Prepara a tu hijo para el paso de primaria a secundaria

La importancia de las familias en este proceso de cambio escolar

Carlos Llaca

Llega ese momento en el que toca decir adiós a la etapa primaria. Tras pasar seis cursos, aprendiendo, disfrutando de lo mejor de cada uno de ellos, empieza una aventura aun mayor: llegamos a la etapa secundaria. Otro mundo, muchos cambios. Otra etapa, nuevos retos. ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a realizar el paso de primaria a secundaria

Consejos para niños que pasan de primaria a secundaria 

Prepara a tu hijo para el paso de primaria a secundaria

En este nuevo camino podría decirse que se experimentan los mayores cambios y por ello surgen los peores miedos por parte de las familias. En este sentido, como en el comienzo de algo que es nuevo, es recomendable que traslademos a los niños tranquilidad, que se sientan acompañados pero protagonistas de sus vivencias y aprendizajes.

Lo cierto es que la adaptación a esta etapa educativa dependerá, en gran parte, del trabajo previo que hayamos realizado sobre la educación integral de vuestros hijos: autonomía, responsabilidad, hábitos, educación en valores, disciplina...  Una mayor o menor inculcación de estos aspectos repercutirá directamente sobre los niños.

Comenzar la etapa secundaria implica muchos cambios: mayor número de profesores, más asignaturas, mayor cantidad de tareas a realizar, más exámenes, etc. Todo esto va a requerir, obviamente, de un nivel de disciplina y de trabajo personal de vuestros hijos mucho mayor al experimentado hasta ahora.

Se requiere más constancia, interés, implicación y esfuerzo. Aquí las familias sois parte fundamental, pues debéis mostrar siempre vuestro apoyo, acompañando en cada acierto y también ante las adversidades, que en muchos casos llegan al finalizar el primer periodo, al ver que los resultados o notas obtenidas no se corresponden con las que habían logrado hasta ahora. Que nadie se alarme, es normal. Debemos dar cierto margen de adaptación, sin perder los nervios. Todo cambio requiere tiempo y en este caso es algo imprescindible.

Lo más importante consiste en desarrollar el hábito de trabajo diario: siempre en el mismo lugar, a poder ser en la misma franja horaria, durante un tiempo estimado para realizar todas las tareas pendientes y acompañados siempre de una agenda personal donde anotar todo. Si dicho hábito no se mantiene ni se respetan los horarios, el trabajo se irá acumulando y puede que más adelante eso tenga consecuencias negativas.

Las emociones de los alumnos de secundaria 

emociones en los alumnos de secundaria

En todo ese proceso de adaptación a secundaria, es importante también el que vuestros hijos se sientan escuchados y valorados. Están pasando por muchos cambios: hormonales, emocionales, académicos, etc.. que, la gran mayoría de alumnos, no sabrá gestionar sin nuestro acompañamiento, tanto profesorado como familias.

A nivel de tecnologías también es fundamental hacer un correcto uso del teléfono móvil, si disponen de él. En muchos casos supone una adicción de tal calibre, que acaba influyendo muy negativamente en el rendimiento académico. Se va perdiendo el hábito de trabajo, no se respetan los horarios, existe obsesión por el uso de redes sociales, etc. En este sentido, deberán ser las familias quienes controlen estas actitudes, pues si no son bien gestionadas, las consecuencias son bastante negativas.

Otro aspecto interesante es el emocional. Los niños que pasan a secundaria tienden a ocultar sus emociones y sentimientos por miedo a la repercusión que pueda tener con sus compañeros en su ámbito más privado. Aquí la familia vuelve a jugar un papel importante, debiendo de trabajar el diálogo y naturalizar determinadas situaciones, por vergonzosas que puedan ser, con el fin de que vuestros hijos se acostumbren a expresar lo que sienten, sus emociones o bien si estuvieran sufriendo algún tipo de acoso (bullying) en su entorno escolar, algo que sería mucho más serio y grave.

En resumen, es una etapa muy distinta la que comienzan, pero que les repercutirá muy positivamente en todos los ámbitos de sus vidas. Para ello las familias han de ser guías en dicho proceso, permitiendo que sus hijos actúen con libertad y capacidad para tomar decisiones pero sin salir de ese círculo más cercano que les facilite formar parte de su entorno de aprendizaje para este nuevo comienzo.