Cómo superar el miedo al dolor en el parto

El dolor en el parto indica que todo se está desarrollando como debiera

Beatriz Martín Jiménez
Beatriz Martín Jiménez Matrona y enfermera pediátrica

Según va avanzando el embarazo, las mujeres empezamos a pensar cada vez más en el momento del parto. Al imaginarnos ese día surgen un montón de sentimientos diferentes: ilusión ante la llegada de nuestro bebé, incertidumbre sobre cómo serán las contracciones o si sabremos reconocerlas, impaciencia para que sea pronto, y también y en gran medida, miedo. Te contamos cómo superar y gestionar el miedo al dolor en el parto.

Afrontar el miedo al dolor en el parto

Miedo al dolor en el parto

Este miedo es bastante generalizado; las mujeres seguimos teniendo miedo al parto: miedo al qué pasará, miedo a no ser capaces, miedo a que nos ocurra algo grave a nosotras o a nuestro bebé,  a veces por las historias que nos han llegado o por nuestras propias experiencias previas.

Pero sobre todo, lo que más miedo suele generar es el miedo al dolor en el parto. Y casi siempre este miedo está condicionado por informaciones erróneas.

Por ejemplo, la afirmación de que se puede parir sin dolor puede generar falsas expectativas ya que, si bien es cierto que algunas mujeres no sienten dolor en sus partos, es un porcentaje pequeño, por lo que es más aconsejable prepararse para la posibilidad de sentir sensaciones muy intensas durante el parto.

Tampoco es cierta la afirmación opuesta de que es un dolor imposible de tolerar: al contrario, es una sensación para la que estamos fisiológicamente preparadas, si te sientes segura y el entorno y los cuidados son adecuados. Y existen un montón de formas de acompañarla para hacerla más llevadera.

¿Por qué entonces se habla del dolor del parto con un sentido tan negativo? ¿Por qué relacionamos dolor y sufrimiento? La respuesta es fácil: en general reconocemos el dolor como un signo de peligro, de que algo no marcha bien, un síntoma incómodo que hay que eliminar cuanto antes, porque no sirve para nada.

Y así actuamos en nuestra vida diaria: si nos duele algo, o vamos al médico, o nos tomamos un analgésico para aliviarlo. Del dolor del parto pensamos lo mismo, que es peligroso e inútil, aunque la realidad es bien distinta. 

Para qué sirve el dolor en el parto

El dolor del parto es el único dolor que indica que todo se está desarrollando como se esperaba. Es un signo de que nuestro bebé se acerca, y eso debería ser motivo de celebración. Además, lejos de ser una sensación inútil, tiene unas funciones bien conocidas:

  • La primera es clara: avisarnos de que el bebé va a nacer. Si no notáramos las contracciones de manera intensa, podrían pasar desapercibidas y que el parto nos pillara por sorpresa. Además, según el parto va avanzando y las sensaciones se hacen más fuertes, ayudan a la mujer a centrarse en su proceso.
  • Otra función no menos importante es estimular la producción de las hormonas necesarias para el parto: por un lado, la oxitocina que es la responsable de las contracciones uterinas, y por otro, las endorfinas, que son como analgésicos naturales y colocan a la mujer en un estado de consciencia especial y único para el momento de recibir a su bebé.
  • Además, el dolor sirve como guía para indicar qué movimientos o posturas adoptar para ayudar a que el parto se desarrolle de manera adecuada y protege a la mamá y al bebé en cada momento.
  • Algunas personas hablan también de una función más simbólica o espiritual. Para estas personas, el dolor ayudaría a la separación mamá-bebé, como un umbral que hay que atravesar para convertirse en madre.

Conocer sus funciones, saber que este dolor está ahí por algo puede ayudarte a aceptarlo como una parte más de todo el proceso sin miedo, sin sufrimiento. Hay una expresión que circula por la red que afirma que “se puede parir con dolor pero sin sufrimiento, y se puede parir sin dolor pero habiendo sufrido mucho”. Además, no es un dolor contra el que tengas que luchar, sino más bien, acompañar o dejarte llevar por él de diferentes maneras: respiración, movimiento, duchas calientes… y si todo eso no funciona, se puede recurrir a  analgesia farmacológica como la epidural.

Para terminar, te diré que la mejor forma de combatir los miedos es con información adecuada y confiando, primero en ti misma y tu capacidad de parir, como llevamos haciendo las mujeres durante miles de años, y segundo, en las personas que te acompañarán en el parto. Busca la información que necesites desde ya, puedes hablar con tu matrona o ginecóloga, preguntarle todo lo que quieras para resolver tus dudas y vencer esos miedos. Esto te ayudará a afrontar el momento del parto más tranquila y recibir a tu bebé de la mejor manera posible, disfrutando de tu parto, sea el que sea.