Las consecuencias traumáticas de separar a un niño de sus padres a la fuerza

Qué daños psicológicos se producen en los niños que son separados de sus padres

Gabriela Matienzo
Gabriela Matienzo Psicóloga infantil

 

Pocas situaciones pueden ser tan tristes y desgarradoras como el que un niño o joven se vea separado de sus padres y de un momento a otro se encuentre en un entorno extraño rodeado de gente que no conoce.

Te contamos cuáles pueden ser las posibles causas de una separación traumática de los niños de su familia y qué daños psicológicos generan en ellos. Te explicamos cuales son las traumáticas consecuencias de separar a un niño de sus padres a la fuerza.

Las causas de una separación traumática de un niño de sus padres

Las consecuencias traumáticas de separar a un niño de sus padres a la fuerza

Cuando un niño es separado de forma brusca de su familia, de sus padres, se genera en él un daño psicológico irreparable. Estos escenarios pueden venir como consecuencia de:

- Guerras: Familias que se ven separadas por situaciones de guerra en que los padres, prefieren poner a sus hijos a salvo a costa de separarse de ellos.

- Temas migratorios: Casos en que los padres les dejan con familiares o amistades con la esperanza de encontrar un futuro mejor, sin dimensionar que no hay nada que pueda sustituir su ausencia, menores que se ven separados de sus familias ya estando juntos en el nuevo país, deportaciones, etc.

- Asuntos legales y abandono: En ocasiones existen entre las familias disputas legales por la custodia de los hijos que generan que los niños se vean separados de sus familias y llevados a albergues o instituciones gubernamentales por tiempo indefinido.

En estos casos, la separación la mayoría de las veces, se da de manera abrupta, los niños pasan de un ambiente conocido y familiar junto a alguno de sus padres o ambos, a uno completamente desconocido, en ocasiones inmersos en un país donde ni siquiera conocen el idioma.

Recordemos que, en contextos óptimos, la principal fuente de seguridad para un niño son sus padres, su familia, sus amigos, su ambiente, etc; y verse repentinamente alejados de todo ello les deja completamente vulnerables.

Estas son las terribles consecuencias traumáticas de separar a un niño de sus padres a la fuerza

Los daños psicológicos y emocionales que esto puede generar a corto y largo plazo en un niño o joven pueden ser muy profundos y llegar a incluir:

- Estrés postraumático: Cuando esta condición se presenta los niños pueden revivir el acontecimiento de separación continuamente, evitar hablar del tema y de cómo los hace sentir (evasión), presentar reacciones exageradas o cambios frecuentes en su estado de ánimo.

- Baja autoestima

- Inseguridad

- Resentimiento, hostilidad y agresividad: Hacia sus mismos padres o hacia quienes están encargados de su cuidado.

- Depresión y desesperanza.

- Ansiedad, somatización.

- Desconfianza.

- Problemas de sueño.

- Bajo aprovechamiento académico.

- Propensos a conductas de riesgo en la adolescencia y la adultez.

En muchas ocasiones estos niños llegan a recibir apoyo psicológico que es indispensable y que puede llegar a marcar una diferencia importante; sin embargo, ningún apoyo parece ser suficiente ante un evento tan complejo como perder a sus padres.

Existen investigaciones donde la mayoría de los niños o jóvenes entrevistados que han vivido circunstancias traumáticas de separación coinciden en asegurar que más allá de cualquier dificultad o circunstancia adversa que hayan atravesado en el proceso, (maltrato de quienes les cuidaron, abusos, burlas, confusión) definitivamente lo más difícil fue precisamente verse separados de sus padres.

Después, en el mejor de los casos muchas familias en estas circunstancias pueden llegar a reencontrarse y empezar un nuevo proceso de adaptación que tampoco es fácil, porque lo vivido ha dejado huella y porque la mayoría de las veces las condiciones no son las mejores.

Quienes tenemos la fortuna de estar lejos de estas situaciones y tener a nuestros hijos durmiendo en la habitación de al lado no debemos mantenernos indiferentes ante estas realidades. Si tenemos cerca a alguna familia o algún niño que pasó o esté pasando por eventos similares no dudemos en apoyarles de cualquier forma que sea posible, por mínima que sea la ayuda, podemos hacer una diferencia.