La historia de la Divina Pastora contada para niños

El 14 de enero en Venezuela se rinde homenaje a la Virgen Divina Pastora

Carla Estrada

El 14 de enero es una fecha muy especial para el pueblo de Venezuela y para todos los cristianos: se celebra el Día de la Divina Pastora, una de las vírgenes más veneradas del país. Seguramente tú y tu familia acudáis a la masiva procesión acompañando a esta imagen, pero ¿conocen tus hijos la historia de la Divina Pastora? ¿Y su himno? ¡Es el momento de mostrárselo!

La historia de la Divina Pastora en Venezuela

la historia de la divina pastora

Para finales del año 1855, muchos de los habitantes de las provincias de Caracas, Aragua y Carabobo (Venezuela) se debatían entre la vida y la muerte, debido a la peste de la cólera, bacteria proveniente de la India que se llevó muchas muertes.

El padre Yépez, por inspiración de Dios, propuso erigir un monumento llamado La Cruz Salvadora en el sitio histórico de tierritas blancas, concluyéndose el mismo el 14 de enero de 1856. La imagen de La Divina Pastora es llevada ese mismo día en procesión desde Santa Rosa hasta Barquisimeto, mientras una multitud imploraba a Dios para que alejará la peste.

En el trayecto de la Virgen hacia la iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, ocurrió un hecho milagroso: una mujer moribunda y en su última morada se incorporó de su lecho de muerte completamente sana. La mujer salió a la calle a agradecerle el milagro a la Divina Pastora, hecho que permitió que la gente se reconfortará en su fe.

Ya dentro de la iglesia, el padre dando su sermón a la feligresía de una forma muy emocionada, alzó sus brazos hacia la cruz y hacia la Divina Pastora y pronunció estas palabras: 'Virgen santa Divina Pastora, por el bien y la salvación de este pueblo, te ofrezco mi vida y que sea yo, la última víctima del cólera'. Y así fue, cuatro meses después el Padre Yépez falleció, y milagrosamente, cesó la peste.

Esa salida de la Virgen desde Santa Rosa hasta Barquisimeto dio origen a una tradición que perdura hasta el día de hoy todos los 14 de enero en Barquisimeto, estado Lara, Venezuela. Esta procesión es una de las mayores congregaciones religiosas a nivel mundial, millones de feligreses todos los años van a Barquisimeto y caminan más de siete kilómetros con la mayor fe y devoción y esperando un milagro de La Divina Pastora de las Almas.

El himno a la Divina Pastora para niños

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El 14 de enero, en la procesión popular, hay algo que mayores y niños recitan al unísono: el himno a la Divina Pastora. Si aún no se lo has enseñado a tus hijos, ¡este puede ser un buen momento para hacerlo!

¡Oh piadosa y amante Pastora!
De las almas dulcísimo amor:
Oye el himno que cantan, Señora,
Los que te aman con tanto fervor.

Tú eres, Madre, divino consuelo
Del que lleva en el alma pesar;
Tú le ofreces las llaves del Cielo
Al que siempre te sabe alabar.

Flores puras, lozanas y bellas
Su exquisita fragancia te dan:
Y al redor de tu trono de estrellas
Los querubes cantándote están.

A tu influjo, Pastora celeste,
Para siempre de aquí se alejó
La horrorosa y mortífera peste
Que este pueblo infeliz desoló.

Dádnos Virgen la paz que anhelamos
Y con ella la dicha eternal
Como siempre nosotros te amamos,
Dulce madre de todo mortal.

De España a Venezuela. Cómo surge el culto a la Divina Pastora en todo el mundo

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La Divina Pastora de las almas es una Advocación Mariana que tuvo su origen en el año 1.703, cuando una mañana del 24 de junio, día en que se celebraba la festividad de San Juan Bautista, el Padre Isidoro de Sevilla sintió una gran emoción al terminar la procesión en honor a la Virgen Santísima.

Esa misma noche, cuando estaba en sus aposentos, tuvo una revelación de Dios, quien lo estimuló a realizar algo que nunca contó, pero al despertar a la mañana siguiente, muy tempranito, se dirigió a casa de su hermano Don Antonio Rodríguez de Medina y Vicentelo a solicitar la ayuda económica para ese proyecto revelado por Dios.

Su hermano aceptó su petición de la forma más comprensiva y aportó el dinero que solicitó el Padre. Rápidamente se fue al taller del reconocido artista plástico Miguel Alonso de Tovar, miembro de la Escuela Sevillana, y allí le expuso su proyecto para que fuese realizado por él:

'En el centro y bajo la sombra de un árbol, la Virgen Santísima sedente en una peña, irradiando de su rostro divino, amor y ternura. La túnica roja, pero cubierto el busto, hasta las rodillas, del blanco pellico, ceñido a la cintura. Un manto azul, terciado al hombro izquierdo, envolverá el contorno de su cuerpo y hacia el derecho, en la espalda llevará el sombrero pastoril y junto a la diestra aparecerá el báculo de su poderío.

En la mano izquierda sostendrá unas rosas y posará la mano derecha sobre un cordero que se acoge hacia su regazo. Algunas ovejas rodearán la Virgen, formando su rebaño y todas en sus boquitas llevarán sendas rosas simbólicas del Ave María con que la veneran.

En lontananza se verá una oveja extraviada y perseguida por el lobo que es el enemigo, emergerá de la cueva con el afán de devorarla, pero la oveja pronuncia el Ave María, expresado por el rótulo en su boca, pidiendo auxilio y aparecerá el Arcángel San Miguel, bajando del cielo con el escudo protector y flecha, que ha de hundir en la testuz del lobo maldito'.

El Padre Isidoro, a los pocos días, regresó al taller del pintor Alonso de Tovar, para hacerle algunos cambios a su propuesta anterior, los cuales fueron:

'Ponga en la parte superior dos ángeles sosteniendo en sus manos una corona imperial en la actitud de posarla sobre la cabeza de la emperatriz del cielo'. Y es así, de esta forma, como se inicia la advocación mariana de La Divina Pastora de las Almas.

Gracias al Padre Isidoro de Sevilla y al pintor Alonso de Tovar, el culto a La Divina Pastora se fue propagando a toda Andalucía, luego a Murcia y posteriormente a Valencia y así se fue conociendo en toda España. Para el año 1742, ya se había extendido a toda América la devoción a La Divina Pastora.

A mediados de agosto de 1701 el Padre Fray Marcelino de San Vicente se embarcó para España para realizar varias misiones en ese continente y durante esos años conoció y vivió la devoción y la fe de la advocación de la Divina Pastora de las Almas. Regresa a Venezuela en el año 1706 y trae consigo nueve religiosos para que trabajen las misiones e imágenes y cuadros de la Divina Pastora. ¡Aquí comienza una ferviente devoción por esta virgen en todo el país de Venezuela!

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