Cómo hacer que el salto de cuarto a quinto de primaria para los niños no sea duro

Son niños a los que les cuesta asumir errores y buscan excusas ante situaciones que no son capaces de resolver

Carlos Llaca

La transición de 4º a 5º de primaria es un gran reto para todos los ámbitos: alumnado, familia y docentes. El nivel de exigencia tanto personal y académica del nuevo curso que van a comenzar, unido a cambios que se producen a nivel evolutivo de los niños, requieren un gran esfuerzo por parte de todos para saber de qué manera facilitar todo lo que irá sucediendo en los próximos meses. ¿Cómo hacer que ese salto de cuarto a quinto de primaria no sea tan duro para los niños? 

Cómo es el paso de cuarto a quinto de primaria para los niños 

Cómo hacer que el salto de cuatro a quinto de primaria para los niños no sea duro

Comienza una  nueva etapa, penúltimo curso de la etapa primaria y surgen una vez más preocupaciones sobre cuál será la mejor manera de enfrentarse a tanto cambio. Por lo general, son niños de 9-10 años, que mantienen mucho interés en preguntar el porqué de las cosas, suelen mostrarse sinceros, les cuesta asumir errores y buscan excusas y pretextos ante situaciones que no son capaces de resolver.

A nivel intelectual puede que estemos en el punto máximo y por ello debemos aprovechar para que sean capaces de ir dando forma a aquello que aprenden, poder utilizarlo en su vida diaria, darle un sentido a todo lo que trabajan en el aula y en casa. Si bien es cierto que a esta edad la memorización es una habilidad más que interesante, no nos olvidemos de que en cada uno de sus aprendizajes debe haber otras cuestiones igual de relevantes: razonamiento, argumentación, justificar y desarrollar su pensamiento crítico. Es imprescindible abordar esto en este curso nuevo, pues lograremos que los niños sean mas competentes y no meras máquinas de repetición de algo que no les va a ser útil en su vida.

A nivel social se perciben grandes cambios también, que repercuten siempre en sus emociones, su rendimiento y su estado anímico. Sienten la necesidad de pertenecer a un grupo de iguales, tendiendo a ejercer un liderazgo del mismo (positivo cuando es un líder que sabe actuar como tal y negativo cuando logra todo lo contrario, manteniendo actitudes negativas). Su nivel de competitividad tiende a ser exagerado. En este sentido es muy recomendable trabajar este aspecto con ellos, de manera que traten de competir con ellos mismos, como forma de superar retos e ir mejorando a todos los niveles.

En cuanto a la implicación personal de cara al trabajo, es imprescindible mantener una rutina de trabajo diario que promueva dos puntos importantes: el habituar a los niños a cumplir con sus responsabilidades de forma autónoma y obviamente acostumbrarles a reforzar a diario, un tiempo fijado previamente, todo aquello que podamos trabajar en casa (lectura comprensiva, operativa matemática, técnicas de estudio, resumen de textos…), es decir, habilidades que faciliten el trabajo posterior en el aula.

Recomendaciones para padres con niños que pasan de cuarto a quinto de primaria 

quinto de primaria

En resumen, en este cambio de curso son tantos los cambios existentes que se recomiendan unas cuantas cuestiones:

- Facilitar a los niños resolver sus dificultades, dejando que se enfrenten a ellas e intenten resolverlas.

- Promover siempre el diálogo padres/madres e hijos: una relación de confianza, cercana y afectiva. En estas edades es más complicado si no se ha trabajado con anterioridad, aunque nunca es tarde.

- No educar en la prohibición ni desde el castigo. Está bien que se asuman las consecuencias de determinados actos, pero estas han de ir acorde a la situación o actitud que las ha provocado.

- Educar en valores: en esta edad es imprescindible una educación basada en principios de respeto, tolerancia, compañerismo, empatía, etc. Todos estos valores son los que van a definirles como personas y les repercutirá en todo momento y a lo largo de su vida, más allá de las aulas.

Dicho esto, quinto de primaria es un curso en el que se ve que los niños ya no lo son tanto y sus cambios hormonales han de ser comprensibles, siempre y cuando no se excedan ciertos límites que han de quedar bien claros por parte de las familias. El nivel de implicación por parte de estas será clave en el proceso de adaptación al nuevo curso.