".

El vídeo ha circulado como la pólvora por las redes sociales, e incluso varios medios de comunicación lo han difundido en televisión. Ante las críticas el monitor se ha defendido diciendo que es una broma que hace todos los años y que nunca había tenido problemas. Que se trataba de una broma pactada previamente con los padres y que se ha sacado de contexto.

No sé realmente si los padres estaban de acuerdo en que su hijo viviera esta experiencia, que supuestamente debería haber sido divertida, como un auténtico calvario; o, si realmente, no sabían cómo iba a reaccionar su hijo; lo cierto, es que se trata de una broma de mal gusto llevada más allá del límite, que no divierte nada más que al que la hace.

Finalmente, el niño acaba tirándose por la tirolina, impulsado por otra persona y al borde del llanto, mientras que el monitor comenta a otra persona: “Me encanta cuando hacen pucheros, tío”.

Sin duda, este es un video que nos invita a reflexionar sobre ¿dónde está el límite en las bromas que hacemos a los niños?...