El miedo a las alturas en los niños

Cómo tratar el miedo a las alturas en los niño

Virginia Vicente Pascual

Si observas que tu hijo no quiere montar en los columpios, no le gusta que le subas a hombros o le cuesta subir escaleras, puede que tenga miedo a las alturas.

No te preocupes porque es algo que puede solucionarse con el tiempo. En el caso en el que no remita este miedo, se puede tratar con terapias conductuales o cognitivas. Te contamos qué es y cómo tratar el miedo a las alturas en los niños.

Qué es la acrofobia o miedo a las alturas en los niños

Miedo a las alturas en los niños

Empecemos por definir la acrofobia, que es el temor exagerado a las alturas. Los niños que lo tienen se empiezan a sentir mal cuando se exponen a alguna de las siguientes situaciones:

- Mirar por una ventana o terraza de un edificio alto.

- Miedo a subir en ascensor.

- Miedo a montar en columpios.

- Miedo a subirse a atracciones.

- Miedo a subir una montaña.

- Miedo a subir cuestas.

- Miedo a estar en un mirador.

La acrofobia puede aparecer cuando el niño empieza a gatear y a andar y a enfrentarse a situaciones que suponen un peligro para él.

Es normal que los niños con miedo a las alturas se agachen o se echen al suelo en un intento por bajar el centro de gravedad del cuerpo.

La pregunta que muchos pares se hacen es: ¿es lo mismo el miedo a las alturas que el vértigo? No. El vértigo es un trastorno del sistema vestibular, que se encuentra en el oído y que está relacionado con el equilibrio y el control espacial. Cuando el niño padece vértigo, siente que los objetos que lo rodean giran alrededor de él. Se trata de una sensación falsa de movimiento.

La persona que tiene vértigo no tiene por qué temer a las alturas, sino que se encuentra de repente con esa sensación. Puede que se atreva a subirse a un árbol o a una azotea y de súbito se sorprenda sintiéndose incómoda en esa situación.

Síntomas y tratamiento del miedo a las alturas en los niños

Para saber si tu hijo tiene miedo a las alturas, puedes estar atento a ciertos síntomas muy habituales en todos estos casos. Estos son los síntomas que puede sentir tu hijo cuando se expone a un lugar elevado:

- Pánico.

- Ansiedad.

- Mareos.

- Angustia.

- Parálisis.

- Palpitaciones.

- Sudoración.

- Tensión muscular.

- Dolor de cabeza.

- Nauseas.

Para tratar la acrofobia, existen diferentes métodos: 

1. La exposición gradual.
La mejor alternativa es exponer a los niños de forma controlada a las alturas, poco a poco, para que se vayan acostumbrando a la situación y vean que en realidad no hay una amenaza real para ellos. Si pasan un rato tranquilos ante una altura considerable, podrán experimentar una sensación de normalidad y seguridad que les hará sentirse más cómodos en las siguientes exposiciones.

Pueden empezar por un columpio y poco a poco enfrentarlos a alturas mayores como la de un balcón, pero, eso sí, siempre sin forzarlos.

Si el niño se ve incapaz de superarlo es mejor que solicites la ayuda de un profesional.

2. La terapia cognitiva.
Con la terapia cognitiva se explica a los pequeños que no hay causas reales para sentirse mal en un lugar alto. Se les dice que es solo algo que está en su imaginación y que no supone una amenaza de ningún tipo.

3. La relajación. 
La acrofobia se puede superar con técnicas de relajación, respiración y meditación que ayuden al niño a enfrentarse al estrés que le provocan esas situaciones.

Causas de la acrofobia o miedo a las alturas en los niños

Es posible que algunos padres, temerosos de que sus hijos se hagan daño, hayan podido influir inconscientemente en la fobia que ha desarrollado su hijo.

Por eso, es muy importante cuidar el lenguaje y no alarmar ni asustar al niño cada vez que se suba a un lugar elevado. Debemos de advertirles del peligro, pero no exagerar ni perder el control.

Las fobias también pueden aparecer por una experiencia vivida en la que se ha pasado mal y cuando se repite algo parecido el niño lo recuerda y se bloquea.

Hay algunas fobias que se imitan por contemplar las reacciones de alguien del entorno.

Pero en todo caso, ya hemos visto que es algo reversible y que se puede superar con diferentes métodos y sobre todo con cariño y paciencia.